ANÁLISIS

Sánchez utilizará la crisis de Gobierno como revulsivo para lavar su deteriorada imagen

Casado res­ponde mul­ti­pli­cando su ac­ti­vidad con­ven­cido de que el Ejecutivo caerá tarde o tem­prano

Sánchez y Casado.
Sánchez y Casado.

La in­mi­nente crisis de Gobierno, que ya dan por hecha va­rios miem­bros del Ejecutivo y que Capitalmadrid.com an­ti­cipó el pa­sado 24 de mayo, debe servir a los planes del pre­si­dente Pedro Sánchez de ga­ran­tizar las con­di­ciones para su fu­tura re­elec­ción en unas pró­ximas y cada vez más cer­canas elec­ciones ge­ne­ra­les. No lo tiene fá­cil. Todavía restan dos años para la con­vo­ca­toria de elec­ciones si se quiere fi­na­lizar la le­gis­la­tura. Será un ca­mino de es­pi­nas.

Con la prevista remodelación del Gobierno trata de buscar un revulsivo con el que mejorar su muy deteriorada imagen. Mientras, el líder de la oposición ha preparado una batería de iniciativas para transmitir que es un ya hombre de Estado y que cuenta con un equipo preparado para gobernar el país.

Ninguno de los miembros del equipo de Pedro Sánchez, con la excepción de la ministra de defensa, Margarita Robles, logra un aprobado de su gestión. El primer objetivo de Pedro Sánchez con el cambio de equipo es tratar de transmitir una imagen de austeridad al reducir el número de carteras actuales. La imagen de dispendio que transmite un excesivo número de ministros, mientras la generación mejor preparada de la historia constata que vive peor que la de sus padres por falta de trabajo, supone un lastre demoledor para las expectativas electorales del Ejecutivo.

Por eso, tras la remodelación, tendrá que llegar el momento de la propaganda con el intento de proyectar la imagen de una nueva etapa política. Su mensaje busca transmitir que son los artífices de que se haya logrado el control de la pandemia, que dará paso a una nueva gestión económica para salir de la crisis y conseguir la recuperación del crecimiento económico y cifras récord de empleo. No lo tendrá fácil Pedro Sánchez.

El Partido Popular quiere contraprogramar esa campaña desde este mismo momento aprovechando todas sus intervenciones públicas mostrando todo lo contrario. Así, tiene previsto en el Congreso de los Diputados insistir de forma machacona sobre la idea de que España, tras los tres años de mandato de Sánchez, cuenta con un millón más de pobres, 5 millones de personas sin trabajo, 226.000 millones de euros más de deuda, un déficit descontrolado, pese a la subida masiva de impuestos. Además también insistirán en la pérdida de imagen internacional de España a niveles sin precedentes.

En la sede de los populares tienen cada vez menos dudas de que ganarán las próximas elecciones generales. No les preocupa cuando se convoquen, pero dan por hecho que contarán con una mayoría suficiente que les permitiría gobernar. Aunque los analistas del PP están divididos sobre cuando convocará Sánchez las elecciones. El líder del PP, Pablo Casado, ha dado instrucciones a los suyos para llevar al Congreso un plan legislativo que muestre le permita gobernar y tomar las decisiones urgentes que adoptarían desde el primer día en que lleguen al poder para sacar a España de la crisis.

En cuanto a las fechas de cara a unos posibles comicios, entre los populares, una minoría considera que el presidente del Gobierno podría aprovechar el momento del control total de la pandemia y la llegada de fondos masivos de la Unión Europea para anticipar las elecciones. En cambio, son más los que consideran que Sánchez tratará de hacer lo imposible para aferrarse a Moncloa todo el tiempo que pueda alargarlo.

Por ello creen que va a tratar de aprovechar antes de convocar elecciones, los efectos del cambio de Gobierno y la recuperación de parte de la imagen internacional de España, que confían pueda empezar a producirse a partir de su participación en la Cumbre del G20 que se celebrará el próximo mes de julio en Venecia.

Es la cumbre que debe validar el acuerdo alcanzado este fin de semana por el G7, donde se reúnen las economías más desarrolladas del mundo, para hacer tributar a las grandes multinacionales, como los gigantes digitales, en los territorios allí donde logran sus beneficios. Acuerdo al que hay que añadir la decisión de imponer en un tipo de impuesto de sociedades común, que suponga al menos el 15 % de sus beneficios.

Este principio de acuerdo pactado por los ministros de Finanzas de los 7 debe ser ratificado en la Cumbre de jefes de Estado o de Gobierno del G20 a celebrar en Venecia, donde España espera sacar pecho pues ha sido uno de los países europeos que más ha presionado para la introducción de este impuesto a las tecnológicas conocido como tasa Google.

Junto a la clave de la llegada de los fondos europeos para la recuperación de la imagen del Gobierno, otra decisión que será definitiva es hasta cuando mantendrá el Banco Central Europeo su política de bajos tipos de interés y de compra de deuda pública y privada.

Esta semana todos los ojos estarán pendientes en la rueda de prensa conjunta que darán su presidenta y su vicepresidente, Christine Lagarde y Luis de Guindos. El consenso de analistas descarta que Lagarde anuncie novedades tras la reunión del Consejo de Gobierno del próximo jueves. Más divididas están las opiniones sobre lo que pueda anunciar el presidente de la Reserva Federal de EEUU, pero en este caso habrá que esperar una semana más, hasta el día 16.

Los analistas vienen advirtiendo de que los miembros del Banco Central Europeo no podrán ya evitar como mínimo un debate interno sobre cuándo se debe empezar a retirar los estímulos, a sabiendas de que solo la mención de que han empezado a considerarlo, volvería a impulsar la rentabilidad de los bonos, provocar inestabilidad en los mercados de al contado y hacer peligrar los fundamentos de la recuperación económica.

En los últimos tres meses hemos visto como el temor de los grandes inversores a la retirada de estímulos se ha traducido en caídas momentáneas en las bolsas tras la subida de las rentabilidades de la deuda pública.

Los mercados esta semana van a estar muy pendientes de la reunión del Banco Central Europeo. No se espera que Lagarde anuncie decisiones concretas en la rueda de prensa posterior a la celebración de su consejo de Gobierno. Pero si esperan que envíe alguna señal a los mercados sobre cuándo podrían anunciarse las nuevas decisiones. Tendrá muy en cuenta el crecimiento económico, la consolidación del empleo y las perspectivas de inflación, cuyo descontrol ha sido el principal temor de los grandes inversores. Las primeras indicaciones de Lagarde llegarán el jueves.

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