La pre­si­denta del banco cen­tral, for­zada a de­fender a los dos países con más dé­ficit

Lagarde da alas a Sánchez y dice que España e Italia se recuperan mejor de lo previsto por el BCE

El banco eu­ropeo man­tendrá su po­lí­tica de compra de ac­ti­vos, aunque a un ritmo más lento, en el cuarto tri­mestre del año

Cristine Lagarde, ECB.
Cristine Lagarde, BCE-ECB.

Como ya suele ser ha­bi­tual en las ruedas de prensa pos­te­riores al Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), una vez más su pre­si­denta, Christine Lagarde, ha te­nido que salir en de­fensa de España e Italia. Ha sido en la úl­tima pre­gunta de la rueda de prensa para ex­plicar las de­ci­siones del BCE. Pero en su res­puesta ha sido muy clara. Los buenos re­sul­tados del tu­rismo para ho­teles y res­tau­rantes po­drían llevar al emisor eu­ropeo a tener que me­jorar sus ya op­ti­mistas pro­yec­ciones sobre el cre­ci­miento en España e Italia.

En esta ocasión, Lagarde respondía a una pregunta de un gran conocedor de los países del Sur, Víctor Mendes-Barreira, de la publicación Central Banking, sobre los efectos que la crisis ha tenido en las cuentas públicas de ambos países, a los que los países denominados austeros quieren que empiecen a introducir medidas para ajustarse en lo establecido en el Pacto de Estabilidad sobre el control del déficit y la deuda pública.

Lagarde ha respondido tajante que considera que ambos países, gracias a las transferencias recibidas de Bruselas y la generosa política monetaria del Banco Central Europeo, están logrando la recuperación.

Lagarde cree además que tanto España como Italia cuando apliquen las transferencias y créditos a los proyectos que han presentado a la Comisión y, que ya han sido aprobados por el ejecutivo comunitario, estarán en mejor situación para afrontar la grave crisis que han sufrido. A lo que ha añadido que, teniendo en cuenta el incremento del turismo y el efecto que está teniendo en las cuentas de los hoteles y restaurantes, podrían tener que mejorar las estimaciones realizadas por los servicios económicos del BCE.

Estos ya han mejorado en cuatro décimas sus previsiones de crecimiento para la eurozona para este año que crecerá hasta el 5 % del PIB. Bien es cierto que se rebaja la previsión una décima para el año que viene que crecería un 4,6 %, mientras el PIB de la eurozona se mantendría en un 2,1 % en el 2023.

En términos globales la decisión más relevante ha sido la de proseguir con su política de compra de activos, aunque a un ritmo más lento, a partir del cuarto trimestre del año. Así el Programa de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP por sus siglas en inglés), continúa pero ralentizado.

Nerviosismo en los mercados La medida era esperada con un cierto nerviosismo por los mercados. El índice Ibex ha moderado sus pérdidas tras el nuncio de Lagarde, el resto de los grandes mercados de los países del euro han cerrado con leves ganancias. París mejoraba un 0,24 %; Milán el 0,13 % y Fráncfort el 0,08 %. Quizás los inversores quieren esperar a conocer cómo se va a aplicar esta reducción, pero el BCE se ha dado de plazo hasta la reunión del mes de diciembre.

Lagarde ha explicado que quieren tener más datos y, sobre todo, conocer como evoluciona la pandemia y la vacunación de la población que todavía resta por hacerlo en Europa. Aunque la economía de la zona del euro repunta claramente, el ritmo de mejora dependerá de la evolución de la pandemia. La propagación en todo el mundo de la variante delta podría retrasar la total recuperación de la economía.

Así, según la intervención inicial de la presidenta del BCE previa al turno de preguntas, la fase de rebote de la recuperación de la economía de la eurozona sigue avanzando y espera que la producción supere su nivel previo a la pandemia a final del año.

La entidad compra en la actualidad unos 80.000 millones de euros al mes a través de este programa de compras de deuda que podría reducirse a unas compras de entre 60.000 y 70.000 millones de euros. Pero esto se decidirá en la reunión de diciembre, según ha insistido hasta en una decena de veces la presidenta del BCE.

Pero también ha querido dejar claro Lagarde que no quiere que se le responsabilice de ser quien retire los estímulos antes de que la recuperación se haya consolidado. Emulando a Margaret Thatcher cuando dijo ‘the Lady is not for turning’ (La dama no va a rectificar), cuando miembros de su partido quisieron que modificara su política liberal tan contestada durante su mandato por los sindicatos y la ciudadanía, Lagarde ha afirmado ‘The lady isn't tapering’ (La dama no está retirando ayudas).

La decisión de este jueves ha sido por unanimidad. Lo que han decidido, y lo ha tratado de aclarar repitiéndolo hasta la saciedad, es calibrar el ritmo de sus compras de manera que se consiga el objetivo del BCE de fijar unas condiciones de financiación favorables para los agentes económicos.

Lagarde ha concluido asegurando que hasta ahí podía leer porque los banqueros centrales europeos no han ido más allá. Y lo decidido ha sido adoptado por unanimidad, En este caso no ha habido ni halcones ni palomas, clasificación que le enerva. Cuando ha rechazado que exista esta división en el interior del consejo de gobierno del BCE ha sido la única vez en la que se le ha desdibujado la sonrisa de su cara.

Aunque en esta ocasión seguro que quien más sonreirá será Pedro Sánchez que se ha visto protegido por la presidenta del BCE cuando muchos esperaban que hoy recibiera otro aviso para empezar a poner orden en las cuentas públicas. Bien es cierto que la defensa de la previsible mayor recuperación de la economía de lo previsto por parte de Lagarde ha sido matizada por el INE este mismo jueves.

El Instituto Nacional de Estadística reduce la euforia de la considerada como recuperación espectacular del PIB al explicar que en el segundo trimestre se ha registrado una caída de los salarios, un aumento de los impuestos a los asalariados y la mayor inflación entre las principales economías europeas.

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