Los mer­cados de fu­turo ya dan por des­con­tado que el precio del me­ga­watio se­guirá su­biendo

Sólo un pacto de Estado podrá contener la incontrolable subida del precio de la electricidad

El precio ma­yo­rista marca un nuevo má­ximo his­tó­rico y pone en riesgo la re­cu­pe­ra­ción de la eco­nomía

Electricidad
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En un nuevo viernes ne­gro, el pa­sado día 20 de agosto, el precio medio de la elec­tri­cidad en el mer­cado ma­yo­rista al­can­zaba los 117,14 euros el me­ga­vatio por hora (MWh). Es el se­gundo precio más caro de la his­toria en este país, tras los 117,28 euros del viernes an­te­rior, 13 de agosto. De me­dia, agosto fija además los pre­cios más altos de la elec­tri­cidad en España. Y lo que es peor: se sitúa en el precio medio más caro de los 19 mer­cados eléc­tricos eu­ro­peos y su­pone un va­ra­palo para los con­su­mi­do­res. Aunque lo peor está por ve­nir.

La previsión sobre precios futuros estimada por los mercados de derivados financieros calcula que las tarifas seguirán subiendo hasta un pico mensual superior a los 125 euros por megavatio hora en noviembre. Este sería el precio medio, porque habrá días en los que se da por hecho que llegará hasta los 130 euros. Esta escalada de precios se alcanza con un Gobierno que había presumido en el 2020 de haber sabido controlar las subidas y de reprochable al Partido Popular no haber sabido atajar el incremento de precios Durante su mandato.

El filósofo José Antonio Marina escribía recientemente una tercera de ABC en la que empezaba diciendo “Esto no es un artículo, sino un SOS”. Ante la gravedad de lo que está sucediendo en los últimos meses con la drástica subida de los precios de la luz y de la tarifa eléctrica que se carga a empresas y particulares este artículo es también otra señal de alarma, un nuevo SOS a los partidos políticos.

Pacto de Estado

Estos tienen que alcanzar un pacto de Estado para afrontar la actual situación de incremento de precios tan negativa que afecta directamente a la renta de los ciudadanos, a la capacidad de competitividad de las empresas y a los presupuestos generales del Estado.

El aumento de la inflación por encima de las estimaciones previstas en los Presupuestos Generales del Estado en un punto porcentual, debido fundamentalmente al incremento de los precios de la energía y de la hostelería, va a tener un coste adicional de más de 4.900 millones de euros este año.

En cuanto al efecto a las empresas, en las páginas los diarios hemos podido leer los testimonios de muchos empresarios que alertaban de que el incremento de los costes de la tarifa de la luz nos les va a permitir hacer nuevas contrataciones de personal. Algunos incluso confiesan que se van a ver con dificultades para poder mantener los actuales niveles de empleo.

El presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) y vicepresidente de la CEOE, Lorenzo Amor, alertaba la pasada semana de las gravísimas consecuencias para los gastos de los autónomos por la mencionada subida que estima de media en un aumento de unos 200 euros al año. Para Amor, estos costes se suman a los riesgos de la crisis actual y, de forma conjunta, ponen en riesgo la supervivencia de unos 150.000 autónomos.

No hay razón alguna para que España tenga los precios más altos de la luz de todos los países comunitarios. Solo Gran Bretaña, ya fuera de la Unión Europea, ha registrado en la última semana precios superiores a los de España.

Previsiones nefastas

La estimación de los expertos consultados por capitalmadrid.com, es que los precios actuales se van a mantener en estos niveles al menos hasta que no entren en competencia las nuevas instalaciones de energías renovables. Lo que nos lleva a pensar como mínimo a un medio plazo de 5 o 6 años para que se produzca una rebaja significativa en la tarifa de la luz.

Un ex directivo de Red Eléctrica mantiene en cambio que el Gobierno tiene medios para hacer que el precio de la luz baje antes de que lleguen esas fechas. Por ejemplo, eliminando las muchas cargas externas al propio sistema eléctrico y que se incluyen en el recibo de la luz.

La complejidad de los elementos que entran en juego en el componente de los precios de la electricidad y su traslado a la factura de los consumidores, son cuestiones que deben afrontarse con urgencia.

Históricos dirigentes del PP consideran más necesaria que nunca la constitución de una Comisión Parlamentaria donde comparezcan expertos de empresas públicas y privadas del sector para que aporten propuestas de un nuevo sistema. También consideran conveniente la comparecencia de especialistas independientes en la materia que aporten sus conocimientos al margen de los intereses de partido o de las propias empresas del sector.

Al margen de la compleja regulación del sistema urge evitar estas subidas descontroladas y lograr que un Pacto de Estado similar al Pacto de Toledo que proponga cuantas medidas sean necesarias para tener unos precios de la luz razonables.

Los partidos que forman el Gobierno debieran superar en esta materia las constantes desavenencias de las que hacen gala día a día. Pero también sería necesario un acuerdo interno en los propios partidos. No siempre ha sido así. Una parte de los desajustes actuales se deben a los desacuerdos entre los responsables económicos del Partido Popular.

Se puede recordar en este sentido como el tan criticado componente del impuesto a la generación eléctrica se tuvo que introducir para que le cuadraran las cuentas al ministro de Industria Alvaro Nadal. Lo tuvo que hacer ante la negativa del ex ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, a cargar en los Presupuestos Generales del Estado nuevas partidas que le descontrolaran el déficit.

Al margen de las ideologías, los partidos tienen la obligación de resolver el gravísimo problema que supone el incremento del precio de la luz. La electricidad es esencial para el derecho a una vida digna y está reconocido constitucionalmente, por lo que el suministro de la electricidad a un precio asequible es parte de este derecho esencial que los partidos están obligados a garantizar.

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