La ma­yoría de los con­se­jeros de­le­gados an­ti­cipa cierta nor­ma­lidad de tipos en 2030

Los banqueros se muestran más cautos que los mercados ante el riesgo de inflación

El eu­ribor a 12 meses no vol­vería a ni­veles pre-­covid (-0,22%) hasta 2023

Inflación
Inflación

Los te­mores bur­sá­tiles a un re­punte de la in­fla­ción y una subida de los tipos ofi­ciales por parte de los bancos cen­trales -tanto la Reserva Federal de EEUU como el BCE de Frankfurt-, se ob­servan desde el sector fi­nan­ciero con más tran­qui­lidad que en las plazas fi­nan­cie­ras, ya que según dis­tintas pre­vi­siones los tipos en te­rreno ne­ga­tivo no se re­cu­pe­ra­rían hasta 2030. Esta cau­tela se muestra des­pués de va­rios ejer­ci­cios pre­viendo una cierta nor­ma­li­za­ción que se ha visto trun­cada por di­versos mo­tivos y, sobre todo, por la crisis de la pan­de­mia.

Una subida de los tipos de interés es el gran sueño de cualquier gestor de un banco desde hace años, aunque según las previsiones que muchos ellos manejan la salida de tipos de interés en negativo se producirá a medio plazo por lo que tendrán que seguir con la presión sobre sus márgenes de intereses.

Los temores bursátiles actuales ante expectativas de un repunte de la inflación tanto en Estados Unidos como en Europa no dejan de ser un anhelo de la mayoría de los banqueros, que ya habían manejado escenarios desde hace años en esa tendencia que llevara a una subida de los tipos de interés oficiales.

De hecho, la mayoría de los bancos trabajan con un escenario aún prolongado de tipos de interés en negativo, uno de los motivos que se han esgrimido desde distintas entidades para las medidas de ajustes de plantillas y redes ante la falta de una rentabilidad que ya sufrían antes de que en 2020 se declarara la pandemia sanitaria.

El propio presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, ya ha acuñado el término 'contradiós' para referirse a los niveles de tipos de interés en negativo, lo que invita a pensar a muchos que un hipotecado cobraría un interés de su entidad o que el banco cobrara por los depósitos al estar penalizada la liquidez.

Bien es cierto que ya son varias las entidades que han comenzado a repercutir los tipos negativos por el pasivo de determinados clientes, sobre todo institucionales, aunque hasta el momento se descarta que dicha penalización se vaya a extender a los minoristas con unos saldos inferiores.

Cuestión muy distinta es que los bancos apliquen, cada vez más, mayores comisiones por algunos servicios que desde hace décadas se ofrecían gratuitos. La única alternativa para el cliente es que se vincule más con su entidad, lo que supone en la práctica el pago de comisiones por otros productos o servicios contratados.

Niveles previos

Según las distintas presentaciones de los bancos de sus cuentas del primer trimestre, las previsiones de sus consejeros delegados aplazan hasta 2023, como una de las mejores estimaciones, una cierta recuperación del euribor a 12 meses. Eso sí, la mejora se produciría desde el -0,47% en negativo previsto para este ejercicio (en abril, según el último dato oficial, este índice hipotecario aún se mantenía en el 0,484 negativo).

La previsión para 2023 es que el euribor pudiera igualar los niveles a los que ya había caído en 2019 (-0,22%) antes del estallido de la pandemia sanitaria y los problemas económicos derivados de la misma, con desplomes históricos de las distintas economías, como es el caso de la española.

Las mayores cautelas de los bancos se concentran en un repunte de la morosidad como consecuencia aquellas moratorias o créditos de las líneas ICO que no se puedan pagar por una recuperación económica menor de lo estimado. Eso sí, por el momento la mayoría de la financiación concedida no ha incurrido en ese escenario.

Artículos relacionados