LA SEMANA BURSÁTIL

La Bolsa salva los 9.000 por la campana

Las dudas a corto plazo han pro­vo­cado una in­tensa vo­la­ti­lidad en el sector fi­nan­ciero con mo­vi­mientos más pro­pios de chi­cha­rros que de “blue chips” con fuerte pro­pen­sión a la baja. Todo ello am­pli­fi­cado por el ven­ci­miento se­mes­tral de de­ri­va­dos. En ente am­biente, el ín­dice Ibex 35 ha caído un 1,9% en las cinco úl­timas se­siones para buscar so­porte en la zona de los 9.000 pun­tos.

Sostener esta referencia es el principal objetivo del selectivo para evitar volver a recaer hacia los 8.400 puntos.

Este importante paso atrás se produce en medio de los comentarios de la Reserva Federal sobre sus intenciones de adelantar las posibles subidas de tipos de interés para finales de 2023 debido a la rápida recuperación de la economía tras los efectos de la pandemia y la aceleración de los precios.

Su mediana de proyecciones muestra unas previsiones de la entidad americana de subir los tipos hasta el 0,6% desde el actual nivel cercano a cero para finales de 2023 cuando en marzo, preveían mantenerlos sin cambios durante ese año.

Unas declaraciones un tanto contradictorias, pues esos mismos miembros del banco central aseguran que las presiones inflacionistas son puramente coyunturales y transitorias provocadas, fundamentalmente, por las subidas de los precios energéticos.

Muchos operadores, sin embargo, critican la falta de acción inmediata. Creen que se está cometiendo el mismo error, pero a la inversa, que con las decisiones adoptadas antes del “crash” de 2008 cuando un exceso de liquidez acentuó la explosión de la burbuja financiera.

El gran problema, insisten, es que la retirada de los actuales estímulos dejará un vacío difícil de cubrir, lo cual amenaza con un desplome en cadena del sistema. Los más audaces, de hecho, auguran una intensa caída de la renta variable y un colapso de la renta fija para la recta final del año o principios del que viene.

Mientras tanto, los principales indicadores internacionales, pese a los ajustes, se mantienen instalados en zona de máximos, aprovechando los mejores indicadores económicos a corto plazo, salvo en el caso de la inflación. Pero cuanto más alto, más dura será la caída.

Calendario semanal de bolsa

Una vez superadas las reuniones de los grandes bancos centrales previstas para este mes de junio con cierta decepción ante la falta de medidas para contener la presión de los precios, los inversores vuelven a fijar esta semana su atención en los datos de actividad, crecimiento y confianza económica. No se esperan grandes sorpresas en la evolución de estos indicadores, por lo que todo apunta a que será una semana tranquila de consolidación.

Este lunes, de hecho, los inversores no contarán con indicadores de relevancia para fijar sus estrategias de inversión por lo que Wall Street será el principal referente.

En la sesión del martes se esperan los datos de confianza de la eurozona y las ventas de viviendas de segunda mano en Estados Unidos. Este último tendrá un especial seguimiento por su influencia en las cifras de consumo.

El miércoles las miradas se centrarán en los datos de actividad PMI, tanto del sector servicios como del manufacturero, que se darán a conocer en Reino Unido, el conjunto de la eurozona y Estados Unidos. Desde el otro lado del Atlántico llegarán además el indicador hipotecario MBA y las ventas de viviendas nuevas que podría registrar un leve descenso en mayo.

La agenda financiera internacional del jueves también vendrá cargada de citas importantes. Entre ellas destaca el PIB de España, el índice de clima empresarial elaborado por el instituto económico alemán IFO, así como el PIB y los pedidos de bienes duraderos en Estados Unidos.

La semana bursátil se cerrará el viernes con la confianza consumidora alemana del instituto germano GFK y los precios de producción en España. En la eurozona se dará conocer el agregado monetario M3, indicador utilizado por el BCE para medir las presiones inflacionistas cuyos augurios no son nada buenos. Este se podría disparar por encima del 9,2% cuando la entidad fijaba como niveles razonables el 4,5% antes de la crisis.

Este día, en Estados Unidos se publicarán los ingresos y gastos personales y el deflactor de precios, indicadores que permitirán observar las presiones inflacionistas, junto al dato de confianza de la Universidad de Michigan.

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