Monitor de Latinoamérica

El área acusó una caída del 45%, la más ele­vada de las re­giones en desa­rrollo

Latam: desplome de la IED en 2020 y negro panorama en 2021

España se situó en 2019 como se­gundo mayor in­versor en stock, tras EEUU

Inversion en Latinoamérica.
Inversion en Latinoamérica.

La Inversión Extranjera Directa (IED) se re­cu­pe­rará en el mundo en 2021, aunque lo hará con mayor len­titud en una Latinoamérica que, en 2020, acusó el des­plome más acu­sado entre las re­giones en desa­rro­llo. Según el úl­timo ‘Informe sobre las in­ver­siones en el mundo 2021’ de la Unctad, los flujos de IED hacia Latam se hun­dieron un 45% en el año pa­sado, a 88.000 mi­llones de dó­lares (el 8,8% del total mun­dial), lejos de los 160 000 mi­llones de 2019, en una caída en la que el im­pacto de la pan­demia tuvo mucho que ver.

El descenso fue mayor que la caída media mundial (35%) y en las áreas en desarrollo (-8%) y muy superior al descenso en África (-16%). A nivel global, la IED se hundió en los países desarrollados (-58%), especialmente en Europa (-80%). En Norteamérica bajó el 40% y en Asia subió el 4%. “Latam sufrió el colapso en la demanda de exportaciones, la caída de precios de las materias primas y la desaparición del turismo, lo que causó una de las peores contracciones mundiales de la actividad”. El retroceso de la IED, elevado en todos los ámbitos, fue mayor en infraestructuras (-75%), hidrocarburos, manufacturas y turismo. Y más leve en industrias exportadoras y de minerales.

Además, se espera que los flujos de inversión hacia y desde la región se mantengan en un nivel bajo en 2021, y lo probable es que no recuperen su nivel previo a la crisis antes de 2023, un año más tarde de lo apuntado a nivel global. La Unctad señala que la recuperación de la IED variará según países e industrias y que la inversión foránea aumentará en renovables y minería, dado el impulso mundial hacia una recuperación sostenible. Se prevé también más inversión en industrias como telecos, electrónica y dispositivos médicos.

México, entre los diez primeros

“En 2021 la IED en Latam se estabilizará en torno a los niveles de 2020”, señala la Unctad, que recuerda que la región se vio severamente afectada por el Covid y que su economía se recobrará más lentamente que otras regiones, si bien las medidas de estímulo adoptadas en EEUU por Biden y el alza de las materias primas pueden ayudar a relanzar la actividad. No obstante, la entidad alerta de que las proyecciones de crecimiento más bajas de la región en comparación con otras áreas en desarrollo y la inestabilidad política y social en varios países, entrañan un riesgo a la baja en la posible llegada de IED.

“Es poco probable que se produzca una recuperación significativa de la IED en Latam a corto”, señala un texto en el que, a nivel global, se estima que para este año la inversión exterior será aún un 25% inferior a la de 2019, si bien recuperará algo del terreno perdido con un alza del 10%-15%. “Las perspectivas de crecimiento en 2021 y 2022 están rodeadas de incertidumbre, y dependerán de factores como posibles recaídas de la pandemia, el impacto potencial de los planes de recuperación en la inversión y presiones políticas”.

Por países, EEUU fue el que atrajo mayor inversión en 2020 (156.000 millones de dólares), con China en segunda posición (149.000 millones), seguidos por Hong Kong, Singapur e India. El país latinoamericano que más inversión captó fue México (noveno lugar mundial), superando al tradicional mayor receptor del área, Brasil (undécimo). Son los dos únicos del área entre los 20 primeros.

La IED en Sudamérica se redujo en 2020 en más de la mitad, a 52.000 millones, y los flujos hacia Brasil y Perú tocaron su menor nivel en dos décadas. En la gran economía regional, cayó un 62,1%, a 24.800 millones, por la baja inversora en petróleo, energía y servicios financieros. En Perú, los flujos se desplomaron de 8.000 millones en 2019 a 982 millones en 2020, debido a una de las peores recesiones del mundo y la inestabilidad política. En Colombia cayó el 45,3%, a 7.700 millones; en Argentina el 38,1%, a 4.100 millones y, en Chile, el 33%, a 8.400 millones. En Ecuador se estabilizó (1.000 millones) y en Uruguay creció el 43%, a 2.600 millones, el mayor nivel desde 2012.

Chile lidera la emisión de IED

En Centroamérica, la IED disminuyó el 24%, a 33.000 millones, con un retroceso más limitado, del 14,7% (a 29.100 millones), en México, que tuvo un mejor comportamiento por las reinversiones. En Costa Rica, la caída de la IED hacia zonas económicas especiales causó de la mayor parte del descenso (-38%), a 1.700 millones. En Panamá se hundió el 86%, a 589 millones. En el Caribe, excluidos centros financieros extraterritoriales, disminuyó el 36% por el colapso del turismo. Dominicana, el mayor receptor de la subregión fue la ‘culpable’ de este descenso, al caer un 15% la llegada de IED (2.600 millones).

España fue el segundo mayor inversor en Latinoamérica en stock durante el año 2019 (150.000 millones), por detrás EEUU (260.000 millones) y por delante de Holanda (143.000 millones), Luxemburgo (106.000 millones), Canadá (73.000 millones), Chile (62.000 millones), Francia (47.000 millones) y Alemania, Corea e Italia (38.000 millones). Por otro lado, la inversión en el exterior de las multilatinas también cayó con fuerza y se tornó negativa (-4.000 millones de dólares), debido a las salidas de Brasil y a las menores inversiones de México y Colombia. China fue el país desde donde se produjo una mayor salida de inversión (133.000 millones), por delante de Luxemburgo y Japón. Chile fue el país de Latam con mayores salidas y el decimoséptimo a nivel mundial (11.600 millones, +24,8%).

En Latam, tras Chile, se situaron México (6,500 millones, -40,6%), Colombia (2,000 millones), Argentina (1,200 millones) y Perú (500 millones). No obstante, estos cuatro países presentaron caídas interanuales en el indicador: México (-40,6%), Colombia (2.000 millones, -38,9%), Argentina (1.200 millones, -19,8%) y Perú (500 millones, -46,5%). En conjunto, la inversión en el exterior de las multilatinas se colapsó en 2020, con una desinversión de 3,500 millones. El colapso se debió a salidas negativas de firmas brasileñas (-26,000 millones).

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