ANÁLISIS

La reactivación mundial de la economía es ya un hecho, según la OCDE

El or­ga­nismo prevé para España un cre­ci­miento del PIB del 5,9% en 2021 y un 6,3% en 2022

OCDE
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Buenas pre­vi­siones ba­sadas en datos po­si­tivos y, sin em­bargo, pa­rece que en España existe una cons­pi­ra­ción para ocultar las reali­dades y ana­lizar al go­bierno por sus va­rio­pintas ocu­rren­cias. La OCDE cuenta con un buen his­to­rial de rigor eco­nó­mico e im­par­cia­lidad a la hora de ana­lizar las po­lí­ticas eco­nó­micas de los países que forman parte de su ex­clu­sivo club como or­ga­nismo mul­ti­la­te­ral.

Su último y recientísimo informe, de finales de mayo de 2021, titula su presentación con estas palabras: “Una recuperación fuera de lo común”. Algunas de sus previsiones no requieren comentario: “el producto global crecerá en 2021 un 6% tras la contracción del 3,5% de 2020… los gobiernos han administrado cerca de 2.000 millones de vacunas… nunca las políticas gubernamentales habían proporcionado un apoyo tan rápido y eficaz para preservar el tejido económico… como consecuencia el sector manufacturero está creciendo rápidamente, así como el comercio de mercancías y los viajes se reanudan poco a poco.”

¿Participa España de esta recuperación? Gran parte de la prensa nacional no lo refleja y la oposición política tampoco. Prefiere silenciarlo a la vez que acusa al gobierno de una política fiscal severa con mayor presión impositiva. " Nosotros bajaremos los impuestos", aseguran desde el otro lado.

Silencios y mensajes que calan entre una ciudadanía que en un día, no muy lejano, estarán convocados a las urnas. Distancia emocional entre las críticas y la realidad económica, no solo la macroeconómica sino también aquella que está al alcance de los bolsillos y de las preferencias de los consumidores. Mejora la sanidad (transferida a las CCAA), mejora la recuperación y va diluyéndose el desastre epidemiológico y económico.

Previsiones para España del informe

La OCDE prevé para España un crecimiento del PIB del 5,9% en 2021 y un 6,3% en 20220. Avances para este año superiores a los de los grandes competidores europeos, Francia, Alemania e Italia. La previsión de crecimiento para España coincide con la previsión media para la economía mundial. España no retrocede, se mantiene en el pelotón de cabeza porque para conseguir ese incremento medio del 6% hay muchos países que no consiguen llegar a ese ritmo de pedaleo.

Un incremento del PIB del 5.9% respaldado por una demanda creciente del consumo interno como consecuencia de un ahorro convertido en gasto una vez superadas las incidencias de la pandemia. El segundo componente de la demanda doméstica, la inversión, para la que la OCDE pronostica una remontada considerable. En los primeros meses del año y pese a la caída de las importaciones nuestras compras de maquinaria y bienes de equipo en el exterior han mostrado un sólido crecimiento. Y totalmente de acuerdo con la OCDE en su recomendación de priorizar “los procedimientos de reestructuración extrajudiciales para evitar la saturación de los tribunales cuando finalice la moratoria concursal”.

Punto clave en el informe es su juicio sobre la política fiscal. Frente a los reiterados reproches al gobierno por su invasiva tributación la OCDE compulsa las cifras de ingresos y gastos presupuestarios para concluir que “la política fiscal española ha sido y continúa siéndolo expansiva”. En definitiva se ha gastado más en favor de contribuyente y empresas de lo que se les ha exigido en forma de impuestos. Unas medidas fiscales, que según la OCDE equivalen a un estímulo presupuestario equivalente al 6,4% del PIB.

En definitiva, un país que consume más e invierte más, se diga lo que se quiera, es un país que confía en su económia. La economía española crece y sus habitantes actúan en consecuencia. Ni la cuestión catalana ni la marroquí determinan el destino de las preferencias de consumo e inversión. Todas ellas al alza. La OCDE recomienda mejorar la eficiencia de políticas activas del mercado de trabajo y garantizar oportunidades de información a los trabajadores acogidos a programas de reducción temporal de empleo. Los ERTEs han evitado tragedias, pero ahora es tiempo de reinsertar a los trabajadores en un mercado laboral activo. Un esfuerzo doble de la Administración del Estado y de las empresas grandes, medianas y pequeñas.

España se sitúa en este horizonte de rápida recuperación entre los países más dinámicos y los menos, pero en un pelotón de cabeza por delante de economías tan solidas como la de Francia, Alemania o Italia. La OCDE en efecto pronostica la vuelta a unos niveles de bienestar económico en 2022 como aquellos de los que gozaba el pueblo español en2019.

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