DEUDA PÚBLICA

La deuda mun­dial su­pera los 232 bi­llones de euros por la pan­demia

La deuda mundial, el cáncer que se come el porvenir

En España, la ratio deuda sobre PIB ronda ya el 125% tras su­perar los 1,4 bi­llones de euros

Deuda pública
Deuda pública

La deuda pú­blica global ha al­can­zado su nivel más alto desde la II Guerra Mundial y ya su­pera de media la pro­duc­ción eco­nó­mica anual del mundo. Una de­li­cada si­tua­ción pro­vo­cada por la pan­demia y el cambio en el pen­sa­miento eco­nó­mico, en contra de los ajustes de an­taño, que está lle­vando a los paí­ses, en es­pe­cial a los más ri­cos, a emitir deuda a es­puertas sin preo­cu­parse por las con­se­cuen­cias.

El nivel de deuda en el mundo ha superado ya los 232 billones de euros, según cifras oficiales. Esta cifra supone un incremento de 24 billones respecto a 2019. Un alza provocada por el incremento del gasto público para paliar la caída de los ingresos y la falta de actividad por la pandemia, además de la ampliación de las moratorias de deuda con el fin de evitar un aluvión de quiebras empresariales.

Sus defensores creen que esta fórmula garantizará un sólido crecimiento mundial capaz de absorber la deuda sin necesidad de apretarse el cinturón como ocurrió en las grandes crisis anteriores. Sus detractores, en cambio, lo consideran como una patada adelante que compromete el futuro de las generaciones futuras.

Si el impulso del crecimiento no fuera suficiente, como temen, el mundo podría verse lastrado por una deuda que solo puede ser absorbida por la inflación, los elevados impuestos o incluso la suspensión de pagos.

Este problema afecta sobre todo a las economías desarrolladas, especialmente en la zona euro, siendo muy llamativo los casos de Francia, España y Grecia. En la zona emergente, destacan China, Turquía y Corea del Sur.

En España, la ratio deuda sobre PIB ronda ya el 125% tras superar los 1,4 billones de euros. Un aumento que se debe al mayor endeudamiento de la Seguridad Social, +55,1%, debido a los numerosos ERTE y el aumento del pago de las pensiones de los nuevos jubilados procedentes del “baby boom”.

De momento, nuestro país cuenta con la “red protectora” del Banco Central Europeo y su política activa de compra de bonos del Estado, que ha permitido, al menos de momento, controlar el coste de la deuda.

Con todo, la espiral de endeudamiento actual necesita buscar una solución a largo plazo ya que no es sostenible en el tiempo si no se quiere recurrir a drásticos recortes, sobre todo en el gasto público.

Una de las propuestas planteadas para paliar la situación ha sido la de condonar la deuda contraída y sustituirla por una inversión en sostenibilidad. Iniciativa que tanto la Comisión Europea como el BCE han rechazado al considerar prioritaria una gestión del endeudamiento más razonable con el fin de favorecer el crecimiento e incentivar la inversión sin necesidad de dopaje externo y sin comprometer el futuro de próximas generaciones. Una bola de nieve que no deja de crecer mientras los políticos siguen mirando a otro lado.

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