OPINIÓN

El salario mínimo y el empleo: ¿términos de una misma ecuación?

Creación de empleo
Creación de empleo

En los años de la bur­buja in­mo­bi­lia­ria, los sa­la­rios de los tra­ba­ja­dores de la cons­truc­ción re­gis­traron subidas muy ele­vadas sin que por ello se re­cor­tase la de­manda de mano de obra. El precio del pro­duc­to-­pi­sos, ofi­cinas y lo­cales de ne­go­cio- fue el gran in­cen­tivo para ese cre­ci­miento de los sa­la­rios y el em­pleo. Faltó mano de obra. Inmigrantes, unos cinco mi­llo­nes, per­mi­tieron hacer frente a la de­manda de tra­ba­ja­do­res. Cuando las cosas em­pe­zaron a fla­quear la mano de obra ex­tran­jera más ba­rata y menos cua­li­fi­cada ocupó el lugar de mu­chos tra­ba­ja­dores do­més­ti­cos.

En un mercado de perfecta competencia llevado por la mano invisible de Adam Smith los trabajadores prefieren trabajar cuando los salarios son altos mientras que las empresas prefieren aumentar su contratación cuando están bajos. Ahora bien, en un mundo vivo y real como el español o el europeo con regulaciones que van desde el despido con indemnización por año trabajado, además de un seguro de desempleo de 24 meses, el modelo de libre competencia no refleja la realidad. Los trabajadores pueden preferir el descanso al empleo.

La mochila austriaca, es decir los derechos acumulados por el trabajador en la empresa X puede llevárselos a sus espaldas a la empresa Y. Esta modalidad aligera la oferta de trabajo, el problema es el reparto de los costes de las indemnizaciones. Hay mochila austriaca pero no europea.

La existencia de derechos laborales por despido u otras contingencias, son un obstáculo a la movilidad laboral, aunque quizás el otro inconveniente reside que el trabajador se aferre a su seguro de desempleo antes que volver a convertirse en activo; salarios bajos frente a los beneficios laborales no son el mejor incentivo para reincorporarse al mercado laboral. Por otro lado, es bien conocido la ocultación de muchas actividades. Quién más, quién menos conoce lo que sucede en los polígonos industriales de por ejemplo la comunidad madrileña cuando se presenta la inspección laboral, trabajadores escapando por la puerta trasera abierta por el empresario.

La subida del salario mínimo ha tenido un doble efecto, por un lado, desincentiva la demanda de trabajadores, pero, por otro, no deja de ser un incentivo que estimula la ocupación cuando se comparan los beneficios del desempleo y una mayor retribución por el salario mínimo.

Los modelos del BBVA o del Banco de España sobre un mercado laboral de competencia perfecta, resisten la comparación de tantos mercados como el español de competencia imperfecta. La ministra de trabajo no tiene porque atribularse por estos ejercicios académicos, así que adelante con la vacunación con la que llegará una mayor oferta de trabajo.

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