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Service Point, la imagen no es suficiente

Dice el re­frán cas­tizo que, “aunque la mona se vista de seda, mona se que­da”. Algo de eso le es­taría ocu­rriendo a Service point. La junta de ac­cio­nistas aprobó en junio el cambio de de­no­mi­na­ción so­cial por la de Innovative Solutions Ecosystems en un es­fuerzo por mo­di­ficar su des­gas­tada imagen y con el ob­je­tivo de po­si­cio­narse como pla­ta­forma tec­no­ló­gica de re­fe­ren­cia.

Con esta iniciativa, el grupo busca enfocar ahora su crecimiento hacia el ámbito de las tecnologías de transformación digital, gestión y seguridad de datos, tecnologías criptográficas y voto online. Dentro de esta nueva estrategia se enmarca también la venta de filiales no tecnológicas.

Razón por la cual se ha optado por vender a su matriz, Paragon, la totalidad del capital social de sus filiales Service Point Belgium y Service Point Facilities Management Iberica. Con ello, el grupo pretende deshacerse de las actividades menos competitivas para intentar cambiar también la dinámica de pérdidas de los últimos años.

Service Point cerró el pasado ejercicio con un resultado negativo de algo más de 2 millones de euros, el doble que un año antes, al acusar de forma excepcional el impacto de la pandemia. Tanto es así que solo el apoyo financiero de su accionista mayoritario ha logrado reducir el riesgo de las tensiones de liquidez junto con la puesta en marcha de un plan de mejora para lograr una gestión más eficiente.

Pese a todos estos esfuerzos, las acciones del grupo sufrieron una caída cercana al 6% en el mes de julio una vez superada la junta de accionistas Un intenso goteo vendedor solo interrumpido por una reacción espectacular al alza el 21 de julio con un avance de más del 25% que no tiene demasiadas explicaciones.

En estos días, se ha producido nuevos movimientos al alza de calado que han aupado la cotización hasta el entorno del euro por acción. Los accionistas especulan con la posible adquisición de nuevos activos de la mano de Paragon o incluso una recuperación más rápida de los previsto de la actividad que le permita volver, o al menos apuntar a ello, a la senda del beneficio en este primer semestre.

En cualquier caso, el valor mantiene un perfil netamente bajista con una caída acumulada en lo que va de año cercana al 10 por ciento. Para dar un giro a su tendencia negativa actual, el valor debería superar dos importantes resistencias en 1,1 y en 1,2 euros por acción. Y, aun así, no las tendría todas consigo.

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