El Banco de España dis­pone de casi el 30% de los tí­tulos emi­tidos

España compra la propia deuda que emite

La au­to­ridad mo­ne­taria au­mentó su car­tera de bonos en más de cien mil mi­llones en 12 meses

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La pan­demia del co­ro­na­virus ha obli­gado a un es­fuerzo ti­tá­nico por parte del Estado para con­tra­rrestar los efectos eco­nó­micos y la­bo­rales de una si­tua­ción iné­dita en todo el mundo. La deuda de España se ha dis­pa­rado hasta ni­veles des­co­no­ci­dos, en un es­ce­nario en el que el Banco de España se ha con­ver­tido en el prin­cipal ga­rante de los planes de lucha contra la quiebra de la eco­no­mía, al ad­quirir casi la to­ta­lidad de las emi­siones rea­li­zadas el úl­timo año. Es como ha­cerse trampas en el so­li­ta­rio.

En los últimos doce meses, la autoridad monetaria española ha aumentado su cartera de deuda en nada menos que 101.870 millones de euros y dispone ya del 28,42% de la deuda del país.

España se compra su propia deuda. Parece una estrategia poco ortodoxa, porque el Tratado de Maastritch había prohibido a los países financiar sus déficits. Pero la lucha contra la desaceleración en un primer momento y el frenazo a los efectos económicos del coronavirus después han “liberalizado” este tipo de comprar por parte de los bancos centrales. El elevado coste de la financiación de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), las prestaciones por paro, así como las moratorias en los créditos hipotecarios o el plan de avales del ICO han llevado a un inesperado déficit que necesitaba financiación.

El Banco de España lleva comprando deuda desde hace seis años, cuando el Banco Central Europeo (BCE) le habilitó para ello, dentro de la estrategia europea de incrementar el dinero en circulación para fomentar la actividad económica y defender el área de la amenaza reiterada de ralentización de la economía. El Covid no ha supuesto sino un paso más en este modus operandi.

El BCE, comandado por el italiano Mario Draghi, decidió, a mediados de la pasada década, replicar el modelo de comportamiento del banco central estadounidense. Comenzó a “enchufar” dinero a las economías europeas, de modo que en cinco años había incrementado la masa monetaria en casi tres billones de euros a través de compras de deuda pública y corporativa de los países.

Esta política situó los tipos de interés en niveles negativos, nunca vistos en Europa, y muy perjudiciales para el negocio bancario. Cuando ya existía una hoja de ruta para retirar estos fondos, estalló el coronavirus y a partir de entonces, ya con Christine Lagarde a los mandos de la autoridad monetaria europea, ha incrementado otros casi tres billones de euros. Ahora mismo, el balance de la institución se sitúa en los 7,59 billones de euros.

Seis años de compras

El Banco de España no ha dejado de comprar deuda en los últimos seis años. Cerró 2014 con 29.397 millones en bonos y obligaciones del Estado. Los siguientes ejercicios, el incremento fue espectacular: 71.160 millones en 2015, 138.590 millones en 2016, 195.502 millones en 2017 y 217.923 millones en 2018.

Al año siguiente, se produjo un ligero descenso de 5.300 millones dentro del escenario de retirada de estímulos. Pero la pandemia truncó esta tendencia y provocó una nueva oleada de compras de deuda y lluvia de dinero para luchar contra la crisis y la recesión.

En estos momentos, el Banco de España dispone del 28,42% de la deuda española, según las últimas cifras hechas públicas por el propio departamento estadístico del supervisor español. Mientras la deuda pública ha crecido en 112.829 millones de euros en los últimos doce meses y la cartera de activos del Banco de España se ha incrementado en 101.870 millones.

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