Monitor de Latinoamérica

El gi­gante oriental con­tra­rresta con in­ver­sión el bajón en prés­tamos so­be­ranos

Latam: China pisa el freno financiero, pero retiene su influencia

El con­ti­nente no re­cibió cré­ditos de Pekín du­rante 2020 por pri­mera vez en 15 años

Inversión china.
Inversión china.

China res­tringió drás­ti­ca­mente sus prés­tamos so­be­ranos en Latam en 2020, pero no su ac­ti­vidad co­mer­cial ni mucho menos su in­fluencia en el área, que sigue al alza. Pekín ha puesto ya tam­bién sus ojos en México, tras ga­narse a gran parte de Sudamérica, y a Occidente le cuesta reac­cio­nar. Mientras EEUU co­mienza a rearmar tí­mi­da­mente sus planes de apoyo al área con Biden para con­tra­rrestar el in­flujo orien­tal, Europa sigue pa­ra­li­zada.

En diciembre el alto representante de la UE, Josep Borrell, señalaba que si la UE no establece más y mejores relaciones con Latam, será desplazada por China.

“El Banco de Desarrollo de China (CDB) y el Banco de Exportación-Importación (Eximbank) no emitieron nuevos préstamos a los países de la región el año pasado, algo inaudito en las recientes relaciones entre la región y China”, según un reciente informe de Diálogo Interamericano y la Universidad de Boston. No obstante, pese a la reducción en el flujo de financiación a través de estos bancos públicos, China ha continuado su relación en la región a través de tres fondos de inversión: el Fondo de Cooperación Industrial China-LAC, el Fondo de Cooperación China-LAC Cooperation Fund, y el Programa de Crédito Especial para Infraestructura China-LAC, mediante los que se ha aportado capital a varios proyectos relevantes en Ecuador, Brasil y Colombia.

Según un estudio, en 2020 China no dio financiación a Latam por primera vez desde 2006, debido a tres razones. Primero, por una mayor concentración en ayudas a sus empresas y a proyectos dentro del gigante oriental, como la iniciativa ‘One Belt, One Road’, que busca revitalizar la Ruta de la Seda modernizando infraestructuras para mejorar la conectividad Asia-África-Europa. Además, el virus golpeó fuerte a Pekín que, aunque fue la única de las grandes economías en crecer en 2020, lo hizo al menor ritmo en cuatro décadas.

Cambio de modelo

En segundo lugar, por las crecientes dudas sobre la capacidad de pago en la región ante la grave crisis económica causada por la pandemia, que hizo caer el PIB regional un 7,4% en 2020. “La crisis de deuda relacionada con la pandemia mueve a la cautela a los prestamistas chinos, especialmente cuando se otean perspectivas de impago en los créditos”. De hecho, dos de los principales deudores, Venezuela y Ecuador, han pedido reestructurar su deuda.

En tercero, otra razón que explica la baja de nuevos préstamos soberanos chinos es que Pekín está cambiando el modelo de hacer negocios en la región. "Los préstamos ya no son un modelo interesante para China porque existen riesgos asociados con vincularse a un gobierno en particular y ahora las empresas chinas están más interesadas en participar de asociaciones público-privadas o en otras formas de inversión.”, explica Margaret Myers, de Diálogo Interamericano. “Los bancos chinos entraron en la región proporcionando financiamiento a los gobiernos en un esfuerzo por ayudar a las empresas chinas a establecer huella porque no tenían reputación. Y con el tiempo, esas empresas han operado ya en sectores y fijado su propio tipo de relaciones”.
. En cualquier caso, y en la última década, la financiación de Pekín a Latam ha ido reduciéndose desde el récord de 35.000 millones de dólares en 2010. Pekín y sus bancos prestaron 1.700 millones de dólares al año al área entre 2005 y 2015. Desde 2016, esa cifra se ha reducido a la mitad año tras año, hasta 275 millones en 2019 y ningún préstamo en 2020. En 2015, la financiación fue de 21.500 millones dólares; en 2016, 12.600 millones; en 2017, 6.300 millones; en 2018, 2.100 millones. La mayor parte de la financiación concedida por Pekín se dirige a Venezuela (45%), pero en los últimos cuatro años, no ha aportado nuevos créditos a Caracas. Tras Venezuela, Brasil, Ecuador, Argentina, Bolivia y México aglutinan el grueso de los préstamos chinos.

Y durante el mismo periodo, el comercio de bienes también se debilitó: entre 2000 y 2013, el comercio creció un 30% anual, tras lo cual disminuyó en algunos momentos, y solo volvió a los niveles de 2014 en 2019. A principio de la década de 2000, China entró en la región como mercado, fuente de materias primas y destino de inversiones. Pero tras un ‘boom’, especialmente en Sudamérica, el interés prestamista se reduce después de que Pekín concediera enormes créditos desde el CDB y el Eximbank, especialmente a los gobiernos de izquierda de Ecuador, Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela.

El interés de Pekín se mantiene

Con todo, las analistas coinciden en que, aunque los préstamos han disminuido, China no ha perdido interés en un área en la que en apenas dos décadas, se ha convertido en socio principal en inversión, comercio, préstamos e infraestructuras. Y donde acepta los riesgos derivados de la situación económica porque espera obtener réditos políticos, usando sus créditos e inversiones para asegurarse votos en organismos de la ONU, el apoyo a su política de 'una sola China' y el reforzamiento de su situación geoestratégica.

Además, aunque China se ha replanteado su compromiso financiero gobierno a gobierno, la inversión directa de las empresas chinas, notablemente en infraestructura de energía o transporte, aumenta. Myers no cree que haya una desaceleración. “Muchos países de Latam han tenido dificultades económicas” y las relaciones son ya demasiado estrechas para que haya grandes cambios de rumbo”. La compra de materias primas sigue y las energéticas estatales chinas aprovecharon la salida de inversores occidentales para comprar activos.

De hecho, China corteja ahora al México, único país del área que aún mantiene fuertes lazos económicos con EEUU y donde Pekín ha elevado su inversión. A principios de 2021, el ministro mexicano de Exteriores, Marcelo Ebrard, confirmó que su país quería intensificar su asociación estratégica con Pekín. “China llegó para quedarse y no sé sí Europa va a recuperar su lugar”, dijo. Y la región sigue interesada en China. Argentina lanzó en marzo un plan de cooperación con Pekín, orientado a elevar el comercio bilateral, las inversiones del gigante asiático y la integración de las empresas de ambos países. Y China se convirtió en 2020 en el segundo socio comercial de Colombia.

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