El tiempo ofi­cial se agota en un mo­mento de tur­bu­len­cias en todo el sector ban­cario

Torres (BBVA), entre el juicio FG-Villarejo y la la sublevación de la plantilla

El banco sufre una huelga his­tó­rica del 70% de la plan­tilla ante su ERE

Carlos Torres
Carlos Torres

El pre­si­dente del BBVA, Carlos Torres, se asoma desde su torre de cristal di­gital a una au­tén­tica re­vo­lu­ción la­boral poco vista en un grupo que ha asu­mido dis­tintas fu­siones y que, en la ac­tua­li­dad, sin ope­ra­ciones en curso ne­gocia sin éxito un des­pido de más de 3.300 em­pleados en España para una me­jora de una efi­ciencia y ren­ta­bi­lidad casi en mí­ni­mos.

Más del 70% de la plantilla ha secundado la huelga de 24 horas, según CCOO, en plena convulsión laboral en todo el sector bancario por distintos ajustes.

Cuenta atrás para la cúpula de un BBVA, con su presidente Torres a la cabeza, para alcanzar un acuerdo de última hora con la representación sindical que no entiende ni comparte el despido de más de 3.300 empleados en su unidad en España con el objetivo de mejorar una rentabilidad y eficiencia perdidas desde hace tiempo.

La histórica huelga de 24 horas convocada por los representantes sindicales ha tenido un seguimiento del 70% de la plantilla, según los datos del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), aunque el seguimiento habría llegado al 100% en territorios como Andalucía, según las mismas fuentes.

Torres encara de esta manera las últimas semanas del primer semestre en el que, también, ha tenido que estar pendiente de una ralentizada evolución del caso judicial del caso FG-Villarejo y que aún podría deparar más de alguna amarga sorpresa a la actual cúpula del BBVA si algunos de los imputados, que en su momento de ser citados ante el juez de la Audiencia Nacional García-Castellón, se acogieron a su derecho a no declarar por estar el caso bajo secreto de sumario.

Lo más inmediato, no obstante, es que el grupo presidido por Carlos Torres cierre antes del próximo viernes un principio de acuerdo con los representantes de los trabajadores o pacte una prórroga para poder negociar el ajuste de plantilla planteado a unos sindicatos que no entienden la necesidad del mismo.

La parte sindical considera incomprensible que tras los más de 1.200 millones de beneficios en el primer trimestre y el cierre millonario de la venta de su negocio en Estados Unidos, el grupo presidido por Carlos Torres imponga un ajuste tan drástico en la unidad doméstica del banco, aunque se haya visto sobrepasada en su aportación al grupo por México y Turquía, al menos, en alguna ocasión en los últimos trimestres.

Según las estimaciones sindicales, el 75% de las oficinas del BBVA han permanecido cerradas en la jornada del miércoles, algo que poco puede importar a una cúpula directiva que ya había calculado una reducción del 50% de las operaciones por ese canal tradicional en los últimos dos años, como afirmó su consejero delegado, el turco Onur Genç.

Tiempos convulsos

BBVA está en el punto de mira por su drástico recorte de personal en su unidad de negocio en España. Tras el fracaso de su fusión con el Sabadell, la venta de su filial en Estados Unidos por importes millonarios y su pérdida de peso en el negocio doméstico, muchos se cuestionan qué estrategia tiene el equipo presidido por Carlos Torres.

En una situación muy distinta es en la que se encuentra CaixaBank tras la integración de Bankia en los últimos meses. Dicha operación, como era esperado salvo en el caso de que no se quisiera ver, conlleva un ajuste de personal muy significativo y trufado de diversas polémicas políticas.

El grupo presidido por José Ignacio Goirigolzarri y gestionado por Gonzalo Gortázar aún disponen de tiempo para llegar a un acuerdo con los representantes sindicales que, al igual que en otras entidades, también han convocado hasta el momento paros parciales y sin descartar el próximo 9 de junio una huelga general, en vísperas de que se agote el plazo inicial de negociación.

Los representantes sindicales inciden, sobre todo, en la necesidad de que se eviten los "despidos forzosos", aunque desde la directiva del grupo han incrementado el número de recolocaciones (686) y evitar, en lo máximo posible, que se produzca una salida masiva de empleados con gran experiencia que minimice los empleados más cualificados.

Artículos relacionados