BOLSA

Nicolás Correa, un referente industrial a la espera del repunte

El mundo em­pre­sa­rial re­clama un mayor apoyo ins­ti­tu­cional al sector in­dus­trial como eje fun­da­mental para salir de la ac­tual cri­sis. Consideran que la si­tua­ción ac­tual su­pone una buena opor­tu­nidad para buscar un mayor equi­li­brio de la eco­nomía es­pañola. En este es­ce­na­rio, em­presas co­ti­zadas como Nicolás Correa deben tener un rol re­le­vante.

A falta de unos meses para cumplir su 75 aniversario con más de tres décadas cotizando, el fabricante de fresadoras puede presumir de ser un histórico de Bolsa. En este período, la compañía ha pasado dos fases delicadas, la primera con la llegada del euro y la segundo con la grave crisis financiera mundial de 2008 que le llevó a rondar mínimos históricos en 2012.

Sin embargo, la compañía ha demostrado siempre una gran fortaleza y capacidad para reinventarse, apostando por la innovación continúa y manteniéndose fiel a su modelo de negocio. Desde 2016, está viviendo un momento dulce que la pandemia apenas ha logrado agriar.

El impacto de la crisis sanitaria y social casi ha pasado desapercibido para las cuentas del grupo al poder mantener un buen nivel de actividad y rentabilidad pese al confinamiento. Nicolás Correa cerró el pasado ejercicio con unos ingresos de 66,5 millones de euros. Incluso aceptando el hecho de un ligero retroceso respecto al año anterior, lo cierto es que esta facturación marca un hito al suponer la consolidación para la compañía de la estrategia de estabilidad.

El beneficio antes de impuestos se situó en 6,5 millones de euros frente a los 8 millones de 2019. Estas cifras le han permitido una rentabilidad del 10% en relación a los ingresos, lo cual sitúa al grupo a la cabeza de los grandes referentes del sector en Europa, donde raras veces se habla de rentabilidades de dos dígitos.

El futuro inmediato para la compañía se muestra bastante despejado de obstáculos. El pasado ejercicio ha dejado una cartera de pedidos de 28,2 millones de euros para el conjunto del grupo. Una excelente situación gracias a la mayor captación en el mercado asiático y un mejor posicionamiento en el mundo de las energías renovables, sector para el que se ha convertido en un proveedor de referencia en soluciones de fresado.

Aunque su cotización ha comenzado este año al “tran tran”, sin apenas cambios respecto al cierre del pasado ejercicio en Bolsa, su perfil técnico sigue reflejando una tendencia alcista con proyección hacia los niveles previos a la pandemia. Su principal resistencia en la actualidad se sitúa de este modo en las inmediaciones de los 5,4 euros por acción.

Una vez alcance este objetivo, previsiblemente en las próximas semanas si los resultados empresariales confirman las buenas expectativas, no parece complicado que pueda superarlo con facilidad para elevar su punto de mira por encima de los 6 euros a medio plazo. Todo ello sin contar con la favorable situación de la compañía a la espera del posible impulso institucional al sector industrial.

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