Mientras, el oro se tam­balea en los mer­ca­dos, con pro­nós­ticos de mayor de­bi­lidad en los pró­ximos meses

Viaje al fondo del mar en busca de metales para la economía verde

Las re­servas de man­ga­neso, co­balto o ní­quel han lle­vado al Pacífico a una vein­tena de em­presas ex­trac­toras

Oro
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El mar se ha con­ver­tido en uno de los tea­tros de ope­ra­ciones en la ba­talla desatada en el ca­mino hacia la eco­nomía verde. El lecho ma­rino con­tiene fa­bu­losas re­servas de me­ta­les, que van a ser ne­ce­sa­rias para el trán­sito hacia una eco­nomía limpia que no per­ju­dique el medio am­biente. El valor de los mi­ne­rales que se en­cuen­tran en los fondos ma­rinos po­dría os­cilar entre los ocho y los 16 bi­llones de dó­lares (entre siete y 14 bi­llones de eu­ros).

En los últimos días, los mercados han demostrado sus dudas en cuanto al poder del oro como valor refugio. Durante meses, se ha revalorizado, tanto por las compras de bancos centrales como los de Rusia, China o Singapur, como por su condición de valor refugio. Sin embargo, el oro registró una caída del 4% en una sola jornada, la cotización de la onza se ha deslizado hasta los 1.800 dólares y las previsiones son que caiga hasta los 1.600 dólares.

Viaje al fondo del mar para descubrir lo que pueden deparar los planes de recuperación de los países tras la pandemia. “El área más prolífica para la minería oceánica es la Zona Clarion Clipperton, en el Océano Pacífico Oriental, entre Hawai y México. Casi 20 empresas mineras internacionales tienen contratos para explorar la región que se extiende por más de 5.000 kilómetros” indica Visual Capitalist, una editorial online de rápido crecimiento que trata sobre mercados, tecnología, energía y economía global.

La mayoría de los metales se encuentra en nódulos polimetálicos similares a rocas del tamaño de una patata. Durante millones de años, los nódulos han crecido absorbiendo metales del agua de mar, expandiéndose lentamente alrededor del núcleo de la concha, hueso o roca.

La Zona Clarion Clipperton se estima que cuenta con 6.000 millones de toneladas de manganeso, 226 millones de toneladas de cobre (25% de las reservas actuales), 94.000 toneladas de cobalto (seis veces las reservas de ahora) y 270 millones de toneladas de níquel (cien veces la producción mundial anual).

El proceso para la obtención de estos metales incluye la extracción de los mismos y el almacenamiento de estos en barcos, que se encargan del procesamiento de las rocas. Los sedimentos se devuelven al océano.

Baterías de coche y acumuladores

La creciente demanda de baterías para automóviles eléctricos y almacenar energía eólica y solar ha incrementado el costo de muchos metales y reforzado el interés comercial en la minería de los fondos marinos. El Journal of Cleaner Production ha publicado un estudio según el cual la producción de metales para baterías a partir de nódulos podría reducir las emisiones de dióxido de carbono entre un 70% y un 75%, reducir el uso de la tierra en un 94% y eliminar el 100% de los desechos sólidos.

Un informe de la compañía The Metals Company, que trabaja en la extracción de nódulos metálicos en el mar y su procesamiento en tierra, explica las ventajas de la minería submarina. El tiempo de prospección de esta última es de uno a dos años frente a los dos a ocho años de la minería terrestre. El coste de la exploración en el mar es de 20 millones de dólares, el doble que en tierra. El desarrollo desde el descubrimiento es de cinco años en el mar, frente a 10 años en tierra.

El coste de desarrollo evidencia la mayor eficiencia de la minería bajo el mar, que suponen 1.000 millones de dólares frente a miles de millones de dólares al año en las explotaciones en tierra. La minería y extracción representa un esfuerzo inferior a los 1.000 millones de dólares durante 20 o 30 años, en tanto que en tierra el coste es de miles de millones de para un periodo de 50 años.

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