Los no re­si­dentes re­cor­taron en siete puntos por­cen­tuales sus te­nen­cias de ac­tivos es­pañoles

La inversión foránea comienza a dar la espalda a España

La car­tera de deuda en no re­si­dentes cae en 11.450 mi­llones en 15 me­ses, mien­tras el total del Estado au­men­taba en 130.000 mi­llones

Deuda púbica España.
Deuda púbica España.

La evo­lu­ción de la pan­demia en España no ha sido bien vista por los in­ver­sores ex­tran­je­ros. Los es­fuerzos rea­li­zados para poner coto a la pro­pa­ga­ción del vi­rus, así como para en­de­rezar la eco­nomía no han re­ci­bido el res­paldo de los no re­si­den­tes. En los úl­timos quince me­ses, los in­ver­sores fo­rá­neos han re­du­cido sus te­nen­cias de deuda es­pañola en 11.450 mi­llones de eu­ros, en un pe­riodo en el que el Estado ha te­nido que afrontar un en­deu­da­miento de casi 130.000 mi­llones de eu­ros.

Los esfuerzos del Gobierno para atajar las crisis sanitaria y económica se han considerado insuficientes por parte de los inversores extranjeros. En los últimos años, estos bancos y fondos internacionales habían respaldado las emisiones de títulos públicos españoles. Sus carteras globales de letras, bonos y obligaciones representaban entre el 45% y el 50% del total de deuda emitida.

Un comportamiento que se vio alterado el año pasado, porque desde la cima del 50% alcanzada en febrero de 2000, se ha producido un progresivo descenso en el nivel de deuda española en las carteras de los extranjeros. Quince meses después, estos inversores han reducido el riesgo España nada menos que en siete puntos. En mayo de este año, ya sólo contaban con el 43,53%. De haber mantenido la cuota de deuda que tenían a principios de 2000, los no residentes habrían tenido que comprar valores por 65.000 millones de euros y no desprenderse de esas letras y bonos por 11.450 millones.

El estallido de la pandemia movilizó al Gobierno a adoptar un plan de choque para hacer frente a la situación, con un coste estimado de 117.000 millones de euros. En aquellos momentos se esperaba que este plan fuera financiado con deuda que comprarían los tres principales agentes de este mercado, el Banco de España, las entidades financieras españolas y los inversores no residentes.

Endeudamiento

Estos últimos se han descolgado del apoyo a España. En los quince meses que van desde febrero del año pasado, el mes anterior al estallido de la pandemia, y mayo de este año, el mes más reciente con datos oficiales, la deuda pública española se incrementó nada menos que en 129.359 millones de euros, hasta situarse en los 1,123 billones de euros.

El comportamiento de los inversores no residentes ha constituido siempre el barómetro del pulso de la deuda española. Así sucedió en la época de las tormentas monetarias, que provocaron cuatro devaluaciones de la peseta a comienzos de la década de los noventa. Así sucedió también cuando la economía española entró de nuevo en recesión en el año 2011. En aquél momento, redujeron sus carteras de deuda desde el 45,15% al 34,55%.

En la lucha frente a la pandemia ha resultado decisivo el comportamiento del Banco Central Europeo, proporcionando liquidez ilimitada a los mercados para evitar el colapso generalizado. La autoridad monetaria europea ha delegado en el Banco de España esas labores de estabilización en ámbitos de tanta trascendencia como el endeudamiento del país.

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