ANÁLISIS

El riesgo de inflación alarma al incierto mercado de bonos

El en­ca­re­ci­miento de la deuda es­pañola, ita­liana y griega es solo un ape­ri­tivo de males ma­yores

bonos
Bonos y efectivo.

Inflación en el ho­ri­zonte y el temor a una subida de los tipos de in­terés agitan las bolsas de va­lores y a res­pon­sa­bles de las Finanzas de los países oc­ci­den­ta­les. A partir del martes 11, cuando el an­ti­cipo de un in­cre­mento del IPC en Estados Unidos del 3,6% en abril co­rrió como la pól­vora por los mer­ca­dos, y que fue más que con­fir­mado el jueves 13, las co­ti­za­ciones de las ac­ciones su­frieron im­por­tantes re­cortes a ambos lados del Atlántico. Pero la pre­gunta es ob­via: ¿es todo esto cierto, un bulo o, una dis­culpa de los es­pe­cu­la­dores para mover el mer­cado?

La caída de Wall Street el mismo día 11 arrastró a otros mercados, el español incluido. Asimismo el propio Nasdaq Composite, mercado en el cotizan Apple, Amazon, Facebook y Tesla, bajó un 2% como lo haría el Stocks Europe 6000.

Subida de precios a nivel mundial motivada con una amplia gama de razones, desde la escasez de semiconductores al alza de las materias primas, desde la madera al mineral de hierro. Este incremento en la demanda de materias primas señala la recuperación sincronizada de la economía mundial, como se afirma desde la empresa T.D. Securities.

Los rebrotes alcistas en los precios llegan hasta las mismas puertas de las fábricas chinas que sin duda se transmitirán al consumidor europeo y estadounidense.

La demanda de bonos

La sensibilidad de los inversores ante un temido rebrote inflacionista con subida de tipos de interés también se reflejó en la demanda de bonos. Incluso el Bund alemán, el primer título de renta fija cuyo rendimiento bajó por debajo de cero, es hoy menos demandado que el bono del tesoro estadounidense. Aquella recomendación, desde Omaha, de que las carteras de bonos no es el mejor activo para conservar se hace cada vez más evidente.

Compra de bonos

Incertidumbres acumuladas: materias primas al alza, la influencia de los Verdes en Alemania y los efectos derivados por la necesidad de financiación que exigen el Plan de Recuperación de la Unión Europea. Y todo ello, a pesar de que el BCE acelera su programa de compra de bonos.

En las tres últimas semanas ha subido el volumen de compras hasta los 112.000 millones frente a los 87.000 millones de euros de las tres semanas anteriores.

Efectos sobre España y los países del sur

¿Estamos asistiendo al final del superciclo del Bund y al encarecimiento de la deuda griega, italiana y española? Una alarma que agita el temor, a su vez, de una subida de impuestos sobre todo para aquellas empresas o ciudadanos con mayores beneficios o ingresos.

El mayor precio del dinero influye en el desinterés por los bonos, ¿También por las acciones? El mundo de tipos de interés nulo con una abundante liquidez es una garantía que empieza a disolverse.

El atractivo de las bolsas de valores exige una reflexión. Un profesor de Arizona, Bessembinder, ha realizado un inquietante análisis sobre la evolución de 27.000 compañías cotizadas en los Estados Unidos entre 1926 y 2016. Más de la mitad de esas compañías perdieron dinero o sus rendimientos fueron inferiores a los obtenidos por un tenedor de Bonos del Tesoro estadounidense con vencimiento mensual.

Por el contrario, alrededor de mil sociedades, un 4% de la muestra, fueron las protagonistas de una creación de riqueza durante ese periodo del orden de treinta cinco billones (trillions anglosajones) de dólares.

Toda una llamada de atención para los inversores que, en momentos de incertidumbre, por pequeña que sea, deben afinar al máximo la elección de sus carteras." No todo el monte es orégano", como se solía decir.

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