Las em­presas ar­gu­mentan que cum­plen la nor­ma­tiva mar­cada por la nueva re­forma ta­ri­faria

Gobierno y eléctricas se enzarzan en una batalla de culpas por la subida de la luz

El precio re­gu­lado se ha dis­pa­rado un 42% desde que entró en vigor la fac­tura por tramos ho­ra­rios

Tormenta sobre el precio de la luz.
Tormenta sobre el precio de la luz.

Los ideó­logos del Gobierno -PSOE y Podemos- y la propia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) han ori­gi­nado tal re­vo­lu­ción en las ta­rifas eléc­tricas que tiene a todos los con­su­mi­dores do­més­ticos sin saber a qué ate­nerse. La pe­ti­ción del Ministerio para la Transición Ecológica, que di­rige Teresa Ribera, a la CNMC para que ana­lice "cualquier po­sible com­por­ta­miento irre­gular o mala prác­tica de mer­cado por parte de los ope­ra­do­res" no ha hecho más que in­cre­mentar la con­fu­sión y el ma­lestar de los con­su­mi­do­res.

Lo cierto es que el nuevo recibo de la luz, que entró en vigor el 1 de junio para el mercado regulado, no ha parado de subir -se estima un aumento de un 42%-, lo que ha provocado un gran malestar general. Sin embargo, el Gobierno asegura que la nueva factura eléctrica debería conllevar el abaratamiento de, como mínimo, un 3,4% el recibo de los 19 millones de consumidores domésticos acogidos a la tarifa regulada (PVPC) sin discriminación horaria, según estimaciones de la CNMC.

El PSOE y Unidas Podemos se comprometieron a bajar las tarifas eléctricas a golpe de decreto, pero resulta que, desde 2020, la luz no han parado de subir para muchos consumidores. Las eléctricas aseguran que están aplicando la normativa que el Ministerio para la Transición Ecológica y la propia CNMC les han marcado, pero sin manifestarse claramente si la culpa realmente es de la nueva fórmula.

Las organizaciones de consumidores han advertido, en cambio, de que la factura por tramos horarios supone por sí sola “un incremento en el precio de la energía consumida para los consumidores que se acogen a la tarifa regulada”. Algo que no afecta a los clientes domésticos del mercado libre, al tener contratado un precio fijo con su propia comercializadora.

El mercado libre evita las subidas y bajadas diarias e impide estos saltos diarios. Sin embargo, de momento tampoco puede apreciarse si estos consumidores salen más beneficiados que los del mercado regulado. Dependerá de las condiciones del contrato que se tenga con la comercializadora y de la media a final de año. Una ventaja que sí tienen es que no tienen que estar pendiente de los tramos horarios, sino que disponen las 24 horas de la misma tarifa.

Las razones argumentadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez para aprobar la nueva factura de la luz es fomentar el ahorro energético, el autoconsumo, la eficiencia y promover el uso del coche eléctrico.

Elementos negativos de la tarifa

Los tres elementos que, según los técnicos, están provocando una subida tan fuerte, son el coste de la materia prima del gas, el elevado precio del CO2 y los impuestos que soporta la tarifa eléctrica. Al tener un mercado marginalista, todas las tecnologías que intervienen en la generación -la nuclear, el carbón, la hidráulica, las renovables y el gas-, cobran el precio de la oferta más cara necesaria para cubrir la demanda.

En este caso, la materia más cara es el gas y, en cuanto entran las centrales de ciclo combinado, son las que marcan el coste final del kilovatio. Por otro lado, están los costes de los derechos de CO2 que, en los últimos meses, están disparados. Este impuesto medioambiental, disfrazado de mercado y que se presta a la especulación, es un segundo elemento muy distorsionador. Hace un año, los derechos de CO2 cotizaban a 20 euros la tonelada y en estos momentos supera los 50 euros/tonelada.

Un tercer elemento que repercute de forma muy fuerte en el recibo son los impuestos como el 21% de IVA y el 7% del impuesto especial sobre la electricidad. La organización de consumidores Facua ha reclamado al Gobierno una bajada de ambos impuestos como una de las vías para recortar las tarifas de forma automática.

Críticas a la discriminación horaria

La asociación critica además el nuevo sistema de discriminación horaria que el Ejecutivo ha establecido para los consumidores que se encuentran en el mercado regulado (PVPC) y al que pertenecen unos 10,7 millones de clientes domésticos. Advierte de que la estructura por tramos horarios “representa por sí sola un incremento en el precio de la energía consumida para un altísimo porcentaje de consumidores y perjudica especialmente a las economías más desfavorecidas”.

Por otro lado, Facua ha pedido una investigación sobre las subidas que se están aplicando y reclama a la CNMC que se modifique el sistema de tramos. Por ejemplo, que se cambie el horario valle que se sitúa entre las 00.00 horas hasta las 08.00 horas y se adelante a las 22 horas de lunes a viernes. Igualmente, reclama al Gobierno que cumpla la promesa de aplicar una tarifa más baja para los primeros kilovatios/hora consumidos, uno de los compromisos incluidos en el acuerdo firmado por el PSOE y Unidas Podemos.

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