Las peores consecuencias de la actual crisis, derivadas de la situación provocada por el Covid-19, aún están por venir, según la visión prudente del Banco Central Europeo (BCE) respecto a los impactos que puedan producirse en aquellos bancos que se han volcado en el apoyo financiero a los sectores más afectados por la pandemia.
El mensaje es generalizado, pero el sector bancario español parece señalado por el último informe de estabilidad financiera del BCE. El supervisor avisa que "la calidad de los activos bancarios se ha mantenido hasta ahora, pero el riesgo de crédito puede materializarse con cierto retraso, lo que implica la necesidad de dotar mayores provisiones por insolvencias".
Los principales bancos españoles apenas han incrementado sus provisiones por la crisis actual durante el primer trimestre, después del esfuerzo ya hecho durante el pasado ejercicio con dotaciones millonarias. La mayoría considera que tienen el suficiente colchón para afrontar futuros problemas de morosidad.
Las moratorias y los créditos ICO concedidos a determinadas empresas aún no se han manifestado en una mayor morosidad, aunque en general se asume que habrá cierto repunte en cuanto desaparezcan las ayudas y los estímulos públicos concedidos para las empresas viables de los sectores más afectados por los confinamientos.
"Gracias a las medidas de apoyo, las insolvencias empresariales cayeron hasta registrar mínimos históricos durante la pandemia. Sin embargo, conforme este apoyo se vaya retirando de forma gradual, no pueden descartarse tasas de insolvencia considerablemente mayores que antes de la pandemia, sobre todo en determinados países de la zona del euro", argumentan desde el organismo con sede en Frankfurt.
El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, tal vez por su nacionalidad parece mostrarse más que cauteloso sobre los potenciales impactos en los bancos españoles, ya que sostiene que "a medida que la zona del euro se va recuperando de la tercera ola de la pandemia, los riesgos para la estabilidad financiera siguen siendo elevados y su distribución se ha vuelto muy desigual".
El número dos del BCE añade que "el aumento de la carga financiera de las empresas de los países en los que el sector servicios tiene un mayor peso podría incrementar la presión sobre los Gobiernos y las entidades de crédito de esos países".
Sin rentabilidad apreciable
La mayoría de los bancos españoles, salvo algunos casos, han mejorado sus resultados en el primer trimestre de 2021, gracias sobre todo a la reducción de las millonarias provisiones realizadas tras el estallido de la pandemia. Incluso, algunas entidades ya han abandonado dotaciones concretas ante los impactos de la actual crisis sanitaria y económica.
Pero esa mejora de los beneficios no se trasluce hasta el momento en una mejora de la rentabilidad, afectada antes del estallido de la actual crisis por los tipos de interés negativos que pesan desde hace años sobre el margen de intereses y que aún se trasladará durante más ejercicios.
"La rentabilidad de estas entidades sigue siendo reducida, mientras que las perspectivas de demanda de crédito son inciertas", se indica en el informe de estabilidad del Banco Central Europeo. En este sentido, el supervisor aconseja que para respaldar la recuperación son "necesarias soluciones de gestión eficaz de los préstamos dudosos y el uso pleno de los colchones de capital disponibles".