Si su­pera los 70 dó­la­res, el cre­ci­miento del PIB caerá como mí­nimo un punto

La subida del petróleo amarga la recuperación económica de Pedro Sánchez

El ba­rril se acerca a los 80 dó­la­res, casi 20 dó­lares por en­cima de los 60,8 dó­lares pre­vistos por el Gobierno

Calviño y Montero.
Calviño y Montero.

La falta de acuerdo en la OPEP para au­mentar la pro­duc­ción ha puesto el precio del ba­rril de Brent en su nivel más alto -ha al­can­zado los 77,84 dó­la­res-, lo que pone en riesgo las pre­vi­siones eco­nó­micas del Gobierno para 2021. El Programa de Estabilidad 2021-2021 ba­raja un pe­tróleo para este año de 60,8 dó­la­re­s/­ba­rril, por lo que ahora se sitúa unos 17 dó­lares por en­cima. El Ejecutivo ha ad­ver­tido de que, si se su­peran los 70 dó­lares de me­dia, el PIB po­dría caer cerca de un punto. Es de­cir, la es­pe­rada re­cu­pe­ra­ción puede trun­carse por culpa del crudo.

Todo lo bien que le está viniendo a las petroleras para sus ingresos que el barril se dispare hacia la cuota de los 80 dólares, al Ejecutivo de Pedro Sánchez le provoca lo contrario: las cuentas se le tuercen y la inflación -el IPC adelantado de junio se sitúa en un 2,6%-, comienza a tomar un rumbo preocupante. La vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, prevé un crecimiento de la economía para este año del 6,5% pero podría recortarse un punto si los precios del petróleo se mantienen en los niveles actuales.

El Ejecutivo que ya rebajó las previsiones económicas más de tres puntos en la Actualización del Programa de Estabilidad 2021-2024 que el pasado mes de abril envió a Bruselas -lo rebajó del 9,8% al 6,5%-, puede tener difícil cumplir dichos pronósticos por culpa del despegue que está registrando el petróleo. En el Plan Presupuestario de octubre, se barajaba un precio medio del crudo par 2021 de 46,6 dólares y tuvo que revisarse hasta los 60,8 dólares.

“El repunte de la actividad conlleva una revisión al alza de algunos de los supuestos exógenos del escenario macroeconómico. Este mayor dinamismo de la economía global se refleja también a través de un repunte en los precios de los futuros del petróleo previstos para 2021 hasta 60,8 dólares frente a los 46,6 dólares previstos en el Plan Presupuestario de octubre”, se señala en la Actualización del Programa de Estabilidad.

Unos 17 dólares por encima

A día de hoy, esta cifra se ha quedado totalmente desactualizada, ya que el crudo Brent -la cotización sobre la que el Gobierno realiza sus cuentas para la factura energética-, se ha disparado unos 17 dólares, algo que no entraba en los cálculos de los Ministerios de Hacienda y de Asuntos Económicos. En el equipo económico, ha comenzado a saltar las alarmas ante el nivel que está alcanzando el petróleo. Un nuevo elemento distorsionador del déficit público que se estima podrá alcanzar el 8,4% del PIB.

La última reunión que los miembros de la OPEP y Rusia han mantenido para aumentar la producción de crudo ha sido un duro golpe para la recuperación económica. Nadia Calviño se ha apoyado precisamente en los últimos problemas que están apareciendo para retrasar la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). “Estamos en un momento de elevada incertidumbre, nuestra prioridad es impulsar la recuperación económica y la creación de empleo. Vamos a ver cómo sigue evolucionando el mercado laboral y, cuanto antes podamos, retomar la senda del salario mínimo”, ha recalcado.

Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos -dos de los mayores productores de crduo0 de la OPEP- no se han puesto de acuerdo para aumentar la producción paulatinamente en 0,4 millones de barriles diarios hasta septiembre de 2022. EAU condicionó su aprobación a que recuperase parte de la cuota, lo que ha provocado que los precios sigan subiendo.

La demanda dispara el precio

El aumento del barril viene motivado además por la recuperación del consumo, debido a la reactivación económica que se está registrando en la Unión Europea, Estados Unidos y China. En lo que va de año, el petróleo de la OPEP ha cotizado a una media de 64,1 dólares, lo que supone un aumento del 54,6% respecto a 2020, ejercicio en el que se registró un nivel 41,70 dólares. El barril llegó a tocar mínimos históricos de 13 dólares por la caída de la demanda en todo el mundo.

Este precio favoreció en parte el ejercicio pasado al Gobierno, ya que las importaciones de crudo cayeron estrepitosamente. Pero también resultó muy perjudicado debido a que ingresó mucho menos por los impuestos especiales, de hidrocarburos e IVA pues la demanda de combustibles se hundió. Al disminuir el consumo, las importaciones de productos petrolíferos se redujeron en 2020 un 21,47%, según la Asociación de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP).

El queroseno de aviación fue el combustible que sufrió la mayor caída, hasta un 90% en abril y cerró el año con un descenso del 65,17%. Respecto a los combustibles de automoción, la demanda de gasolina bajó un 21%, alcanzando máximos de hasta el 78% en abril. El gasóleo registró un descenso del 9,6% respecto a 2019.

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