El Estado in­gresó 17.414 mi­llones en 2019 por el Impuesto de Hidrocarburos y el IVA

Las petroleras reclaman una reforma integral de la fiscalidad energética

Denuncian de­sigualdad de cri­te­rios en el tra­ta­miento de las emi­siones de CO2

Petronor
Petronor

Los im­puestos que gravan el con­sumo eléc­trico y los com­bus­ti­bles se han con­ver­tido en el centro del ataque de las em­presas ener­gé­ticas contra el Gobierno. Eléctricas y pe­tro­leras coin­ciden en que la luz y las ga­so­linas tienen un margen muy es­trecho para re­cortar las ta­rifas por su ele­vada fis­ca­li­dad. Una ba­rrera que se vuelve contra las com­pañías en mo­mentos en los que el coste de la ma­teria prima se dis­para. Por eso, ambos sec­tores re­claman una re­forma in­te­gral de la fis­ca­lidad ener­gé­tica.

Aunque con puntos de vista diferentes, las principales compañías energéticas españolas -Iberdrola, Repsol, Endesa, Naturgy, Cepsa y EDP- coinciden en que el Gobierno de Pedro Sánchez debe afrontar un cambio profundo de los sistemas impositivos que gravan los productos energéticos. La entrada en escena del impuesto del CO2 y de los derechos de emisión para combatir los problemas medioambientales obliga a una reestructuración radical en toda la estructura impositiva.

Las petroleras se sienten incluso más agraviadas que las eléctricas y reclaman un precio del carbono igual para todos los sectores energéticos. Denuncian que no existen criterios homogéneos y demandan que se tengan en cuenta las emisiones de CO2 que cada uno soporta.

Y es que, el Gobierno se enfrenta a un serio dilema con las cargas fiscales que soporta el consumo de energía. Por un lado, está la necesidad imperiosa del Estado de recaudar -vía tasas- todo lo que pueda para reducir el enorme déficit que arrastra. Y por otro, la presión de los consumidores ante la continua subida de la luz y de las gasolinas.

La luz y los combustibles, disparados

Primero, ha sido la tarifa eléctrica la que se ha disparado y ahora es el petróleo el que ha emprendido una escalada que hace meses no se esperaba. El petróleo ha llegado a superar la barrera de los 76 dólares, lo que supone una revalorización del 46,72% en lo que va de año. Tal circunstancia, está provocando que las gasolinas y los gasóleos se hayan disparado.

La patronal petrolera AOP considera que España tiene que ir hacia un sistema impositivo más equilibrado y acometer una reforma para avanzar en la imposición de las emisiones de CO2. Fuentes consultadas estiman que por ahora no hay criterios homogéneos para todos los sectores. El CO2 es el principal motor que va a condicionar la transición energética y, por ello, directivos de las compañías advierten de que es uno de los problemas que con mayor urgencia deben abordarse.

Al contrario de las eléctricas, las petroleras piensan que es muy difícil que el Estado reduzca el sistema impositivo de los carburantes por varias razones. En primer lugar, porque la política del actual Ejecutivo es subir los impuestos para recaudar más. Y en segundo lugar, porque el consumo de carburantes en España es una de las principales fuentes de ingresos.

Una fuente de ingresos para el Estado

En 2019, el Estado percibió por IVA e Impuestos Especiales unos 17.414 millones de euros, lo que convierte a los combustibles en un caudal de recaudación del que no puede permitirse reducir. De los dos impuestos, el IVA supuso más de 5.100 millones de euros y más de 12.200 millones se recaudaron por el Impuesto Especial de Hidrocarburos.

Tras la bajada del IVA en la luz al 10% y la eliminación temporal del impuesto a la generación eléctrica del 7%, la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicios (CEEES) emitió un comunicado en el calificaba de “sorprendente” que la reducción temporal de los impuestos que gravan la electricidad “no se haga extensiva a los que se aplican a los carburantes”. Argumentan incluso que los gravámenes son más acusados en el caso de los combustibles de automoción.

A pesar de que los impuestos en ambos casos están próximos, el Gobierno lo tiene más fácil a la hora de justificar las tarifas impositivas a los combustibles porque, si se compara con otros países, los precios de las gasolinas y del gasóleo son más caros que en España. En el caso concreto de las gasolinas, el 50% de un litro de carburantes son impuestos, el coste de la materia prima representa un 36%, un 12% se lo lleva la logística y la comercialización y el 2% restante, el margen bruto.

Fuentes petroleras piensan que, aunque sea tirar piedras contra su propio tejado, es impensable que el Gobierno de Pedro Sánchez vaya a bajar el IVA a los carburantes por las dos razones expuestas. Porque, el Ejecutivo está pensando subir los impuestos y porque España tiene una imposición más baja respecto a Europa.

En el caso de la luz es diferente. El efecto mediático es mayor y se considera que hay familias mucho más vulnerables, por lo que se tiene que aplicar una política más social. Aun así, la patronal petrolera AOP reclama una reforma integral de la fiscalidad energética que se base en las emisiones de CO2.

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