La aplas­tante vic­toria de la líder del PP en Madrid pro­nos­tica un nuevo mapa po­lí­tico y eco­nó­mico en España

Ayuso entierra a Iglesias y deja muy maltrecho a Pedro Sánchez

El pre­si­dente del Gobierno pierde el con­trol ab­so­luto y se verá abo­cado a ade­lantar elec­ciones

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. amigos para siempre.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, unidos para siempre.

La ro­tunda vic­toria de la pre­si­denta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que ella sola ha ob­te­nido más re­pre­sen­tantes en la Asamblea ma­dri­leña que toda la iz­quierda junta en las elec­ciones au­to­nó­micas del 4M, abre el ca­mino para la re­con­fi­gu­ra­ción de un nuevo es­ce­nario po­lí­tico y eco­nó­mico en España. Pedro Sánchez pierde, con estos re­sul­ta­dos, el con­trol ab­so­luto que pre­tendía ejercer de la agenda po­lí­tica y eco­nó­mica de España y se verá abo­cado a an­ti­cipar elec­cio­nes. Ayuso, ade­más, se ha co­brado una presa de grueso ca­li­bre, el aban­dono de la po­lí­tica de Pablo Iglesias, el ya ex líder de Unidas Podemos.

Atacado por la derecha y la extrema izquierda (Podemos no podrá mantener su discurso convencional y semi pactista del dimitido Iglesias), Pedro Sánchez va a resultar incapacitado para gobernar apoyándose en quienes han sido condenados por intentar dividirla y cuando en otra autonomía tan importante, como la Comunidad de Madrid, se ha levantado un clamor contra su forma de actuar. Así se lo ha hecho saber la virtual reelegida presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, al celebrar su victoria interpretando que se trata de “una moción de censura al sanchismo". "El sanchismo no entra en Madrid", enfatizaba Ayuso.

Desde el balcón de la sede del Partido Popular en la calle de Génova, donde ha salido acompañada por Pablo Casado, a los que se sumaban con posterioridad otros dirigentes, como el alcalde de Madrid, Díaz Ayuso denunciaba que “esta forma de gobernar con opulencia e hipocresía de La Moncloa tiene sus días contados, ya está bien", ha señalado.

Días contados

Pero hay muchas más cosas que tienen que tener los días contados. Los resultados con una participación histórica del 80,76%, son determinantes. Sánchez tendrá que separar a Unidas Podemos de la adopción de decisiones de alcance nacional en un momento en el que el control de la pandemia va a ceder su protagonismo a la economía. La dimisión de Pablo Iglesias le va a facilitar el trabajo. Pero no puede seguir apoyándose en un partido que ha desaparecido en Galicia, es residual en Andalucía y es la quinta y última fuerza en Madrid.

Además, los resultados madrileños abren la oportunidad para que Pablo Casado pueda aprovechar los 18 meses que quedan antes de las elecciones, con probabilidad muchos menos, para construir su proyecto político y su programa electoral para tratar de desbancar a Sánchez.

Las circunstancias tras este resultado cambian drásticamente. En un momento en que será tan importante aprovechar los fondos y el apoyo de Bruselas, su papel en el ámbito internacional está quedando muy difuminado. Joe Biden meses después de asentarse en la Casa Blanca todavía no ha mantenido una conversación con él.

Los líderes europeos tratan de relanzar su economía de acuerdo con sus programas e intereses y pendientes también de sus necesidades electorales. Si en el ámbito de la Unión Europea el papel de Sánchez ha quedado en la nada en sus relaciones con Italia, Francia y Alemania, la cosa no mejora.

Impacto en la economía

El ritmo de crecimiento económico previsto por el gobierno español ha habido que rebajarlo en el entorno de un 30 %. Pese a que el modelo del presidente de Estados Unidos en lo económico se parece, es socialdemócrata, y se le compara ya con las medidas adoptadas por el New Deal, en lo político los extremismos de derechas, pero sobre todo los de izquierdas, les provocan chirríos.

Volviendo al ámbito interno, las exigencias del nuevo gobierno catalán, por lo que se refiere a la concesión de los indultos a los condenados por sedición y que permanecen en la cárcel de Lledoners, la petición de nuevas competencias y la fijación de un calendario para la futura consulta sobre el derecho de autodeterminación de Cataluña complican tanto el panorama que hace aconsejar también en este sentido adelantar las elecciones.

Así lo ve también Pablo Casado para quien con las elecciones de este martes, “Madrid ha hecho una moción de censura democrática al sanchismo, a sus pactos con Bildu, con los independentistas, al Gobierno con Podemos, Madrid es el kilómetro cero del cambio en España".

La otra gran perdedora de las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid en el ámbito nacional es Inés Arrimadas. A la todavía presidenta de Ciudadanos le ha salido extremadamente cara la alcaldía de Murcia. Su negociación a espaldas de sus socios de Gobierno en Madrid, Andalucía y Murcia con el presidente Pedro Sánchez para presentar una moción de censura en la Comunidad de Murcia, la han llevado al suicidio de su partido. Desaparece de Madrid y, si nos atenemos a los sondeos, quedará como un partido testimonial en las próximas elecciones, si antes no se disuelven.

Nuevos planteamientos

Sánchez tiene que replantearse en quien se apoya mientras está a la espera de empezar de recibir los más de 140.000 millones de fondos procedentes de la Unión Europea para lo que ha enviado un programa sin consensuarlo con las fuerzas sociales y las Comunidades Autónomas.

Aunque el Gobierno habla del diálogo con las Comunidades, han sido varias las ocasiones en que éstas han señalado que no se ha producido acuerdo alguno. En el caso concreto de Andalucía su Gobierno ha precisado que ninguna de las 130 propuestas que han enviado para incluir en la solicitud de ayuda a Bruselas ha quedado reflejado en el documento enviado a la Comisión Europea.

Algo similar ha sucedido con empresarios y sindicatos. Los primeros quieren garantizarse la participación directa en la gestión de la parte de los fondos vinculada directamente con las inversiones en el ámbito de la economía verde y en el de las nuevas tecnologías. Ambos apartados deben concentrar el grueso de los recursos. Hasta ahora no han logrado compromisos concretos con el ejecutivo. Como tampoco los han conseguido para formar parte de la agencia supervisora de la utilización de los fondos.

Los sindicatos tampoco han logrado compromisos concretos con el Gobierno para la gestión y supervisión que pretenden de los recursos procedentes de Bruselas y para las modificaciones que quieren de la legislación laboral, aunque se haya producido la paradoja de contar en sus reivindicaciones al Gobierno con nada menos que siete miembros del Ejecutivo de Sánchez. Dos de ellas vicepresidentas. Es la más clara imagen de la falta de coherencia del conjunto de la política económica y social del Ejecutivo socialista.

¿Cuánto tardará el presidente en convencerse que no le queda más alternativa para el bien de el país que convocar elecciones y que los ciudadanos elijan el modelo de recuperación que quieren?

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