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Indra, el perfil político gana peso

Los ac­cio­nistas de Indra se han mos­trado muy dis­gus­tados con la de­ci­sión del Gobierno de cam­biar de mano el timón de la com­pañía. La em­presa es­tatal SEPI, prin­cipal ac­cio­nista del grupo con el 18,7% del ca­pital ha pro­puesto al in­ge­niero in­dus­trial Marc Murtra, pa­trono de la Fundación La Caixa, como can­di­dato para sus­ti­tuir a Fernando Abril Martorell en la pre­si­dencia de Indra Sistemas, y los in­ver­sores han res­pon­dido con una in­tensa re­ti­rada de po­si­cio­nes.

El perfil político de Murtra no acaba de convencer frente a la mayor capacidad técnica y conocimiento de negocio mostrada por Abril Martorell al frente de Indra en los últimos años. Las dudas por su idoneidad para el cargo se han visto reflejadas en la comisión de nombramientos, retribuciones y gobierno corporativo de la compañía con cierta tensión en las deliberaciones para su visto bueno.

Una vez superado este trámite, su candidatura deberá ser ratificada por el consejo de administración y se fijará el plazo para el período de transición. Primero, Marc Murtra tendría que ser elegido consejero por cooptación y después ya presidente, por último, será la junta de accionistas, convocada para el próximo 30 de junio, la encargada de ratificar el cambio.

Marc Murtra, nacido en Blackburn, Reino Unido, en 1972, es también profesor asociado de Dirección Financiera y Economía Financiera en la Universidad Pompeu Fabra y socio gerente de Closa Investment Bankers desde 2020. Además, ha sido miembro de varios consejos de administración como Paradores de Turismo de España, Red.es, Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco) y Gordoning.

Fernando Abril-Martorel lleva en el cargo desde 2015, cuando sustituyó a Javier Monzón, también a propuesta de la SEPI. Indra alcanzó un beneficio neto en el primer trimestre del año de 22,3 millones de euros, un 255,3% más que en el mismo período del ejercicio anterior, cuando su resultado fue de 6,3 millones. Unas cifras que devuelven a la compañía a niveles previos a la pandemia ante lo esperado por el consenso del mercado.

El cambio abordado por la SEPI, que las malas lenguas vinculan tanto a la reciente fusión entre La Caixa y Bankia como a la negativa a aceptar las injerencias del Gobierno en la gestión, no le ha sentado nada bien a la cotización. Tras anunciarse el viernes, el valor ha perdido más de un 12% de su precio para ir a buscar soporte sobre los 7 euros por acción. Este ajuste frena en seco la tendencia alcista mostrada por Indra en estos 14 meses atrás desde el anuncio de las primeras restricciones por la pandemia.

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