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Los extranjeros dominan el mercado español

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Para bien o para mal, la in­ver­sión in­ter­na­cional re­sulta fun­da­mental para el mer­cado es­pañol. No en vano, casi la mitad de la Bolsa se en­cuentra en manos de ex­tran­je­ros. El re­ciente Informe Anual sobre Propiedad de Acciones de em­presas es­pañolas co­ti­za­das, ela­bo­rado por el ser­vicio de Estudios de BME, re­coge que los in­ver­sores no re­si­dentes con­cen­traban el 49,9% del mer­cado es­pañol a cierre de 2020.

Apenas tres décimas menos que el ejercicio anterior, cuando se alcanzó el récord histórico. En una década, los inversores extranjeros han aumentado en más de diez puntos su peso en la Bolsa española. Entre ellos destaca el Fondo Global de Pensiones de Noruega, un fondo soberano cuya inversión en compañías cotizadas en la Bolsa española se acerca a 12.000 millones de euros repartidos en más de 80 cotizadas españolas.

La presencia de inversores internacionales, sin embargo. podría venir a menos en un futuro próximo. El Banco de España adelanta una caída de seis décimas de punto en el peso de los no residentes fruto del Impacto del Impuesto a las Transacciones Financieras. Se trata de la llamada tasa Tobin que grava con un 0,2% las operaciones de compra de empresas cotizadas con más de 1.000 millones de capitalización.

El Informe elaborado por BME apunta a que la penalización fiscal podría estar de detrás de la incipiente retirada de la inversión internacional, lo cual podría empobrecer aún más al mercado español. “Una fiscalidad más competitiva de los activos financieros españoles permitiría a nuestra economía aprovecharse de flujos de capital internacional fuertemente crecientes en los últimos años y apalancar de este modo el efecto del Fondo de Recuperación europeo”, señala Domingo García Coto, director del Servicio de Estudios de BME.

El retroceso previsto de inversiones foráneas podría ayudar en cambio a incrementar el peso de las familias españolas. La participación de los particulares en la Bolsa se situaba en el 17,1% en 2020, un punto más que el año anterior. Esta recuperación rompe una racha de cinco años consecutivos de descensos.

Pese al repunte, la inversión de las familias registra una tendencia descendente desde hace algo más de un lustro como consecuencia del creciente peso de los Fondos de Inversión en las carteras por su ventajoso tratamiento fiscal y por la apuesta comercial de las entidades comercializadoras. Según la última Encuesta Financiera de las Familias coordinada por el Banco de España en 2017, un total de 2,2 millones de familias tenían inversión directa en acciones, es decir, alrededor del 12%.

Entre los inversores con mayor peso en el mercado español se sitúa las empresas no financieras. Este es el segundo mayor grupo propietario de acciones cotizadas españolas con un 21%, dos décimas más que el año anterior. En los últimos 6 años su presencia en el conjunto se ha elevado 4 puntos, pero aún queda lejos del máximo histórico del 26,1% alcanzado en 2010.

Las Instituciones de Inversión Colectiva, los seguros y otras instituciones financieras no bancarias controlaban a cierre de 2020 el 6,4% de la capitalización bursátil, nueve décimas menos que el año anterior. El máximo de su serie histórica se alcanzó a finales del siglo XX, cuando llegaron a controlar el 10,2% del valor total de la Bolsa española.

Las Administraciones Públicas españolas poseen un 2,9% del valor del mercado a cierre del año pasado, una décima más que el año anterior y abandonando, por vez primera desde 1998, la última posición en este ranking de propietarios de acciones. En 1992 su participación llegó a ser del 16,6% y a finales de 1998 bajó hasta el 0,6%.

En 2013 repuntó al 2,3% a causa de las ayudas públicas que recibieron algunas entidades (en concreto Bankia) debido a la crisis financiera. Es precisamente esta crisis la que ha llevado a la banca a ser el grupo con menor peso en la Bolsa, un 2,7%, pese a ser el tercer mayor propietario en los años noventa, con un 15,6%.

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