BOLSA

Clínica Baviera, efecto chimenea

Los pocos mi­no­ristas que de­ci­dieron que­darse en Clínica Baviera cuando todo apun­taba a que iba a ser ex­cluida de co­ti­za­ción tras la ad­qui­si­ción de Aier Eye pueden pre­sumir de haber acer­tado de pleno. En 2017, el grupo chino ad­quirió el 86% de la em­presa of­tal­mo­ló­gica es­pañola a un precio de 10,35 euros por ac­ción y en la ac­tua­lidad co­tiza ya a casi el do­ble.

Su intención era hacerse con el 90% pues el 10% del capital restante estaba en manos de la familia fundadora que se mantiene al frente de la gestión. Poco después, el porcentaje de Aier Eye cayó al 79,8% mientras un fondo del Santander reforzaba su posición en la compañía hasta algo más del 5%.

El resto del capital a quedado en manos de pequeños accionistas que ven ahora como la cotización se están disparando en una nueva fase alcista que ha superado en un visto y no visto los máximos alcanzados en 2007, cuando salió a Bolsa. Un alza que los bolsistas achacan, aunque con retardo, a sus buenos resultados.

Tras las fuertes complicaciones vividas con el cierre temporal de sus clínicas debido a la pandemia, el grupo está volviendo a mostrar un sólido crecimiento. Clínica Baviera ha cerrado su primer semestre del ejercicio con un beneficio superior a los 16 millones de euros. Eso supone multiplicar por más de cinco sus resultados en igual período del año pasado marcado por la pandemia.

Unas magníficas cifras fruto de una excelente gestión de los recursos en estos tiempos tan complicado. De hecho, los ingresos han alcanzado los 86,5 millones de euros, un 74% por encima del anterior mes de junio.

Todos los países donde opera desde España, con una red 89 clínicas, Alemania, con 23 clínicas, e Italia con 6 clínicas, han experimentado un fuerte crecimiento de los ingresos, elevando las expectativas para lo que queda de ejercicio.

Esta mejora de perspectivas, sumada a una rentabilidad por dividendo del 3,6%, habrían ayudado a dar alas a la cotización de Clínica Baviera en estos días. Solo en lo que va del mes de agosto, sus títulos acumulan una revalorización de más del 30%, para un avance global en el año superior al 40%. Pero lo más importante, señalan los expertos técnicos, ha sido la ruptura de los 16 euros por acción, lo cual ha disipado su camino para lograr nuevos máximos históricos.

Muchos operadores, sin embargo, creen que esta espectacular subida ha agotado todo su potencial a medio plazo, siempre y cuando no se demuestren motivos más sólidos y convincentes que la mera estrechez por el escaso volumen del valor que podría estar creando un peligroso efecto chimenea.

Artículos relacionados