PRESENCIA EUROPEA

La UE acelera su moneda digital para plantar cara a las criptomonedas

Bruselas confía en que el euro di­gital verá la luz en 2025, tras el apoyo par­la­men­tario

Gram, la criptomoneda de Telegram
Gram, la criptomoneda de Telegram

En medio de la eu­foria de las crip­to­di­visas que ha lle­vado a al­canzar es­pec­ta­cu­lares re­va­lo­ri­za­ciones en los úl­timos me­ses, los in­ver­sores que se han que­dado des­col­gados ob­servan ahora a las po­si­bles di­visas di­gi­tales “oficiales” como la gran opor­tu­nidad para aden­trarse en el sec­tor. Uno de los pro­yectos que con­cita más aten­ción es del Parlamento Europeo. El ob­je­tivo es que los eu­ro­par­la­men­ta­rios den su visto bueno a la crip­to­mo­neda eu­ropea este ve­rano para lanzar el euro di­gital en 2025.

Sin embargo, la fuerte burocracia interna obligará a salvar notables obstáculos en este proceso. Solo en este momento, el BCE está analizando más de 8.000 respuestas recibidas en la consulta pública realizada sobre el proyecto del lanzamiento del CBDC (Central Bank Digital Coin) europeo.

El informe de dicho análisis se enviará al Parlamento Europeo antes del verano con el fin de decidir la aprobación del proyecto. Una vez tenga el visto bueno de los eurodiputados, la pelota pasará a estar en el tejado del Consejo de Gobierno del BCE a mediados de año. Los seis miembros del Comité Ejecutivo, y los gobernadores de los bancos centrales nacionales de los 19 países de la zona del euro estudiarán si siguen adelante con la experimentación práctica del euro digital.

La obsesión por no alterar el sistema actual, minimizar las posibles consecuencias negativas y garantizar la estabilidad financiera y la política monetaria convierten a este proyecto en un gran dinosaurio difícil de mover y cuyo avance se puede dilatar en el tiempo más allá de las fechas inicialmente previstas.

De hecho, muchos operadores creen que supondrá un cambio financiero significativo. En principio será un complemento al efectivo, no pretende sustituirlo al menos de momento. Pero lo más relevante es que será un pasivo del banco central, no de la banca comercial, lo cual puede tener grandes implicaciones en el sector bancario.

Eso genera grandes recelos, aunque también se plantean posibles soluciones. El euro digital podría ir directamente del banco central al wallet ciudadano y eso llevará a la banca comercial, por ejemplo, a perder su capacidad para captar el ahorro ciudadano. Para compensarlo, la banca comercial podría emitir esos wallet ciudadanos o dar servicios de custodia.

La implantación del eurodigital, en cualquier caso, tendrá grandes ventajas, según los expertos, pues en torno a él se podrán construir miles de soluciones. Será un dinero más eficiente, escalable, y programable para realizar pagos o para impedir su uso por menores en actividades fuera de su alcance, entre otras cosas.

Las autoridades monetarias europeas consideran que no se trata de una opción, sino de una obligación. Se trata de un proceso a nivel mundial, donde los más rezagados saldrán perdiendo y se verán forzados a ir a rebufo.

China, India, Sudáfrica y varios países del sudeste asiático ya están en proceso de lanzar sus divisas digitales, mientras Rusia, Marruecos y Ghana se encuentran en una situación similar al de la Unión Europea. Estados Unidos, Australia, Gran Bretaña, Noruega, Corea del Sur, Kenia, Egipto y Uruguay están en fase de investigación. Una carrera en la que la Unión Europea no se puede permitir el lujo de quedarse atrás.

Artículos relacionados