Los di­rec­tivos asumen un re­punte de la mo­ro­si­dad, pero en ni­veles con­tro­lados

Los bancos entrarán en el cuarto trimestre con mucha cautela por el final de las moratorias

Las in­sol­ven­cias em­pre­sa­riales se dis­paran un 69% entre enero y julio

Bancos en Bolsa.
Bancos.

Tras la re­cu­pe­ra­ción de los be­ne­fi­cios, en parte por las menos pro­vi­sio­nes, en la pri­mera mitad del ejer­ci­cio, los bancos se en­ca­minan a los úl­timos meses del año con todas las cau­telas ante el final de las mo­ra­to­rias. Los con­se­jeros de­le­gados de los prin­ci­pales bancos con­si­deran que la mo­ro­sidad está bajo con­trol y que el pre­vi­sible re­punte será mo­de­rado. Pero las ci­fras no in­vitan a mucho op­ti­mismo. Las in­sol­ven­cias em­pre­sa­riales se han dis­pa­rado hasta ju­lio, sobre todo en el sector ser­vi­cios.

Justo en el ecuador de un tercer trimestre siempre anodino por su estacionalidad vacacional, los directivos de la banca ya se fijan en un cuarto trimestre en el que las persistentes incertidumbres irán en aumento según se acerque el cierre de un ejercicio marcado por distintos procesos de ajustes de plantilla y redes.

La mayor incógnita es qué ocurrirá cuando venzan las actuales moratorias el 31 de diciembre, sobre todo las concedidas a empresas. Por el momento, con los datos al cierre del primer semestre, la morosidad se ha mantenido contenida en la mayoría de los bancos, aunque varios de ellos han puesto en vigilancia algunos créditos, principalmente de pymes y microempresas.

El Banco de España publicará el próximo 25 de agosto la cifra agregada de morosidad al cierre de junio y que en mayo se mantenía en un 4,55%. Desde luego las moratorias concedidas, tanto por ley como de manera sectorial, han permitido una contención de esta ratio que se disparó a máximos durante la anterior crisis de carácter más financiero.

Asó lo han reconocido la mayoría de los consejeros delegados durante sus respectivas presentaciones de los resultados del primer semestre, aunque al mismo tiempo han asumido que la morosidad crecerá en cuanto finalicen las medidas de apoyo. Un repunte, controlado, que se registraría ya en los primeros meses de 2022.

Insolvencias disparadas

La quinta ola de la pandemia o la subida de los precios, sobre todo por la factura eléctrica, son dos factores que exigen prudencia en la valoración y clasificación que los bancos hacen de su cartera crediticia, todavía protegida por las moratorias concedidas.

Algunos datos oficiales también invitan a la cautela. Según los procesos concursales publicados en el Boletín Oficial del Estado (BOE), analizados por Iberinform (Crédito y Caución), en los primeros siete meses de 2021 se han incrementado un 69% las insolvencias empresariales.

Los datos estancos de julio arrojan un incremento del 30% de dichas insolvencias respecto al mismo mes del año pasado, ya que los confinamientos y las moratorias decretadas durante la primera ola de la pandemia redujeron de manera drástica la presentación de procesos concursales.

El análisis por sectores muestra cifras preocupantes, por muy esperadas que fuesen por las limitaciones a determinadas empresas. Las insolvencias en el sector servicios se disparan un 79% en comparación con 2020 y representan en el acumulado el 61%. El segundo sector más afectado es el de la construcción, con un incremento del 73% y en peso del 21%.

Por comunidades autónomas, Cataluña (25%) y Madrid (22%) sufren prácticamente la mitad de las insolvencias empresariales registradas al cierre del pasado mes de julio. El acumulado en la Comunidad Valenciana es del 15% y se reduce la incidencia en Andalucía (8%) y País Vasco (6%).

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