MONITOR DE LATINOAMÉRICA

El país an­dino re­gis­trará en 2021-22 uno de los me­nores cre­ci­mientos del área

España impulsa su relación con el ‘nuevo’ Ecuador de Lasso

La in­ver­sión es­pañola se sitúa en primer lu­gar, pese a la pru­dencia em­pre­sa­rial

Sin título
Sin título

España quiere dar un nuevo im­pulso a la re­la­ción eco­nó­mica y co­mer­cial con Ecuador, uno de los países de Latam más dañados en su eco­nomía por el Covid, y en el que la lle­gada de nueva in­ver­sión es­pañola ha su­frido un parón en los úl­timos años. Una cau­tela ‘forzada’, pri­mero, por la con­flic­ti­vidad so­cial y la in­cer­ti­dumbre du­rante el úl­timo tramo del man­dato de Lenín Moreno.

Y, más tarde, por unas presidenciales muy polarizadas que estuvieron cerca de devolver el poder al ‘correísmo’, tras una etapa de apertura económica y regulación favorable a la empresa y la entrada de capital foráneo.

Un mes después de que el conservador Guillermo Lasso asumiera como mandatario, tras derrotar en segundo turno al izquierdista Andrés Arauz (apoyado por el ex presidente Correa), la secretaria de Estado española de Comercio de España, Xiana Méndez, expresaba en Quito, días atrás, la voluntad de Madrid de ampliar las relaciones económicas con el país andino. Lasso, que tiene el apoyo empresarial, ya había manifestado, tras llegar a la Presidencia, su intención de fomentar la inversión española dentro de su política ‘Más Ecuador en el mundo y más mundo en el Ecuador’, destinada a potenciar sectores productivos y crear empleo para reactivar la economía.

El mandatario, que afronta una triple crisis, económica, social y sanitaria, quiere impulsar sectores en los que las firmas españolas son competitivas y están ya presentes (infraestructura, renovables, telecos). Y es que, pese la prudencia empresarial de 2019-20, España se convirtió el año pasado en el primer inversor en Ecuador, con 304,9 millones, por delante de Canadá y Reino Unido, si bien se trata de un montante muy inferior al que las firmas españolas dirigen a los grandes mercados del área. Y en stock, España es el segundo país europeo que más invierte, con un acumulado de 1.800 millones.

Triple crisis

En el país operan 160 firmas españolas, involucradas en áreas estratégicas como petróleo, telecos, alimentación, obra pública y turismo. Entre ellas están Acciona (que ejecuta el metro de Quito), Repsol, Telefónica (que planea dejar el país), Salica, Santillana, Mapfre, ACS, OHL, Sacyr, CAF, Globalia, Isabel, Pescanova, AMA, Indra, Iberia, Inditex o Mango. Otras 13.000 exportan al país andino, en un segmento comercial muy dañado por el Covid: en 2020 las ventas a Ecuador bajaron a 374,95 millones desde 619,580 millones en 2019.

La adopción por Ecuador de medidas para reforzar la seguridad jurídica, agilizar los trámites y reducir de la presión fiscal, junto a una estabilidad macro, son reclamaciones habituales de las firmas españolas en el país. Y aspectos que parece dispuesta a cambiar la Administración Lasso, consciente de la necesidad de captar más inversión exterior. De Lasso se espera una vuelta de tuerca liberal a políticas que inició su antecesor, Moreno. Éste, que rompió con Correa tras llegar a la presidencia con su apoyo, impulsó en su etapa diversificación económica, asociaciones público-privadas, inversión exterior y mayor se¬gu¬ridad ju¬rí¬dica, pero fue desbordado por la crisis y la pandemia.

En la agenda de Lasso para reanimar una economía en coma y desactivar el latente descontento social, están una mayor apertura y privatización de la economía y el impulso a las industrias extractiva y agro-exportadora. Ha dejado claro que apostará por mejorar los ingresos y reducir el gasto público, con lo privado y la inversión extranjera como claves de la reactivación. Y ha ofrecido a la empresa privada participar en negocios estatales como el petróleo, la minería, el turismo y la vivienda. En concreto, apuesta por duplicar la producción de crudo; poner en concesión refinerías, red vial nacional y el Banco del Pacífico; impulsar minería y energía con apoyo del sector privado y crear una ‘zona franca de turismo’ con exenciones impositivas durante 30 años.

Conflictividad social latente

Pero, dada la situación económica y el alto nivel de déficit y deuda, Lasso va a tener que hilar fino para proceder a un ajuste fiscal necesario y al mantenimiento de recaudación y cumplir con el FMI sin desatar protestas en un ambiente social y político difícil, con un Parlamento polarizado y una población castigada por una crisis que ha disparado paro y pobreza. Su meta de reactivar la economía con un alza de ingresos derivado de un mayor crecimiento y la reducción del gasto no será fácil. Cuenta con el alza de las materias primas, pero necesita acelerar la vacunación y que se recobre pronto la normalidad.

Lasso, que plantea una reforma fiscal con eliminación o reducción de los impuestos que afectan a la población más desfavorecida y poner freno a la evasión fiscal, ha reanudado el diálogo con el FMI y el BID para potenciar la asistencia financiera al país. En 2020, Ecuador recibió 7.500 millones de entes multilaterales. En virtud de un acuerdo con el FMI, el país pactó una línea de crédito de 6.500 millones, de los que en 2020 recibió 4.000 millones.

El ministro de Finanzas, Simón Cueva, ha indicado que dada la persistencia de la crisis, se requiere ajustar las metas del pacto con un FMI que ha ratificado su intención de apoyar al país y del que Quito espera este año 1.500 millones. Ecuador, que en 2020 logró que los tenedores privados le aplazaran el pago de 811 millones en intereses de bonos de deuda, mantiene un déficit de 3.000 millones y una abultada deuda externa de 63.000 millones de dólares.

El FMI situó en abril a Ecuador como uno de los países que menos crecerá en 2021 y 2022 en la región, con avances del PIB del 2,5% y de apenas el 1,3%, tasas insuficientes para que la economía se recobre del desplome del 7,8% de 2020, el peor dato desde que hay registros. Al iniciarse la pandemia en 2020 el país ya estaba en recesión y Moreno decretó un ajuste del gasto público en una economía dolarizada desde 2000. El país decreció el 0,2% en 2019 tras crecer el 1,4% en 2018 y el 2,4% en 2017 y tener recesión (-1,2%) en 2016.

Artículos relacionados