Dogecoin o ether afloran toda la carga es­pe­cu­la­tiva de un mer­cado en erup­ción

Las criptodivisas alternativas plantan cara al bitcoin con subidas hiperespeculativas

Los ex­pertos re­co­nocen sen­tirse des­bor­dados por un fe­nó­meno tan nuevo como ex­tra­or­di­nario

Criptomonedas.
Criptomonedas.

Cuando em­pezó 2021, el bit­coin era el gran jefe de la pri­mera ge­ne­ra­ción de crip­to­di­visas de éxito de la his­to­ria. La ex­tra­or­di­naria acep­ta­ción de los in­ver­sores hizo que su valor de mer­cado se dis­pa­rara hasta su­poner el 70% del valor total de este mer­cado cuando em­pezó el año. Sólo han pa­sado cuatro meses y el bit­coin re­pre­senta ya menos de la mi­tad. Más que de­mé­rito del gran icono del sec­tor, la re­baja tiene que ver con la lo­cura com­pra­dora en unos com­pe­ti­dores menos 'trillados'.

La cotización del Ethereum ha superado a velocidad de vértigo el nivel de los 3.000 dólares, mientras que aquel proyecto llamado Dogecoin que empezó medio en broma es hoy un proyecto de gigante con un valor que ya ha llegado a superar los 60.000 millones de dólares y al que pocos ven límites a corto plazo. El debate no es si las criptomonedas pueden seguir rompiendo récords, sino quién lo hará más rápido en el tiempo. Se admiten apuestas.

Ni el temor a que el gobierno de Joe Biden aplique más impuestos a los beneficios generados por las operaciones en activos digitales, ni tampoco que dos plataformas de criptomonedas hayan caído en Turquía a finales del mes de pasado, frenan la euforia. La contienen, como mucho, durante unas pocas horas. Pero las compras se desatan de forma inmediata sin más valoración que la clase de activo que se adquiere. Y en eso las criptodivisas no tienen competencia.

"Cada problema asociado a las criptodivisas se considera como un efecto colateral de un fenómeno especulativo tan rápido como sorprendente. Es algo así como la nueva fiebre del oro. Basta que un empresario de éxito como Elon Musk aparezca en un programa de televisión y cite el nombre de Dogecoin para que el precio se dispare hasta niveles insospechados. Nunca se había visto nada parecido. Muchos inversores saben que no hay demasiada base real pero, ¿quién se aguanta las ganas de comprar?", señalan en fuentes financieras.

Competidores indispensables

La realidad es que el bitcoin ha encontrado competidores fuertes que empiezan a ser indispensables -el ether supone ya alrededor del 15% de valor total- en las carteras de la nueva generación de inversores. Y cuentan con el respaldo de los grandes generadores de opinión en los mercados. Por ejemplo, con el de JP Morgan, que cree que el Ethereum puede acabar valiendo más que el bitcoin a largo plazo porque tiene más utilidades.

Entre ellas, crear nuevas criptomonedas o ejecutar contratos inteligentes. Un nuevo lenguaje hoy por hoy incomprensible para el 99% de los inversores que compran la divisa electrónica. En Ethereum o Dogecoin los inversores sólo han identificado el nacimiento de dos nuevas estrellas capaces de subir hasta un 6.000% en lo que va de año. Pero entre bastidores ya crecen otros nombres como Binance, Tether o Cardano, listos para entrar de lleno en las carteras de la cada vez mayor red de inversores en criptodivisas.

La reciente salida a bolsa de la plataforma de negociación de criptomonedas Coinbase es la última manifestación de poderío de un activo en fase de crecimiento imparable que desafía el miedo a unos niveles de volatilidad y desregulación que en otros mercados resultaría sencillamente intolerable. Queda claro que el bictoin es sólo la punta del iceberg del primer gran fenómeno inversor del siglo XXI. La historia de las criptomonedas apenas se está empezando a escribir.

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