CRÉDITO Y FINANCIACIÓN

Enero de­muestra que el sector tendrá que in­cen­tivar la ac­ti­vidad con pre­cios más bajos

La caída de la demanda de crédito obligará a la banca a ser aún más agresiva en 2021

La con­ce­sión de prés­tamos al con­sumo y a em­presas se hunde en el arranque del año

creditos
Créditos a tutti plain.

Los datos de con­ce­sión de cré­dito del mes de enero han caído como una losa en los cuar­teles ge­ne­rales de los bancos es­paño­les. Son las en­ti­dades las pri­meras que se han puesto a la de­fen­siva en­du­re­ciendo los cri­te­rios de con­ce­sión con el Covid-19 azo­tando aún de lo lindo, pero la preo­cu­pa­ción crece ante la evi­dencia de que la de­manda tam­bién está bajo mí­nimos en este co­mienzo de 2021. También entre los sec­tores más sol­ventes de la po­bla­ción.

En unas trincheras y en las otras todos hay contención a la hora de pedir y de dar. Los poco más de 26.000 millones concedidos en enero de este año son un registro más propio de un mes de verano bueno, cuando la actividad cae a mínimos, que de un comienzo de ejercicio normal. Es verdad que este de 2021 no lo es porque la pandemia sigue muy viva y hay mucha incertidumbre, pero preocupa especialmente la muy importante caída de la concesión respecto al mes de diciembre.

En el último mes del año pasado se superaron muy holgadamente los 40.000 millones de euros. ¿Cómo se explica el desplome de un mes para otro? Sobre todo, por la caída de la concesión de préstamos a empresas. Un negocio que era muy fluido en diciembre se restringió en más de 12.000 millones de euros un mes más tarde. ¿Han cerrado el grifo los bancos o son las empresas las que han rebajado sensiblemente la demanda?

Desde los bancos se coincide en que pesa más la segunda opción. "Muchas empresas están en fase de esperar y ver antes de decidir. Están pendientes de saber si los plazos de los préstamos ICO se ampliarán y hay otro factor decisivo, que es que tienen las alforjas bien cargadas de liquidez. Sólo en diciembre pidieron más de 32.000 millones de euros, la cifra más alta desde junio de 2020", señalan en uno de los grandes bancos españoles.

El futuro inmediato es incierto, pero queda claro que la banca va a tener que realizar un esfuerzo extra para que la máquina de concesión de créditos no se resienta como lo ha hecho en enero o, a lo largo de todo 2020, en el negocio de préstamos al consumo. Es en esta modalidad, en la que las peticiones vienen a satisfacer algunas de las demandas menos necesarias en tiempos de crisis -ocio, reformas o cambio de coche- donde más sufre la contratación.

Hasta los más solventes "El problema es que estamos viendo que pinchan incluso los clientes más solventes. Quien más quien menos está siendo muy cauteloso porque los próximos meses serán duros por el posible final de los ertes y las moratorias. Y en el lado de las empresas, sólo pide quien tienen urgencias, mientras que compañías muy solventes están retrasando sus decisiones. No tendremos más remedio que bajar precios para reactivar el negocio", señalan en una gran entidad española.

Por lo tanto, el futuro inmediato puede pintar muy bien en términos de precio para los particulares y empresas más solventes en un momento en el que la banca está restringiendo mucho el universo de potenciales receptores de crédito para salvaguardar sus ratios de mora. Quienes se hipotecan para comprar una casa lo están haciendo a precios medios nunca vistos por debajo del 2,5% y, en crédito al consumo, los tipos de interés medios han llegado a bajar del 7% en el tramo final del año pasado.

El margen para nuevas rebajas es ya pequeño, pero qué duda cabe de que quien quiera atraer a los mejores clientes del mercado no tendrá más remedio que competir con las entidades más agresivas en cada uno de los negocios. Toca ajustar más a la baja los márgenes porque los tipos de interés van a seguir bajo mínimos durante todo este año al menos. Un escenario que la banca asume con resignación.

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