Las en­ti­dades tra­di­cio­nales aprietan para no perder los per­files más bajos de edad

Los 'roboadvisor' bancarios y los independientes elevan la tensión competitiva en los mercados

Muchos de los ges­tores au­to­ma­ti­zados to­davía son pe­queños y están en pér­didas

Openbank
Openbank

No son nuevos en esta plaza, pero casi. Los 'roboadvisor' o ges­tores au­to­ma­ti­zados de in­ver­siones apenas llevan un lustro (los más ve­te­ra­nos) en la ba­talla por el ne­gocio del ahorro y la in­ver­sión en España, pero sus nom­bres y sus es­tra­te­gias son cada vez más co­no­cidos por el gran pú­blico. Indexa, Finizens, InbestMe y Finanbest son los grandes in­de­pen­dientes que pe­lean a brazo par­tido con las pro­puestas de las en­ti­dades tra­di­cio­na­les.

Openbank (Santander), MyInvestor (Andbank), Smart Money (CaixaBank) o Popcoin (Bankinter) son la plana mayor de la respuesta de los brazos 'online' armados de la banca tradicional a un movimiento imparable. Es decir, la respuesta a la necesidad de miles de inversores que quieren acceder a distintos productos de forma sencilla y a precios mucho más competitivos que los que hasta ahora eran habituales en el mercado español.

Con una oferta de productos muy concreta para cada tipo de inversor y precios que pueden ser la tercera parte de los que cobra una un fondo de inversión, los 'roboadvisors' son mucho más que una alternativa para el inversor de a pie. En realidad se han convertido en un mecanismo casi perfecto para reducir precios a la mínima expresión y dar acceso a muchos pequeños ahorradores a productos hasta ahora reservados a las instituciones y grandes fortunas.

"La gran banca está utilizando una estrategia muy similar a la que sigue en hipotecas. Ofrece un producto mucho más asequible a través de sus vehículos 100% 'online', porque en este universo los costes son mucho más bajos. En el caso del 'roboadvisor, se trata de una estrategia mucho más defensiva que ofensiva. De lo que se trata es de retener a clientes con un perfil muy digital que si no van a buscar estos productos fuera", señalan fuentes del sector financiero.

Son varias las entidades tradicionales con cientos de miles de euros gestionados en fondos de inversión que están ultimando la creación de sus propios gestores automatizados. De lo que se trata es de preservar a la clientela y de, por otro lado, poner el pie cuanto antes en un negocio que se va a disparar en los próximos años. En España, es aún un mercado incipiente, que no alcanza ni siquiera los 10.000 millones de euros, pero el potencial es inmenso.

"Quien no esté en el negocio del 'roboadvisor' se arriesga a una enorme pérdida de clientes, especialmente pequeños inversores. O eres muy competitivo en costes o estás fuera de juego. Hay mercados de cerca de 20.000 millones de dólares como Italia o Francia, mientras que Estados Unidos, siempre por delante en nuevas soluciones financieras, está ya por los 100.000 millones. No ver que por ahí va el futuro es negar la realidad", señalan en un 'roboadvisor' nacional.

En un mercado de fondos de inversión con una estructura de comisiones tradicionalmente cara (o muy cara) como el español, los 'roboadvisor' han encontrado el caldo de cultivo perfecto para crecer, tanto en el segmento de gestión pasiva (con comisiones más altas) como en el de gestión activa. Su aparición ha provocado una auténtica revolución en la industria, que ha salido de la zona de confort y ahora tiene que competir con la máxima fiereza en precios.

Pero los gestores automatizados también ofrecen a las entidades la posibilidad de reconvertir a la enorme masa de clientes ahorradores (el volumen de depósitos de los hogares alcanza ya los 925.000 millones de euros en España) en inversores. Un proceso será lento, pero que los 'roboadvisors' pueden dinamizar con sus condiciones tan competitivas, que permiten rentabilizar las inversiones a corto plazo sin el lastres de unas altas comisiones.

"La pandemia nos ha ayudado, porque el uso de las nuevas tecnologías desde las casas ha ayudado a popularizar nuestro productos. Muchas personas están probando porque son plataformas muy fáciles de usar y se puede invertir desde importes muy pequeños. En España vamos con retraso respecto a otros mercados europeos, pero poco a poco se debería ir corrigiendo este desfase. El potencial es inmenso", señalan fuentes del sector.

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