ANÁLISIS

Biden y el esperado despertar de la economía a las dos orillas del Atlántico

Los planes de EEUU in­cluyen una subida de im­puestos par­tiendo de tipos muy bajos

Joe Biden
Joe Biden

La ex-­go­ber­na­dora de la Reserva Federal y ac­tual se­cre­taria del Tesoro, Janet Yellen, ha re­co­men­dado al Congreso apoyar con ma­yores im­puestos el pro­yecto de Biden de 4,1 bi­llones de dó­lares de gasto que per­mi­tiría a los EEUU con­tener el dé­ficit pre­su­pues­tario en el plazo de diez años.

Yellen defiende una subida en el impuesto de sociedades (se parte de tasas muy bajas propiciadas por su antecesor Donald Trump) y a los contribuyentes de mayores ingresos para financiar los 2,3 billones de dólares para infraestructuras y los 1,8 billones de programas sociales en los próximos 10 años. Críticas por ese aumento del gasto desde Wall Street y los parlamentarios republicanos con el añadido de algunos demócratas temerosos de un desequilibrio entre gastos e ingresos públicos. Incertidumbre entre los parlamentarios lo que quizás plantea una negociación y un compromiso con el corolario de una contracción del gasto público.

Ahora bien, el plan Biden es todo un estímulo para el consumo de las familias con el riesgo de disparar la inflación, alerta un demócrata, economista respetable y ex secretario del Tesoro, Larry Summer. Un repunte en los precios obligaría tarde o temprano a que la Reserva Federal tomase medidas contractivas como una subida del tipo de interés o una menor absorción de deuda pública.

El financiero Warren Buffet señala como sus compañías están siendo ya afectadas por alzas de precios. En efecto, los suministros de bienes extranjeros son más caros y tanto el consumidor como las empresas americanas los están aceptando. Yellen, por su parte, sostiene que esos mayores gastos de familias y sociedades se distribuirán a lo largo de una década y estimularán a una economía todavía muy resentida por la pandemia.

El impacto del mayor gasto público no dejará de ser moderado mientras se distribuye durante los próximos 10 años. Además, Yellen insiste, la Reserva Federal dispone de instrumentos y habilidades para enfrentarse a unas alzas de precios sin frenar el crecimiento de la economía.

La inflación no está a la vuelta de la esquina y la financiación del déficit presupuestario vía emisión de deuda cuenta con una excelente cobertura en unos mercados financieros con tipos de interés prácticamente nulos. Todo ello sin echar en saco roto la necesidad de aumentar el impuesto de sociedades y la tributación de los más ricos.

La aprobación del plan Biden infraestructuras y necesidades sociales depende de su aprobación por el Congreso, pero así mismo estaría pendiente de los resultados de las elecciones de mediados de legislatura para ambas cámaras. Los demócratas cuentan con mayorías en el congreso y en el senado, pero les puede ocurrir como a Obama en su día y perder esa situación si la economía no ofrece perspectivas de empleo a los ciudadanos.

Han sido frecuentes, frecuentísimas, las referencias en el discurso de Biden a los 100 días de su presidencia: jobs, jobs, trabajo en definitiva. Por fortuna el plan de vacunación está funcionando mientras la imagen de una economía a medio gas está cambiando rápidamente. No puede perderse impulso si quieren ganar las elecciones de mitad de legislatura.

Al otro lado del Atlántico mejoran las perspectivas de crecimiento por encima de lo previsto por muchos economistas y partidos de oposición. La resiliencia europea, resistencia española incluida, como señalan los datos publicados en Oxford Economics, envían señales alentadoras. Una economía occidental en vías de mejora a uno y otro lado del Atlántico.

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