El Gobierno sigue sin atre­verse a re­ducir el 21% del IVA por la ne­ga­tiva de Bruselas

Sánchez admite su error en las tarifas eléctricas y recortará impuestos para bajar la luz

Volverá a quitar tem­po­ral­mente el 7% que grava la ge­ne­ra­ción eléc­trica y es­tudia otras me­didas

subida del IVA
Fiscalidad, iva si iva no.

El Gobierno vuelve a re­cular cuando, por culpa del re­cibo de la luz, la si­tua­ción de las ta­rifas eléc­tricas ame­na­zaba con des­en­ca­denar una re­be­lión en toda regla de los con­su­mi­do­res, días antes de re­cibir un ma­zazo ta­ri­fario por co­rreo. Como hizo en oc­tubre de 2018, el Ejecutivo eli­mi­nará “temporalmente” y de forma “excepcional” el im­puesto del 7% que grava la ge­ne­ra­ción. Un nuevo parche ante los con­ti­nuos vai­venes que sufre la nueva po­lí­tica ener­gé­tica del go­bierno de coa­li­ción y al que se ha visto for­zado fhasta que el precio ma­yo­rista del me­ga­vatio hora se es­ta­bi­lice.

El propio Sánchez ha ratificado el mensaje que horas antes había lanzado la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. En rueda de prensa, ha asegurado que el Gobierno está trabajando en cómo dar una respuesta “más pronto que tarde”, al “incremento exorbitante”, que está registrando el precio de la luz en este mes de junio.

Estaba cantado que fuera así. El equipo energético ha echado mano de la medida más rápida y más fácil y volverá a quitar de un plumazo el impuesto del 7% a la generación eléctrica para recortar, al menos, un 3% el recibo de la luz. El Ejecutivo rebajará momentáneamente así la presión de los consumidores pues el precio del megavatio hora ha llegado a alcanzar los 94,63 euros megavatio hora, cuando en octubre de 2018 registró un máximo de 75,93 euros y decidió suprimir, de forma coyuntural, la fiscalidad del 7%.

La vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha anunciado en el Congreso en una interpelación del diputado del PP, Guillermo Mariscal, que no es descartable que se eliminen ciertos elementos fiscales “con carácter excepcional y provisional”, aunque no ha especificado qué tipo de impuestos.

Un impuesto que introdujo el PP

Precisamente, el gravamen del 7% a la generación eléctrica fue introducido por el Ejecutivo de Mariano Rajoy para acometer el déficit de tarifa de las eléctricas y recortar paulatinamente el agujero de 30.000 millones que tenía el sector por descompensaciones en los costes de generación. El ex secretario de Economía y Empleo del Partido Popular, Alberto Nadal, fue quien, siendo secretario de Estado de Energía en el anterior Gobierno del PP, defendió la aplicación de este gravamen y, posteriormente, sugirió a los socialistas que podría eliminarse.

El partido de Pablo Casado vuelve a pedir ahora la “eliminación total” y no la “supresión provisional” del impuesto que ellos mismos establecieron cuando estaban en el Ejecutivo. Su propuesta es trasladar los intereses del déficit de tarifa provocados por la burbuja de las renovables a los Presupuestos Generales del Estado y que estos asuman también todos los costes de generación extrapeninsulares.

Cuando se produjo la retirada provisional del impuesto del 7% a la generación se estimó que el Estado dejaría de ingresar unos 400 millones de euros en los tres meses que restan hasta final de año, ya que en los Presupuestos de 2018 figuraban unos 1.600 millones. Estos menores ingresos fueron entonces compensados por la mayor recaudación que se estaba obteniendo por el encarecimiento de los derechos de emisión del CO2.

A vueltas con el CO2

Uno de los aspectos más polémicos del elevado precio de la luz es el tratamiento y la utilización que, según fuentes del sector, el Ejecutivo está haciendo del mercado europeo del CO2 y que puede fluctuar, como así es. A veces, incluso es objeto de gran especulación.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, ha señalado al respecto que los ingresos de este mercado de CO2 van a parar a las arcas del Estado y que España va a ingresar por este concepto este año unos 2.500 millones de euros, por los precios que se mueven. El incremento en el coste de la electricidad se basa en las últimas fechas en los elevados precios que registran el gas y los derechos de CO2 y que, en lo que va de junio, superan los 51 euros la tonelada, más del doble que hace un año.

Sin tocar el IVA

El Gobierno de Sánchez sigue sin atreverse a dar el paso y rebajar el IVA del 21% que se aplica al recibo de la luz. Una medida que todas las fuerzas sociales reclaman por considerar que el consumo eléctrico es un servicio universal. Hasta el Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, pidió en su momento un tipo de IVA reducido para la luz y rebajar la parte fija de la tarifa para atajar el abultado crecimiento de la tarifa.

La modificación del 21% del IVA es una decisión muy compleja pues la Unión Europea podría considerar la medida como “discriminatoria” entre tecnologías, por ejemplo, en las gasolinas y las petroleras se opondrían frontalmente. Además, aplicar un IVA reducido recortaría ostensiblemente la recaudación del Estado.

La vicepresidenta cuarta siempre ha mantenido que la eliminación del impuesto del 7% a la generación eléctrica es “una medida adecuada y acertada para enviar una señal por parte del Gobierno y aliviar la factura del consumidor”. El recibo de la luz se compone de la forma siguiente: un 22% son impuestos, un 50% se llevan los peajes y el transporte y un 28% la energía que cada cliente consume.

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