El primer se­mestre marca el ca­mino de una re­cu­pe­ra­ción to­davía en marcha

El capital riesgo se prepara para un segundo semestre de órdago en España

El re­punte de la ac­ti­vidad eco­nó­mica acerca las ex­pec­ta­tivas de com­pra­dores y ven­de­dores

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Capital riesgo.

Que la in­ver­sión en 'private equity' se haya ido por en­cima de los 2.000 mi­llones de euros en el primer se­mestre del año es un signo de vuelta a una cierta nor­ma­li­dad. Todavía quedan muy lejos los más de 4.000 de la pri­mera mitad del 2019, cuando apenas que­daban tres tri­mes­tres para el es­ta­llido de la gran pan­demia que aún con­di­ciona -y de qué ma­nera- un ne­gocio que es un gran in­di­cador del es­tado de salud de una eco­no­mía.

La debacle de 2020 hace muy poco eficaces las comparaciones con el primer semestre del año pasado. Como no podía ser de otra manera, la inversión ha crecido un 27%. Nada del otro mundo si se tiene en cuenta de dónde venimos. El primer semestre ha sido el del despertar del sector después de un gran letargo. Un despertar lento, perezoso, que se traduce en cerca de 400 operaciones de naturaleza muy distinta a la de otros años.

"Es un mercado todavía a medio gas. El impacto del coronavirus ha sido enorme y ha dejado las valoraciones en el limbo. Objetivamente, a finales del año pasado y el arranque de 2021 era muy difícil poner precio a una empresa porque la visibilidad económica era mínima. A medida que ha ido avanzando la campaña de vacunación contra el Covid-19 y se ha reanimado la economía, compradores y vendedores han empezado a entenderse", señalan fuentes del sector.

Efectivamente, el negocio va cogiendo velocidad, pero de otra manera. Hay menos alegrías, como se puede ver en la estructura de las casi 400 operaciones ejecutadas en los primeros seis meses del año. Mención especial merecen las del segmento del 'venture capital', en una demostración de que hay dinero a espuertas para los proyectos tecnológicos. Los fondos han puesto en esta cesta casi 600 millones de euros para financiar las rondas de financiación de las nuevas estrellas del sector.

No hay precedentes de una inversión tan alta ni tampoco de tanto dinero disponible para financiar compañías de pequeño o mediano tamaño, que se encuentran en fase de desarrollo. Una situación que, unida al crecimiento de las otras operaciones en el segmento mediano de entre 10 y 100 millones de euros, habla de un reparto de inversiones mucho más diversificado según el tamaño. El mercado ya no depende tanto de las grandes para engordar las cifras de inversión.

Nueva fase

Pero los expertos del sector están de acuerdo es que este segundo semestre debería ser mucho mejor. "Se están negociando muchas más operaciones ahora, porque ahora se pueden realizar valoraciones con criterios mucho más objetivos. Y los fondos van a ganar más potencia de fuego con la incorporación de algunos inversores muy potentes a los que la crisis había dejado fuera de juego temporalmente", aseguran fuentes del sector.

Efectivamente, las aseguradoras (que hasta ahora estaban apagando sus propios fuegos) en clave nacional y algunos grandes inversores extranjeros que durante la crisis han dejado a España fuera del radar están empezando a volver. Una movimiento que debería relanzar la captación de fondos, que ha sido la gran asignatura pendiente del sector en el primer semestre. Se quedó por debajo de los 700 millones, con una caída superior al 30%.

Pero el interés de los fondos internacionales, que nunca han tenido más peso en el volumen de inversiones en el mercado español que en este primer semestre, no para de crecer. "Muchas de las operaciones que la crisis dejó varadas el año pasado se están reactivando ahora. Después del verano deberíamos ver cómo se cierran muchas de ellas", señalan en un gran fondo que advierte de que el sector lo tiene todo de cara para disparar la actividad.

En total, hay más de 4.000 millones de euros en la rampa de lanzamiento para invertir y un escenario positivo desde el punto de vista de la financiación. Todo indica que vienen por delante al menos dos años de tipos negativos, y eso favorece las estrategias de apalancamiento de los 'private equity', claves para garantizar el éxito de sus operaciones. Si no hay cambios radicales de escenario a última hora, el capital riesgo se prepara para un segundo semestre de órdago.

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