El 44% de­tecta res­tric­ciones de su banco a re­tirar efec­tivo en ven­ta­nilla

El cierre de sucursales obliga al 6% de clientes a recorrer más de 10 kilómetros

Los ma­yores de 64 años son los más afec­tados por la España des­ban­ca­ri­zada

Pensiones
Pensionistas, a 10 Km.

El duro ajuste de la red de ofi­cinas ban­ca­rias en los úl­timos tiem­pos, y los cie­rres que aún se pro­du­cirán en los pró­ximos me­ses, ha con­de­nado a que un 6% de los clientes de po­bla­ciones con menos de 100.000 ha­bi­tantes deban des­pla­zarse más de 10 ki­ló­me­tros desde su do­mi­cilio para en­con­trar una su­cur­sal. Más ele­vado es el por­cen­taje (44%) de aque­llos que de­tectan trabas de sus pro­pios bancos a re­ti­radas de efec­tivo en ven­ta­ni­lla. Los ma­yores de 64 años son los que más su­fren esta si­tua­ción.

El peligro de exclusión bancaria avanza en una España ya no sólo despoblada, sino también más desbancarizada. El cierre de un buen número de sucursales, algunas ya hechas y otras planificadas, ha llevado a que casi el 6% de los clientes de poblaciones de menos de 100.000 habitantes a recorrer más de 10 kilómetros en busca de una oficina bancaria.

Así se desprende de la encuesta nacional sobre el uso de efectivo realizada por el Banco de España durante el pasado ejercicio, cuando aún no se habían aprobado los ajustes de algunas entidades como CaixaBank por su fusión con Bankia o los del BBVA porque a su presidente, Carlos Torres, le sobran oficinas en su negocio en España (en otros países el grupo es más expansivo).

La mayoría de los directivos de banca, y algunos reguladores, han minimizado el riesgo de exclusión financiera, dado el exponencial crecimiento de canales alternativos sobre todo tras un 2020 marcado por la pandemia y las restricciones de movimientos de la población.

Ese cambio de relación con los bancos ha llevado a muchas entidades a justificar el cierre de sucursales, algunas justificadas por procesos de fusión, y a la creación de oficinas de mayor tamaño pero en la mayoría de las ocasiones sin servicio de ventanilla, cuyo uso durante el año pasado se redujo hasta el 13,3% al mes frente 18,7% de 2019.

Dicha argumentación de las entidades se contradice con los datos de la encuesta del Banco de España, ya que la utilización de otros canales parece que ha sido algo más que forzoso. "Un 44% de la población percibe restricciones en su entidad para realizar operaciones en efectivo en ventanilla, lo que les ha compelido a operar con cajeros ingresadores (38%) o a desplazarse a otra oficina (35%)", según el supervisor.

En contraposición, ha aumentado hasta el 80,9% el número de comercios que acude a las entidades bancarias para garantizarse el cambio, la mayoría lo hace una vez a la semana. El 84% de los comercios ya ni impone restricción para pagar con tarjeta, pero un 16% mantiene un pago mínimo de unos 11 euros.

Damnificados

Las personas mayores de 64 años son los más afectados por estas tendencias de su relación con los bancos, bien por decisión propia o empujados por sus bancos hacia los cajeros automáticos para determinadas operaciones y con horarios reducidos de retirada de efectivo en ventanilla.

Precisamente, ese segmento de la población es el que muestra una de las mayores preferencias (53%) por el efectivo como medio de pago, tan sólo por detrás de los más jóvenes (60,3%), aquellos entre 18 y 24 años.

Al margen de los clientes, habrá que apuntar que aquellos bancarios dedicados sobre todo a labores de ventanilla son los más prescindibles para la mayoría de las entidades. O se reciclan para labores más comerciales, o serán carne de cañón en los distintos EREs planteados en los últimos tiempos y los que aún puedan plantearse. Por muchas quejas o huelgas que planteen sus representantes sindicales.

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