BOLSA

Nicolás Correa, a toda máquina

Las dos úl­timas se­manas han sido es­pe­cial­mente agi­tadas para la co­ti­za­ción de Nicolás Correa. Pendiente de pu­blicar aún sus re­sul­tados co­rres­pon­dientes al primer tri­mestre del año, los in­ver­sores em­piezan a ob­servar una clara me­jora de la ac­ti­vidad del fa­bri­cante de má­quinas de fre­sado y so­lu­ciones de ser­vi­cio.

Una vez salvado el atípico 2020 con nota alta en sus resultados, los accionistas se empiezan a frotar las manos de cara a este nuevo ejercicio. El grupo obtuvo unos beneficios de 6,5 millones de euros, prácticamente un 10% de sus ingresos ordinarios, y un Ebitda de algo más de 8 millones de euros. Cifras que, aunque por debajo, no desmerecen a las alcanzadas en 2019 gracias al buen resultado de su política basada en la rentabilidad.

Estrategia que le sigue dando réditos. En el primer trimestre del ejercicio, la captación de pedidos ha sido de 27,5 millones de euros frente a los 20,5 millones en el mismo período del pasado año, lo que significa un incremento del 34% y pone a la compañía en disposición de alcanzar una cifra de negocios récord. De hecho, a 31 de marzo de 2021 la cartera de pedidos de Nicolás Correa ha experimentado un crecimiento del 40% respecto a los datos de diciembre del 2020.

Todo ello sin apenas apalancamiento. La deuda financiera del grupo se ha mantenido en cifras negativas por segundo año consecutivo; es decir, con más efectivo que obligaciones financieras, lo cual confiere una gran estabilidad financiera a la compañía.

Su punto débil, sin embargo, es la escasa diversificación geográfica pese a que casi toda su producción, el 88%, se destina a la exportación con Europa como principal mercado. Pese a tener filiales comerciales en Asia, Estados Unidos y Alemania, estas apenas aportan el 3% de la cifra de negocio del grupo.

Para este año, no obstante, se espera que estos números mejoren gracias al fuerte impulso del mercado asiático, especialmente de China al estar entre los países menos afectados por la covid.

Estas expectativas han impulsado la cotización de Nicolás Correa más de un 20% en estas semanas atrás, devolviendo las acciones al terreno de la rentabilidad después de un largo período estancadas en torno a los 4 euros. De este modo, parece haber retomado la fase alcista primaria con un primer objetivo en la zona de los 6 euros.

De superar esta barrera, ya solo le quedaría un nuevo obstáculo sobre los 7 euros por acción antes de regresar a máximos casi un cuarto de siglo después. Un objetivo a su alcance teniendo en cuenta la capacidad mostrada en estos días para absorber todo el papel aparecido ante la decisión de algunos inversores de recoger beneficios.

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