Ni em­presas ni ase­sores ex­hiben cin­tura a la hora de ajustar los pre­cios a la realidad

La espantada de las renovables en Bolsa pone en entredicho a los bancos de inversión

Los noes de Opdenergy y de Capital Energy con­di­cionan la gran OPV de Acciona Energía

Jose Manuel Entrecanales, Acciona
Jose Manuel Entrecanales, Acciona

Suspender una sa­lida a Bolsa a sólo 48 horas del debut no es una cues­tión ba­ladí. Es el caso de la oferta pú­blica de venta de Opdenergy, que de acuerdo con las en­ti­dades coor­di­na­doras glo­bales de la ope­ra­ción, Banco Santander y Citigroup, can­cela su debut en el parque ape­lando tanto a las "inestables con­di­ciones de los mer­cados en su con­junto y para las com­pañías de ener­gías re­no­va­bles". Una ex­pli­ca­ción de lo más con­ven­cio­nal, si se tiene en cuenta que es la pri­mera de una es­pe­rada larga lista de sus­pen­sio­nes.

Ni es la primera vez que se para en seco una OPV casi en el último minuto, ni será la última. Pero en este caso concurren algunas circunstancias especiales. La primera tiene que ver con el momento de mercado, que no es precisamente malo, ni dentro ni fuera de España. Basta con echar una simple ojeada al Ibex 35 para verificar que la bolsa española sube más de un 10% en lo que va de año. Y que, sobre todo, está en estos momentos en máximos del año.

Otra cosa es la situación de las empresas españolas del sector, que efectivamente están siendo objeto de un escrutinio muy severo por parte de los inversores. Es una pura cuestión de valoración después de que en 2020 las renovables fueron protagonistas de un rally extraordinario cuya digestión no ha terminado todavía. La cuestión es que algunas empresas no parecen dispuestas a ajustar sus pretensiones de ingresos a la nueva realidad.

"Tampoco estamos hablando de una debacle de las renovables en bolsa. Sí de una corrección importante, que por otra parte está totalmente justificada", señalan en fuentes bursátiles que recuerdan que a veces hay que renunciar a parte de los ingresos. "Es una forma de firmar un compromiso con los inversores y al mismo tiempo de demostrar que los proyectos se plantean a medio y largo plazo", señalan las mismas fuentes.

Ecoener ha sido la gran excepción. Debutó el pasado martes y tuvo que asumir una caída del 15% a pesar de que la compañía había rebajado sensiblemente el tamaño de la colocación. Pero el grupo ha confiado en que el mercado empiece a reconocer el valor de un negocio que, como el de muchos de sus competidores, está en plena fase de desarrollo. En definitiva, está haciendo valer el valor de la bolsa como mecanismo eficiente de financiación.

Acciona en entredicho

Los retrasos -ya se verá si sine die- de las colocaciones de Opdenergy, y antes el de Capital Energy, comportan riesgo para las compañías. Por un lado, difícilmente van a encontrar un océano de liquidez como en el que en este momento desborda los mercados. Por otro lado, la experiencia demuestra que las empresas que dan marcha atrás en sus proyectos de salida a bolsa lo suelen tener muy difícil para realizar una nueva intentona. Los inversores toman nota.

La gran cuestión ahora es si los noes de las dos compañías de renovables pueden afectar a la gran operación del año, que es la salida a bolsa de Acciona Energía. Una colocación que no tiene nada que ver con el resto ni por tamaño ni por cuota de mercado, pero que no deja de encuadrarse en el mismo sector. La duda es si se podrán defender valoraciones que en algunos casos se sitúan ya por encima de los 10.000 millones de euros.

"Los mercados cambian rápidamente, y no se puede descartar que en cuestión de unas semanas los inversores crean que las renovables vuelven a ser atractivas en bolsa. El castigo a las cotizadas del sector ha sido ya bastante potente en lo que va de año y la de Acciona es una operación muy atractiva a priori. Pero el mercado ya ha mandado el mensaje de que hay que ajustar los precios para saltar al mercado", señalan en una gran gestora nacional.

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