OPINIÓN

La Super Liga Europea lleva la idea de la globalización a los extremos

¿Necesita el Madrid fi­nan­ciar sus obras del Bernabéu?

Estadio Santiago Bernabeu.
Estadio Santiago Bernabeu.

Una Super Liga Europea con 15 clubs fijos y 5 va­ria­bles, pro­mo­cio­na­bles en cada com­pe­ti­ción, con un bonus ga­ran­ti­zado para los pro­mo­tores de 200-300 mi­llones de eu­ros. Rechazo de la UEFA, es­pe­rado, así como tam­bién de al­gunos go­biernos eu­ro­peos y de los afi­cio­nados bri­tá­ni­cos. Johnson con su Brexit como ob­je­tivo y Macron bajo sos­pecha de eli­tismo han sido ca­te­gó­ricos contra esta ini­cia­tiva su­per­fe­ro­lí­tica.

Escasas señales en España. El ministro responsable de deportes se despachó aludiendo a cuestiones de procedimiento junto a la necesidad de un diálogo entre las partes. El Gobierno, en principio, se lava las manos. Desgraciadamente tampoco las aficiones madrileña o barcelonesa han dicho esta boca es mía. Acatamiento y sumisión ante las ordenes de sus presidentes.

El RU, siempre ejemplo de máximo liberalismo donde los Gobiernos no intervienen en el mundo de los negocios, ha dicho no. Boris Johnson, como los aficionados, han sido categóricos contra las elites deportivas. Rechazo a la iniciativa de los propietarios de clubs –John Henry en el Liverpool o la familia Glazer en el Manchester United–, respaldados por una línea de crédito de J.P. Morgan Chase de 3.250l millones de euros. Gobierno y aficionados británicos han invertido la tradición neoliberal contemporánea.

El futbol es algo más que un club. Son los aficionados y sus seguidores quienes lo configuran. Un banderín de enganche para aquellos jóvenes con habilidades futbolísticas con posibilidades de convertirse en uno más de la plantilla.

Los socios norteamericanos de los clubs británicos y los agobios financieros de clubs españoles e italianos han sido el motor de esta nueva iniciativa calcada en su estructura de las ligas estadounidenses. La Super Liga Europea tendría incluso, como sucede en los Estados Unidos, elementos de control: un tope para los salarios y un límite de gastos.

¿El coste las nuevas obras del Bernabéu-Chamartín entrarían en esos límites? Probable y seguramente no. ¿Los independentistas catalanes no verían que éste sí es un proyecto viable para no jugar la liga española, retener a Messi, que nunca jugaría una liga catalana, y, naturalmente, sanear sus más que maltrechas finanzas? !El Gerona o el Espanyol, el Getafe o el Leganés, ya no serían catalanes o madrileños de primera!

La actual Liga de Campeones desaparecería y con ello el incentivo a participar. No se trata solo ahora de ganar la Liga sino de clasificarse para Europa. Aficionados vascos, gallegos o andaluces limitados geográficamente y madrileños o catalanes que no puedan pagarse un billete de avión tendrían que someterse para ver a los suyos a muchas horas de autobús.

La tradición del futbol como un deporte nacional acabaría desapareciendo. Un espectáculo televisivo más. Recuerdos de aquel tiempo en que existía un cupo de extranjeros para jugar las ligas europeas. La globalización ha ido ganando. Incluso ha prevalecido el argumento de que excelentes jugadores foráneos seria un estimulo para los nacionales.

Así que bravo por la globalización, aunque ello suponga la despoblación de las ligas argentinas o brasileñas; bien por el Madrid, el Barcelona o el PSG y menos bien para el River argentino o el Palmeiras brasileño.

Una reconversión del futbol europeo protagonizada y explotada por el dinero no es un factor de cohesión social, como ha sido el futbol, sino que es un descarado atraco contra las tradiciones y los aficionados. Tengo buenos e inteligentes amigos que estan de acuerdo con Florentino y Laporta y que naturalmente son contrarios a mis opiniones futbolísticas "provincianas".

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