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Inflación, ¿oportunidad o amenaza para el Ibex?

Las es­ti­ma­ciones co­mu­ni­ta­rias apuntan a que se al­can­zará el 2% a fi­nales de enero

Inflación
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La re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica está ge­ne­rando un rá­pido en ca­re­ci­miento de la ener­gía, dis­pa­rando la tasa anual de in­fla­ción en la eu­ro­zona. El IPC del área ha al­can­zado el 2% en tasa in­ter­anual, su­perando ya las pre­vi­siones es­ti­madas por el Banco Central Europeo para fi­nales del año. Las es­ti­ma­ciones de marzo del BCE con­tem­plaban que la in­fla­ción al­can­zara estos ni­veles solo en el úl­timo tri­mestre del ejer­ci­cio.

Las cifras dadas a conocer esta semana por la oficina de estadísticas de la Unión Europea, sin embargo, han tirado por tierra estas previsiones alcanzando este objetivo por primera vez desde finales de 2018.

Este repunte de los precios publicado en vísperas de la reunión de la entidad prevista para el 10 de junio obligará a reconsiderar la situación actual y a elaborar nuevas previsiones económicas y si los programas de estímulo lanzados al comienzo de la pandemia deberían continuar.

Un nuevo escenario que probablemente condicionará a la renta variable en las próximas semanas. La velocidad con la que se han girado los precios, la inflación caía en diciembre, abre ahora un importante debate entre los responsables de la política monetaria respecto a si esta aceleración es una consecuencia coyuntural por la reapertura de las economías o algo más duradero que requiera medidas más agresivas como la subida de tipos.

En principio, la aceleración de la inflación en mayo estuvo impulsada principalmente por el aumento de los precios de la energía, que fueron un 13,1% más altos que un año antes, mientras, los precios de los servicios subieron un 1,1%. Muchos expertos, en cualquier caso, apuntan a que el repunte energético provocará un repunte en cadena del resto de productos y eso está empezando a hacer sudar a muchos responsables de la entidad europea.

En sus últimos comentarios, varios miembros del BCE han afirmado que las presiones inflacionistas de estos meses atrás son temporales y que la inflación volverá a moderarse el próximo año después de que haya estado por debajo de sus objetivos durante gran parte de la última década como consecuencia del flojo crecimiento económico.

Pero lo cierto es que empieza generar fuerte preocupación en los mercados financieros. Tal y como refleja un sondeo en el sector manufacturero, los fabricantes tienen que esperar más que nunca, desde el inicio de las estadísticas en 1997, para recibir las materias primas necesarias y otros insumos.

La encuesta también refleja que los precios pagados por esos bienes aumentaron en mayo al mayor ritmo desde que existen registros repercutiendo en el precio final de los productos elaborados. Un círculo vicioso que amenaza con extenderse en el tiempo. Si esta aceleración se consolidad, los trabajadores empezarán a demandar salarios más altos y los negocios deberán incrementar los precios de nuevo para mantener sus márgenes de beneficio.

Lo curioso, explican los analistas, es que en el caso de la renta variable española este escenario podría ser incluso positivo. El Ibex 35 podría ser uno de los indicadores más beneficiados de Europa por su alto sesgo hacia el sector bancario, en materiales básicos y en materias primas; así como por su elevada exposición a las divisas emergentes con un 65% de los ingresos procedentes de fuera.

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