Bruselas insta a la CEOE a pre­sentar pro­yectos para uti­lizar los fondos de res­cate

La UE reclama más imaginación a los empresarios españoles para salir antes de la crisis

Las ayudas ten­drán que cum­plir los cri­te­rios fi­ja­dos, aunque Berlín puede poner en pe­ligro la re­cu­pe­ra­ción

Antonio Garamendi, CEOE.
Antonio Garamendi, CEOE.

Hasta tres de los res­pon­sa­bles más des­ta­cados de la Comisión Europea han ex­pli­cado di­recta e in­di­rec­ta­mente a los em­pre­sa­rios es­pañoles en los úl­timos 15 días, que la apli­ca­ción del Fondo de Rescate Europeo Next Generation EU está pen­sado para que el em­pre­sa­riado juegue un papel di­recto en su apli­ca­ción. Han ad­ver­tido que se­guirán muy de cerca la eje­cu­ción de esos pro­yec­tos, que pre­via­mente de­berán ser apro­bados por la Comisión y el Consejo.

Sin embargo, admiten el riesgo del retraso de la aplicación de los fondos tras aceptar el Tribunal Constitucional alemán un recurso contra la emisión de deuda por parte de la Comisión para financiarla.

La reunión más reconfortante para los empresarios españoles con un comisario europeo se producía el pasado lunes en Madrid donde expusieron sus inquietudes de cara a la gestión de los fondos al vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, responsable de Promoción de nuestro Modo de Vida Europeo.

Aunque el Gobierno no había previsto este encuentro en la agenda de la visita del responsable de la Comisión a España, empresarios y ejecutivo comunitario se pusieron de acuerdo para mantener un encuentro privado, donde cada una de las partes transmitió sus expectativas y sus preocupaciones de cara a la aprobación y la aplicación de los 750.000 millones de euros previstos por la Comisión Europea.

Margaritis quiso acudir prácticamente solo a la reunión con los líderes del empresariado español. Además de la representación institucional de la CEOE, presidida por Antonio Garamendi, acudieron algunos presidentes y vicepresidentes de algunas de las grandes empresas españolas.

En la mesa organizada por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales se sentaron, entre otros, los presidentes de Telefónica, José María Álvarez Pallete; el de Iberdrola, José Ignacio Sánchez Galán; el presidente de Iberia, Javier Sánchez Prieto y el del BBVA, Carlos Torres Vila. Por parte del Santander, acudió su vicepresidente y consejero delegado, José Antonio Álvarez.

El vicepresidente de la Comisión Europea salió muy reconfortado con las ideas de los representantes del empresariado español a los que trasmitió la importancia que para Bruselas tiene que España planifique y ejecute bien su plan recuperación. Este debe servir para reformar su economía, una de las que más debilidades estructurales presenta desde hace tiempo, y que la pandemia del Covid ha hecho todavía más evidentes.

A Bruselas le preocupa, junto al enorme peso del sector turístico en nuestra economía, la disminución del porcentaje del sector industrial en el PIB español.

Schinas también trató de restar importancia al retraso que se pueda producir en la aplicación de los Fondos Europeos por la decisión del Tribunal Constitucional alemán, convencido de la legalidad de la decisión aprobada sobre recursos los propios. La visión oficial de la Comisión es que el órgano jurisdiccional nacional alemán no ha cuestionado la validez de la decisión sobre recursos propios y espera que el máximo órgano constitucional alemán se pronuncie rápidamente sobre el caso de las medidas provisionales que paralizan este fondo.

Schinas,como ya han expresado otros líderes europeos, como la presidenta del Banco Central, Christine Lagarde, mantiene que es fundamental que todos los Estados miembros aprueben rápidamente la decisión de recursos propios, con el objetivo de garantizar la finalización del proceso de ratificación en todos los Estados miembros a finales del segundo trimestre de este año. Cuanto antes se apliquen los fondos, antes se estimulará el proceso de recuperación, fue su mensaje.

En términos similares se ha pronunciado también en los últimos días el también vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis. Si en su comparecencia ante el Comité Económico y Social de la Unión Europea, enfatizaba en la necesidad de establecer condiciones y controles precisos a la aplicación de los Fondos, en una entrevista al diario El País, advertía de la necesidad de que España lo haga bien.

Entre otras razones porque será el segundo beneficiario de los mismos con 150.000 millones de los 750.000 del plan previsto para los 27 países de la Unión. Le preocupa antes de conocer todos los detalles del plan, que el desacuerdo entre Gobierno y empresarios en la reforma laboral pueda convertir en ineficaz el plan de rescate.

Como suele ocurrir con Bruselas en sus relaciones con España, ha dado una de cal y otra de arena. Por una parte, el plan español es de los más avanzados de la Unión, pero por otra le advierte de tres debilidades que pueden poner en riesgo una recuperación sostenida: las enormes deficiencias en el ámbito del empleo, las dudas sobre la sostenibilidad del actual sistema de pensiones y las deficiencias en la anhelada unidad de mercado.

Los primeros encuentros entre la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y los agentes sociales, prometen muy profundas diferencias para alcanzar los acuerdos que la Comisión espera. Las diferencias surgen sobre todo del empresariado que recuerda que la Comisión ha dado la razón a la última reforma laboral diseñada por la entonces ministra de Trabajo del Gobierno de Mariano Rajoy, Fátima Báñez.

En febrero del año pasado, poco antes del inicio oficial de la pandemia, la Comisión ya pedía al Gobierno de Pedro Sánchez que cualquier nueva medida en el ámbito laboral para eliminar la última reforma solo se adoptará tras haber evaluado de forma cuidadosa su potencial impacto y manteniendo los logros de las pasadas reformas.

En términos similares se ha expresado también el comisario europeo de Empleo, Nicolas Schmit, quien el pasado mes de febrero, tras advertir a España para que aproveche los fondos con el fin de no ser tan dependiente de la construcción y el turismo, aconsejaba aumentar la inversión en educación y formación de los trabajadores, una de las reivindicaciones más repetidas por los empresarios.

Como las políticas del mercado laboral muy activas que propone Schmit para España, que corre el riesgo de encontrarse a final de año con más de 5 millones de parados si no llegan los fondos a partir del segundo semestre.

Yolanda Díaz hará muy bien en prestar atención a las indicaciones de Bruselas. Ella estará un tiempo en el ministerio. Puede incluso que sea largo. Pero sin acuerdo con las instituciones comunitarias existen riegos reales para su ministerio no cuente con el máximo de los fondos que Europa ha pensado para España.

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