La caída es de casi tres puntos por­cen­tuales en los tres úl­timos años

El tipo medio de las tarjetas de crédito rompe a la baja el nivel del 18%

La pre­sión sobre las en­ti­dades emi­soras de tar­jetas 'revolving' está de­trás de la caída

Tarjetas de crédito.
Tarjetas de crédito.

Por pri­mera vez desde que hay re­gis­tros, el tipo de in­terés medio de las nuevas ope­ra­ciones de las tar­jetas de cré­dito y de las tar­jetas 'revolving' ha caído por de­bajo del nivel del 18%. En fe­brero, el coste de esta ope­ra­tiva se situó en el 17,85%, frente al 18,02% de enero. Es la cul­mi­na­ción a una racha de doce des­censos con­se­cu­tivos que no han sido fruto, pre­ci­sa­mente, de una de­ci­sión libre del con­junto de las en­ti­dades fi­nan­cie­ras.

Fue el Tribunal Supremo quien en marzo del año pasado puso patas arriba las reglas del juego de las tarjetas 'revolving' con una sentencia histórica que calificaba de "usurario" el tipo de interés aplicado por la entidad Wizink. Desde entonces, hay una ofensiva de los reguladores para poner límites a una modalidad maldita en los juzgados y con muy mala prensa. Ahora, las entidades se enfrentan a un marco regulatorio mucho más exigente.

Unas exigencias que pasan porque las entidades evalúen con máximo rigor el nivel de solvencia de sus clientes o por hacer un seguimiento casi milimétrico del estado del préstamo, que en caso de ampliación del límite de crédito exige una comunicación inmediata al cliente. No es ya que crezca el nivel de responsabilidad de las entidades, sino que también se dispara el coste económico de hacer frente a esta batería de requerimientos.

"La sentencia del Supremo y todo lo que ha venido después nos han cambiado la vida. Ahora estamos bajo máxima vigilancia, precisamente en un momento muy complicado porque la nueva regulación llegó en plena tormenta del Covid, que está afectando tanto a los volúmenes de negocio de las tarjetas 'revolving' como a la solvencia de nuestros clientes. Ha sido la más parecida a una tormenta perfecta", aseguran desde una de las entidades afectadas.

En este entorno, las entidades están llevando a cabo una rebaja de tipos de interés muy sustancial. La ruptura a la baja del nivel del 18% para el conjunto de las tarjetas significa que, en sólo tres años, el tipo medio está casi tres puntos porcentuales por debajo. Y mucho más lejos de ese nivel del 20% que el Tribunal Supremo marcaba como sinónimo de usura en el caso de las tarjetas 'revolving'. Por lo tanto, los ingresos de los emisores de estos plásticos han sufrido una caída significativa.

"Es más difícil comercializar estos productos porque a su mala prensa se une el momento difícil que atraviesan muchas familias por la pandemia. El crédito 'revolving' cumple una función esencial, porque da mucha flexibilidad de pago a quien tiene una necesidad inmediata de liquidez. Pero a cambio la deuda se recalcula si se hace un nuevo uso de la tarjeta. El problema es que el pago se puede eternizar en el tiempo. Y eso hay que explicarlo bien al cliente", señalan fuentes financieras.

La caída de precios se combina además con un estancamiento del saldo vivo de operaciones de crédito 'revolving' y del conjunto de las tarjetas, que en febrero se ha situado en los 10.198 millones de euros, la cifra más baja de los últimos tiempos. Una nueva demostración de que el sector se enfrenta a otro año muy difícil, con precios y volúmenes a la baja. Y en medio de una presión regulatoria que amenaza con crecer en los próximos meses.

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