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Libertas 7 entra en el radar de muchos inversores

El hol­ding fi­nan­ciero e in­mo­bi­liario Libertas 7 se ha con­ver­tido en el gran pro­ta­go­nista del mer­cado con­tinuo tras mul­ti­plicar casi por tres su pre­cio. Una vez su­pe­rada la grave crisis de 2008 que la situó al borde de la des­apa­ri­ción de­bido al hun­di­miento de co­ti­za­ción de las em­presas donde con­taba con par­ti­ci­pa­cio­ne­s–entre ellas el Grupo Prisa, Adolfo Domínguez, Cleop o el Banco de Valencia–, la com­pañía ha re­cu­pe­rado el res­paldo del mer­cado.

Una mayor confianza avalada por su salto, el pasado mes de febrero, de la negociación de corros al mercado continuo. Aunque sus acciones siguen negociándose por la modalidad de fixing; es decir, agrupamiento de órdenes negociadas dos veces al día, a las 12.00 y a las 16.00 horas; eso ha supuesto una mayor visibilidad para la compañía.

Un importante paso adelante aprobado en la última junta de accionistas con el objetivo de impulsar la imagen y el relanzamiento de la actividad de la compañía en su 75 aniversario. De este modo, el grupo gana presencia en el mercado, tal y como se ha demostrado en estas últimas semanas, a cambio de cumplir mayores requisitos de transparencia, control de gestión y la gobernanza corporativa.

Todos estos cambios coinciden también con el proceso de transformación que está viviendo el sector inmobiliario. La crisis por la covid está provocando una importante demanda de las viviendas unifamiliares fuera de los grandes núcleos urbanos. Un segmento donde el grupo se encuentra muy bien posicionado. De hecho, la compañía espera que la falta de vivienda de estas características en determinadas localizaciones provoque una tensión al alza de los precios del suelo.

En el otro platillo de la balanza se sitúa el deterioro del negocio del grupo valenciano en 2020, afectado por las restricciones y el frenazo económico. Eso ha reducido su actividad turística y hotelera en más de un 70% mientras que su negocio de inversión también ha sufrido un severo golpe.

De este modo, la cifra de negocios del grupo sufrió un descenso del 30% al quedar en 2020 en 3,8 millones de euros. Esta debilidad de la actividad llevó al grupo a cerrar el ejercicio con unas pérdidas de 3,6 millones frente al beneficio de un millón de euros un año antes.

Otro de los aspectos que podría preocupar al mercado sería la excesiva concentración de poder. La familia Noguera Borel atesora más de la mitad del accionariado a través de cinco sociedades diferentes: 3 i no Res, 4 Gats, Dibu, Eumenes, Finanzas Valencianas; y una fundación, Libertas 7.

Aspecto que de momento no estaría afectando a su cotización. El precio de la acción ha pasado de 1,4 euros al cierre del pasado ejercicio a cerca de cuatro euros en la actualidad, situando a la compañía a la cabeza de los valores más alcista del mercado continuo este año.

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