La cons­truc­tora se que­dará más de­bi­li­tada en su es­truc­tura in­dus­trial como hol­ding

Cobra, la joya de la corona de ACS, salva a Florentino Pérez de un descalabro financiero

Su venta a Vinci por 4.980 mi­llones tapa agu­jeros pero se queda mucho más del­gada

Florentino Pérez, presidente de ACS
Florentino Pérez, presidente de ACS

La venta de Cobra ha li­brado al pre­si­dente de ACS, Florentino Pérez, de un desastre de im­pre­vi­si­bles con­se­cuen­cias. Considerada como parte mo­llar de su área in­dus­trial, junto a Dragados Industrial, la re­ciente enaje­na­ción a la fran­cesa Vinci de la em­presa de obras, por 4.980 mi­llones de euros en efec­tivo, ha sal­vado al grupo cons­tructor de un en­deu­da­miento in­so­por­ta­ble. Una ope­ra­ción de fuerte de ca­lado para el grupo, por la im­por­tante in­yec­ción de li­qui­dez, aunque deja al grupo cons­tructor mucho más de­bi­li­tado en su an­te­rior es­truc­tura em­pre­sa­rial.

La desinversión que se anunció en octubre pasado contemplaba una cifra de 5.200 millones de euros por la venta de Cobra. Según los términos iniciales, una parte -unos 2.800 millones de euros-, la abonaría Vinci en metálico-, y los 2.400 millones restantes en acciones de la compañía gala.

De haber sido así, ACS hubiera pasado a tener un 5% del capital de Vinci y se convertiría en uno de sus principales accionistas. Al final, todo será en metálico. Tras la comunicación enviada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), ACS percibirá un mínimo de 4.930 millones de euros y un máximo de 4.980 millones.

Paralelamente, ambas partes han acordado crear una empresa conjunta a la que incorporarán todos los activos renovables que desarrolle la división industrial, al menos durante los ocho años y medio siguientes. Vinci tendrá un 51% de los derechos políticos y económicos y ACS el otro 49%.

En el año precisamente del Covid-19, Florentino Pérez ha dado dos golpes al negocio del grupo para eliminar riesgos mayores, debido a la mala situación económica en el mundo y a la caída de los negocios. La primera gran operación se produjo con la venta de gran parte de los activos renovables de Zero-E -un 70% de la cartera fotovoltaica-, a la petrolera Galp, y en octubre pasado se anunció la desinversión del área industrial que centraliza la filial Cobra.

Un grupo muy débil

Si bien esta última operación va a suponer una importante inyección de capital, pues percibirá unos 4.980 millones de euros, la compañía ACS va a sufrir un importante adelgazamiento tras la salida del balance de uno de los activos calificados como la joya de la corona.

Con la venta definitiva a Vinci de Cobra y de Dragados Industrial, la constructora española se quedará mucho más débil en el entorno internacional, pues se desprende de una división que, si bien aporta solo unos 6.500 millones de euros a todo el grupo en cuestión de ingresos -equivalentes a un 9% de la facturación total-, en cambio, generó en 2019 el 62% de los beneficios de ACS. De los 900 millones de euros, la división industrial aportó 600 millones.

Por tanto, todo lo positivo que va a suponer para las arcas financieras de ACS, pues de una tacada la compañía incorporará a la caja del grupo 4.980 millones de euros, con unas plusvalías previstas de unos 4.000 millones, supone también que el holding pierde fuerza a nivel internacional.

Pago en metálico

La operación se compone de un pago fijo por parte de Vinci de 4.200 millones de euros y entre 730 millones y 780 millones de euros adicionales como compensación por la caja de la compañía. Este importe se definirá en función de los resultados del perímetro vendido a la fecha de ejecución de la compraventa.

Florentino Pérez y Vinci han pactado también un pago variable máximo de 600 millones en metálico a razón de 20 millones por cada 500 MW desarrollados por la división industrial, entre el 31 de marzo de 2021 y durante los siete años siguientes a la ejecución de la compraventa. Este compromiso se puede prorrogar por 18 meses más si la división industrial logra 6.000 megavatios en los primeros 42 meses.

La venta de Cobra incluye toda el área de ingeniería, es decir, la actividad destinada a las energías renovables, una parcela que está en pleno despegue y con fuerte carga de trabajo por la apuesta que están haciendo la Unión Europea y los países industrializados. El negocio ferroviario es otro de los puntales de la filial de ACS, así como proyectos relacionados con las tecnologías de la información.

Florentino Pérez da un nuevo golpe de timón que, si bien va a servir para aliviar financieramente al grupo en unos momentos económicos duros para las grandes empresas, ya que los países están recortando sus inversiones en infraestructuras, deja a la compañía sin una de sus joyas. Todo lo contrario que sucede con la francesa Vinci, que gana en dimensión y se consolida aún más en su liderazgo y apuesta por las energías verdes.

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