En 2020, las mul­ti­na­cio­nales per­dieron más de 52.000 mi­llones por la caída del ba­rril y el menor valor de los ac­tivos

Las petroleras regresan a los beneficios tras un año convulso por la pandemia

Los pro­nós­ticos apuntan hacia una mayor re­cu­pe­ra­ción en el se­gundo se­mestre aunque con re­servas

Sede de Repsol
Sede de Repsol

Las grandes pe­tro­leras -incluyendo la mul­ti­na­cional ener­gé­tica es­pañola Repsol- han vuelto a la senda de los be­ne­fi­cios un año des­pués de haber vi­vido uno de los ejer­ci­cios más con­vulsos tras las dos crisis ener­gé­ticas mun­diales de 1973 y 1979. La subida del precio del pe­tróleo por en­cima de los 60 dó­lares -en marzo pa­sado, el ba­rril su­peró los 71 dó­la­res-, y el au­mento de la de­manda han bas­tado para que las mul­ti­na­cio­nales co­miencen a re­cu­perar la mus­cu­la­tura de sus cuen­tas.

Del gran deterioro de sus activos, han pasado al crecimiento aunque cruzan los dedos porque la estabilidad se mantenga en el tiempo.

Shell, British Petroleum, Total, Eni, Repsol y Cepsa han anunciado el regreso a los números negros tras un año tremendamente aciago para sus cuentas, debido a la pandemia y al hundimiento de todas las economías. Las petroleras europeas -Shell, BP, Total, Repsol, Eni, Equinor y Galp- llegaron a perder en 2020 cerca de 52.000 millones de euros.

La mayoría esperaba a final de ejercicio pasado recuperar la generación de caja en 2021 gracias a la remontada que, durante el primer trimestre, han registrado los precios del crudo y al aumento de la demanda de combustibles. En lo que va de año, el barril Brent del Mar del Norte ha pasado de los 50 dólares que estaba en enero a los 67,26 dólares actuales - en marzo llegó a superar incluso los 71 dólares-. Una cifra que, unida a la recuperación de la economía que se está generando, ha provocado la vuelta a los beneficios de las petroleras.

Mejores perspectivas

Pese a que el consumo de combustibles no ha recuperado aún la tónica de antes de la pandemia, las previsiones apuntan a que, con las vacunas, el crecimiento y la entrada de turistas-, se va a generar un mayor incremento de la demanda de combustibles. Tres factores que servirán para que los trimestres siguientes sean mucho mejores que lo ha sido el primero. En el caso de España, todos los pronósticos apuntan hacia una reactivación a partir del segundo semestre del año.

Todas las petroleras se han basado en los mismos argumentos para justificar las fuertes pérdidas de 2020: descenso del barril a cotas inesperadas -con mínimos que llegaron a 15 dólares-, hundimiento de la demanda -el consumo de gasolinas y gasóleos de automoción en España cayó un 17,5% y el queroseno de aviación un 65,1%-, y la minusvaloración de los activos petrolíferos que ha obligado al sector a hacer elevadas provisiones.

Repsol, recuperación y perspectivas favorables

Repsol justificó los números rojos de 3.289 millones de euros contabilizados en 2020 por la bajada de los precios del barril -la cotización media cayó un 35% y la del gas bajó un 19%-, que influyó negativamente en los inventarios de la compañía, con un impacto de 978 millones de euros. Además, tuvo que revisar sus hipótesis de precios futuros del crudo y del gas, lo que supuso un ajuste a la baja del valor de los activos de exploración y producción de -2.911 millones de euros.

En cambio, en el primer trimestre de 2021, la compañía que preside Antonio Brufau obtuvo un resultado neto positivo de 648 millones de euros, lo que supone abandonar las pérdidas de 487 millones de euros anunciadas en igual periodo de 2020.

El consejero delegado, Josu Jon Imaz, declaró en la presentación de los resultados del primer trimestre que la compañía había registrado unas cifras positivas en un entorno “extremadamente difícil que nos obliga a seguir trabajando duro, de la manera más eficiente y flexible posible”, señaló.

