Será el primer en­cuentro para ne­go­ciar la sa­lida de unos 3.000 em­pleados en España

Torres (BBVA) cita a los sindicatos antes de la junta de accionistas para la criba laboral

Trata de evitar así que las quejas la­bo­rales se sumen a las del caso FG-Villarejo

FG y Carlos Torres
FG y Carlos Torres

El pre­si­dente del BBVA, Carlos Torres, ha apu­rado el mi­nuto para con­vocar a los sin­di­catos para la ne­go­cia­ción del ajuste de la plan­tilla en España, un pro­ceso que se ca­li­fica como "despido co­lec­tivo" y no bajo la fór­mula de Expediente de Regulación de Empleo (ERE), tér­mino que pa­rece pro­vocar sar­pu­llidos en la cú­pula del banco. Con esta ini­cia­tiva, Torres trata de evitar más quejas en la junta de ac­cio­nis­tas, en la que vol­verá a en­cajar las del caso FG-Villarejo y por el man­te­ni­miento de al­gunos con­se­jeros muy li­gados a su an­te­ce­sor.

Viernes, 16 de abril, cita con los sindicatos. Martes, 20 de abril, cita con los accionistas del BBVA con un fin de semana de por medio. Así se estrecha la agenda del presidente del grupo bancario, Carlos Torres, al margen de otros compromisos diversos durante los próximas días.

La cita de los sindicatos llega meses después de que tanto el presidente del BBVA como su consejero delegado, Onur Genç, ya adelantaran un plan de ajuste en España para mejorar en eficiencia y rentabilidad, aunque siempre evitando la palabra ERE. En la comunicación a la plantilla se habla de negociar "un despido colectivo".

Los representantes sindicales ya han alzado sus quejas en numerosas ocasiones por la situación en la que se encuentran los empleados del BBVA, sobre todo en España. Aunque no hay cifras oficiales por el momento, en algunos círculos ya se calcula que el ajuste podría afectar a unos 3.000 trabajadores, tanto de los servicios centrales como de la red de sucursales.

Los altos directivos del BBVA siempre han presumido de no adoptar medidas traumáticas con sus empleados y han optado por la bajas naturales para la renovación de su plantilla durante los últimos años, a diferencia de sus competidores. Pero la situación ha cambiado ahora.

Al margen de la necesidad de mejorar la eficiencia y la rentabilidad, sobre todo por el impacto añadido de la pandemia, BBVA acumula un colchón de 8.000 millones de euros tras la venta de su filial en Estados Unidos.

Aunque una parte de dicha cantidad se destinará a remunerar a los accionistas, aún sobra dinero para ejecutar un plan de ajuste muy ambicioso que hubieran podido justificar más si hubieran acordado la fusión con Banco Sabadell y que se frustró a finales de 2020.

Menos críticas

La maniobra de Carlos Torres para iniciar las negociaciones del "despido colectivo" parece que pretende acallar las críticas de los representantes sindicales que, en casi todos los bancos, toman el turno de palabra en las respectivas juntas de accionistas. Otra cuestión es que ese pretendido objetivo se cumpla.

El presidente del BBVA ya tendrá suficiente ración de críticas por parte de algunos accionistas con el caso FG-Villarejo, que aún colea tras más de dos años en la vía judicial y con la imputación hasta del propio banco como persona jurídica en todo ese escándalo de espionaje a empresarios, políticos y periodistas.

Torres llega a la junta de accionistas con la propuesta de ratificar a varios consejeros del banco heredados de su antecesor, Francisco González (FG). Entre ellos están el exgobernador del Banco de España, Jaime Caruana, pieza clave en su momento para frenar el intento de asalto de la Sacyr de Luis de Rivero al BBVA, así como José Maldonado, dos décadas ligado al grupo y hombre de total confianza de FG.

La errática estrategia internacional, con más ventas que compras y fusiones fracasadas, también pesarán en la celebración de una junta de accionistas totalmente telemática dada la actual situación sanitaria por el Covid-19. Las críticas a la gestión de Torres en sus tres años de mandato superan a las posibles alabanzas.

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