Las far­ma­céu­ticas des­vían su pro­duc­ción hacia países de baja fis­ca­lidad

La evasión fiscal en EEUU altera el equilibrio comercial mundial

Las grandes tec­no­ló­gicas re­ducen el precio de los ser­vi­cios cuando los ex­portan a pa­raísos fis­cales

Fiscalidad
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En los dos pri­meros meses de 2021 el co­mercio ex­te­rior de mer­can­cías de EEUU re­gistró un dé­ficit de 147.000 mi­llones de dó­la­res, un 28% su­pe­rior al del mismo pe­riodo del 2020. El co­mercio de ser­vi­cios, por el con­tra­rio, al­canzó un su­pe­rávit de 34.000 mi­llones de dó­la­res, un 23% in­fe­rior al de los dos pri­meros meses de 2020. La ba­lanza de ser­vi­cios es­ta­dou­ni­dense con­tinúa es­tando muy con­di­cio­nada por la eva­sión fis­cal.

Las grandes tecnológicas reducen el precio de los servicios cargados cuando los exportan a paraísos fiscales. El mecanismo es el siguiente: el beneficio societario se reduce en los Estados Unidos y aumenta en paraísos fiscales a los que se destinan esos servicios como es el caso de Irlanda, Holanda y Suiza. Mayor recaudación en los Estados Unidos y menor tributación por el beneficio conseguido en estos países de baja fiscalidad.

Este tipo de distorsión fiscal entre los Estados Unidos y los paraísos fiscales tiene una segunda repercusión: la localización de las inversiones. ¿Por qué producir en USA y no en Suiza, cuando la tributación sobre los beneficios es mucho más favorable en este último país? Actualmente, se ha puesto de manifiesto como las farmacéuticas desvían su producción hacia estos países de baja fiscalidad.

Además, y como consecuencia de la producción en paraísos fiscales y su renuncia a producirlas en territorio de los Estados Unidos, tiene una influencia directa en el incremento de las importaciones estadounidenses: un incremento del 29,4% en términos interanuales en los dos primeros meses del 2021.

Los ingresos por servicios serían más altos si no se produjese esta disminución en los pagos de propiedad intelectual y otros epígrafes. En definitiva, el fraude fiscal genera un mayor desequilibrio en la balanza de pagos de los EEUU. El pasado año de 2020, el déficit de la balanza de pagos por cuenta corriente representó el 3,2% del PIB estadounidense frente al 2,2% del 2019; un incremento del 35%.

Corregir el déficit

La distorsión fiscal generada en el comercio de servicios es sin embargo de menor cuantía frente al déficit fiscal, que la Administración de Joe Biden intenta corregir. En primer lugar, la subida del impuesto de sociedades hasta el 28 %, que puede parecer excesivo después de tantos años de rebajas del tipo de la tributación de sociedades. Recordemos no obstante que el tipo tradicional era del 35% hasta que Trump lo bajó al 19%.

La administración Biden se propone, en consecuencia y como primer objetivo, incrementar la recaudación mediante una subida en la tributación de sociedades. En segundo lugar, la propuesta de un tipo mínimo del 21% con carácter global disminuye la discriminación fiscal hoy existente. Artillería contra los baluartes fiscales. Esta extensión universal de un impuesto mínimo del 21% encontrará una fuerte residencia por el lado de lo países de baja fiscalidad, así como de las multinacionales y su ingeniería financiera para reducir su carga tributaria.

Un tipo mínimo universal del 21% y la propuesta de países como Francia o España, de que las multinacionales tributen por la actividad que generan y los ingresos que obtienen en sus territorios, mejoraría la convivencia entre los diferentes estados.

Las multinacionales de servicios desde Google a Amazon acompañarían a su éxito en la distribución de sus productos una afectación por parte de los ciudadanos y las autoridades de los países en los que realizan su actividad. La honestidad es fiscal es, a la larga, la mejor credencial.

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