Y es que, el precio medio del barril Brent del Mar del Norte se situó en los tres primeros meses de este año en 61,1 dólares, un 22% por encima de los 50,01 dólares de media en igual trimestre de 2020 y un 38,2% superior a los 44,2 dólares del último trimestre de 2020. Esta cifra ha permitido además una importante revalorización de los stocks.

El resultado neto ajustado que mide la marcha de los negocios se situó en 471 millones, un 5,4% por encima del mismo periodo de 2020, con un comportamiento destacado de las áreas de exploración y producción y de química. El refino, en cambio, sufrió las consecuencias que, para el conjunto del sector, está generando la pandemia con bajos márgenes y paradas de actividad en algunas refinerías.

Margen de refino, asignatura pendiente

El margen de refino, con un nivel muy inferior a los registrados en periodos anteriores, es un factor que por ahora sigue penalizando parte de las cuentas de las petroleras. Según ha señalado Repsol, registró un nivel medio de 0,2 dólares el barril, un 95,7% inferior a los 4,7 dólares de hace un año y un 80% por debajo del último trimestre de 2020. Imaz ha anunciado que en los próximos meses se espera una mejora en los márgenes de refino, situándolos en torno a los 2 dólares/barril, debido al crecimiento que está registrando la demanda de combustibles

Por otro lado, las restricciones impuestas a la movilidad y los efectos de la tormenta Filomena contrajeron un 14% la demanda de combustibles en las estaciones de servicio, lo que afectó al resultado del negocio de Movilidad. Pese a las circunstancias adversas, todos los negocios obtuvieron un flujo de caja positivo que, para el conjunto del grupo, ascendió a 1.030 millones de euros y un flujo de caja libre también positivo, que sumó un total de 507 millones.

EEUU y China favorecen el entorno

El resto de las petroleras europeas han tenido un comportamiento igualmente favorable en el primer trimestre. Los argumentos que justifican el regreso a los beneficios es el mismo: subida del precio del barril, aumento del consumo de combustibles, levantamiento de las restricciones a la movilidad y los planes de vacunaciones en todos los países. Otro elemento añadido es el fuerte crecimiento que están registrando Estados Unidos y China.

La angloholandesa Shell ha sido la petrolera que mejores resultados ha anunciado, con unos beneficios de 4.681 millones de euros hasta marzo, frente a unas pérdidas de 20 millones en igual periodo de 2020. “Nuestro modelo de negocio integrado se encuentra posicionado de manera ideal para beneficiarse de la recuperación de la demanda”, ha declarado el consejero delegado, Ben van Beurden. Con estas circunstancias favorables, el consejo de administración ha acordado el reparto de un dividendo de 0,1335 dólares por acción, lo que representa una subida del 4%.

Los beneficios de British Petroleum ascendieron a 3.864 millones de euros, frente a unas pérdidas de 3.614 millones en el primer trimestre de 2020. Los ingresos totales de la multinacional alcanzaron los 30.125 millones de euros, con un crecimiento del 18,2%. La deuda neta se situó en 27.583 millones, un 35,1% menos.

La francesa Total aumentó igualmente sus beneficios hasta 2.279 millones de euros. La facturación superó los 36.000 millones, un 0,3% menos. Por áreas de negocios, el área de refino y químicos facturó 15.840 millones de euros, un 3,7% más, mientras que el negocio del marketing y servicios se situó en 14.448 millones, un 6,2% menos. El consejo ha aprobado repartir un dividendo parcial de 0,66 euros por título.

Respecto a la italiana Eni, los beneficios se elevaron a 856 millones de euros, tras unas pérdidas de 2.929 millones contabilizadas en el primer trimestre de 2020. Los ingresos alcanzaron los 14.799 millones, un 5% más.

Cepsa, por su parte, ganó 75 millones frente a unas pérdidas de 556 millones del primer trimestre del año pasado. En el conjunto del ejercicio de 2020, las pérdidas netas se elevaron a 919 millones. Igual que el resto, la compañía ha logrado una recuperación en sus cuentas gracias no solo a la subida del petróleo y la demanda sino también al plan de resiliencia que ha aplicado.

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