Las re­cientes pruebas de re­sis­tencia de la EBA serán claves ante po­si­bles ope­ra­ciones

Los bancos examinan en agosto la situación de sus rivales para probables nuevas fusiones

La con­cen­tra­ción es tan ele­vada que las fi­chas a comer ya son pocas o re­si­duales

Goirigolzarri y Gortázar.
Goirigolzarri y Gortázar, Bankia y CaixaBank.

En plena ca­ní­cula de agosto, tal vez no sea el mejor mo­mento para tomar de­ci­siones pero sí para que los bancos ex­ploren po­ten­ciales fu­siones en la se­gunda parte del año. Tras las fu­siones de CaixaBank-Bankia y Unicaja-Liberbank, las po­si­bi­li­dades de ope­ra­ciones se re­ducen y la si­tua­ción de cada en­tidad será de­ter­mi­nante, sobre todo tras las pruebas de re­sis­tencia re­cientes y los re­sul­tados del primer se­mes­tre. El BBVA es el que está más obli­gado a mover ficha tras su mi­llo­naria venta en Estados Unidos.

La fusión ya consumada entre CaixaBank y Bankia se pergeñó durante el pasado verano, aunque no se cerró hasta con todos los trámites hasta finales del pasado de marzo. La operación ha supuesto un vuelco en el ranking nacional, al conformarse el primer banco de España por total de activos.

El caso concreto de la nueva CaixaBank puede ser un revulsivo para el resto del sector bancario español, a pesar de que la mayoría de las entidades descarten cualquier acercamiento para cerrar una operación corporativa con otro banco para forjar un grupo de mayor tamaño.

El foco está puesto encima de un BBVA que acumula cifras millonarias tras la venta de su filial en Estados Unidos. Su consejero delegado, Onur Genç, se mostró tan reticente a cualquier operación de compra o fusión en el mercado español , durante la presentación de sus cuentas del primer semstre, y evitó concretar el destinó de las plusvalías estadounidenses salvo para la recompra de acciones propias y a la remuneración de sus accionistas vía dividendo.

El número dos del BBVA no llegó a descartar que pudieran retomar el fracasado proceso de fusión del Sabadell, que naufragó a finales del año pasado por las diferencias en el precio a pagar por el banco de origen catalán y presidido por José Oliu.

El consejero delegado del Sabadell, César González-Bueno, esgrime desde que asumió el cargo, en sustitución de Jaime Guardiola, que el mandato que tiene de su consejo de administración es el mantenimiento de independencia del banco y el cumplimiento de su nuevo plan estratégico para ganar en eficiencia y rentabilidad hasta 2023.

Bien es cierto, que el Sabadell ha salido de las pruebas de resistencia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) con el peor nivel de solvencia entre los bancos del Ibex 35, sobre todo en el escenario más adverso. Su ratio de capital sufriría un impacto de 548 puntos básicos, hasta el 6,45%.

Muchas reticencias

La mayoría de los bancos españoles descartan entrar en una nueva ronda de fusiones o integraciones. En el caso del Santander, el grupo presidido por Ana Botín ha afirmado de manera reiterada que su tamaño en el mercado español es más que suficiente, sobre todo por la pesada digestión de haberse quedado con Banco Popular.

Bankinter se muestra como el 'soltero de oro' de la banca española en su más de medio siglo de existencia, aunque el banco sí ha aprovechado oportunidades de compra tanto en el mercado doméstico como en otros países, con Portugal e Irlanda como sus grandes apuestas estratégicas.

La fusión de Unicaja y Liberbank, en su segundo intento, tampoco parece haber removido las supuestas apacibles aguas de los bancos de menor tamaño, con entidades procedentes de las antiguas cajas de ahorros.

El presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet, es el único que se muestra de manera abierta dispuesto a encarar nuevas operaciones corporativas tras todas las integraciones que ha sumado en los últimos tiempos, tanto en España como en Portugal.

Kutxabank e Ibercaja, por su parte, miran hacia otro lado y muy celosos de mantener su independencia contra viento y marea. El grupo de origen aragonés ya se ha dotado desde hace unos meses con su nuevo plan estratégico para poder encarar su obligada salida a Bolsa en 2023. Eso sí, sin entrar en operaciones inorgánicas.

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