Casi la to­ta­lidad de las bajas pac­tadas serán vo­lun­ta­rias, según CCOO

Torres (BBVA) se ablanda ante sus sindicatos y condiciona los ajustes de otros competidores

El acuerdo final re­duce en 863 las sa­lidas hasta los 2.935 tra­ba­ja­dores afec­tados

Cierre de oficinas BBVA.
Cierre de oficinas BBVA.

Acuerdo final sobre el ERE plan­teado en el BBVA que los sin­di­catos ce­le­bran casi como los fut­bo­leros cual­quier con­quista de un cam­peo­nato. El pre­si­dente del banco, Carlos Torres, se ha mos­trado más blando y es­pon­joso que el osito de Mimosín en la recta final de la ne­go­cia­ción y ha re­ba­jado en 863 los des­pidos ini­cial­mente pre­vis­tos. La re­pre­sen­ta­ción sin­dical canta vic­toria y con­si­dera que este acuerdo "marca el ca­mino" de los que vengan en el fu­turo. El acuerdo prevé tam­bién el cierre de 480 ofi­ci­nas.

El presidente del BBVA, Carlos Torres, habrá salvado su pellejo y el de su consejero delegado, Onur Genç, en la negociación de su ERE que inicialmente era de casi 3.800 trabajadores y que ha quedado reducido por la presión sindical hasta 2.935 salidas y con unas condiciones favorables para los afectados, ya que casi la totalidad de los despedidos serán voluntarios.

En la red de oficinas, que concentraba en un principio el 80% de los despidos, se ha rebajado la cifra inicial en un 35%. Además, los representantes sindicales han conseguido eliminar la cláusula de equilibrio generacional que obligaba a que la mitad de los afectados fueran menores de 50 años.

El acuerdo final establece una salida del 72% de los mayores de 50 años y un 28% de los que están por debajo de esa edad, aunque en este tramo o con una antigüedad inferior a los 10 años la condición económica será de 40 días por año trabajado con un máximo de 30 mensualidades.

Desde el sindicato CCOO muestran su satisfacción por el acuerdo alcanzado y que justifican por los distintos paros y huelgas con los que han conseguido ablandar a los directivos del BBVA respecto a sus condiciones iniciales presentadas, sin que se justificaran por fusión o integración alguna.

"Es un acuerdo que se desmarca muy positivamente de los firmados en los últimos tiempos en el sector y que marca el camino de los que van a seguir a éste", afirman desde el sindicato citado en un comunicado tras la firma de las condiciones finales arrancadas a la cúpula del BBVA.

Casi en paralelo a la negociación del ERE del BBVA, también se ha negociado el de CaixaBank, que ha prorrogado el periodo de conversaciones hasta el próximo 29 de junio ante la falta de acuerdo entre las dos partes. La diferencia principal es que el grupo presidido por José Ignacio Goirigolzarri ha planteado un duro ajuste como consecuencia de la integración de Bankia.

Ausentes y presentes

La remuneración de Goirigolzarri como presidente de CaixaBank ha sido más que criticada por parte de algunos miembros del Gobierno y rechazada por la representante del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), Teresa Santero, en la reciente junta del grupo financiero.

Aunque es muy superior la remuneración de Carlos Torres como presidente del BBVA, y también haber presentado un ajuste de plantilla con menos justificación que en el caso de CaixaBank, las críticas gubernamentales no han sido tan constantes y furiosas por partes de determinados miembros del Gobierno, como la vicepresidenta económica, Nadia Calviño.

La propia Calviño ya se jactó hace unas cuentas semanas, en un pleno de control en el Senado, de que "los mensajes del Gobierno han sido escuchados" por aquellos banqueros que habían planteado drásticos ajustes de plantilla.

Tal vez, esos mismos mensajes resonaron en los oídos del propio Carlos Torres que fue el único presidente de un gran banco que acudió al acto de presentación de 'España 2050', celebrado el pasado 20 de mayo para el mayor lucimiento mediático del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Torres, efectivamente, no era el único banquero en dicho evento, al que no acudieron ni el propio José Ignacio Goirigolzarri ni la presidenta del Santander, Ana Botín. El representante de este grupo fue el consejero delegado, José Antonio Álvarez.

También estuvieron presentes el presidente del Sabadell, José Oliu, que hasta el momento no está inmerso en nuevos procesos de ajustes de plantilla, y el presidente de Bankinter, Pedro Guerrero, un banco que presume de generar empleo en lugar de destruirlo.

Cierre de oficinas

El BBVA ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que el acuerdo también prevé el cierre de 480 oficinas. El coste de todo el proceso será de 960 millones de euros antes de impuestos, de los que 720 millones corresponden al despido colectivo y los 240 millones restantes al cierre de sucursales.

Este coste se contabiliza en el segundo trimestre de 2021, a punto de cerrarse, y el banco estima que tendrá un impacto negativo en la ratio de capital CET1 fully loaded de unos 28 puntos básicos.

BBVA calcula unos ahorros de unos 250 millones de euros a partir de 2022 antes de impuestos, de los que 220 millones se corresponden a gastos de personal. Durante el actual ejercicio, los ahorros estimados serán de unos 65 millones de euros antes de impuestos.

Artículos relacionados