Monitor del Seguro

La brecha de gé­nero de las pen­siones está en torno al 40%, y cre­ciendo

Jubiladas y pobres por su condición

Las mu­jeres ge­neran un 41,5% del PIB pero son el 51,4% de la po­bla­ción en edad de tra­bajar

Mujeres mayores de 65
Mujeres mayores de 65

Que aho­rrar es im­por­tante lo han apren­dido mu­chos es­pañoles por las malas con la crisis pro­vo­cada por el co­ro­na­vi­rus. Uno de los datos que mejor ejem­pli­fica el desastre que ha ge­ne­rado el COVID-19 es la tasa de paro, que a fi­nales de 2020 se co­locó en el 16,2%. Tras esa cifra hay mu­chí­simas his­to­rias, tantas como per­sonas en si­tua­ción de des­em­pleo. Y al­gunas de ellas, las que han po­dido, han te­nido la opor­tu­nidad de tirar de sus aho­rros para so­bre­llevar la si­tua­ción.

Ahí tenemos las cifras, por ejemplo, de los pagos por supuestos especiales de liquidez en el caso de los planes de pensiones individuales.

Según datos de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), durante la pandemia estos instrumentos aportaron a 55.936 partícipes una liquidez extraordinaria de algo más de 97 millones de euros. Hay que recordar que el Gobierno, con el objetivo de paliar los efectos de la crisis sanitaria, permitió a los ciudadanos con un plan de pensiones individual la posibilidad de hacer efectivos sus derechos consolidados durante la declaración del estado de alarma en tres casos: estar desempleado como consecuencia de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) derivado de la situación generada por el COVID; ser propietario de establecimientos cuya apertura al público se viera suspendida por el estado de alarma; y ser trabajadores por cuenta propia que cesaran en su actividad como consecuencia de la crisis sanitaria.

Pues bien, el supuesto más utilizado por los partícipes fue el del ERTE, que acumuló más de la mitad de las solicitudes de prestación. En total, 28.766 beneficiarios. A este dinero ahorrado y recuperado por sus propietarios por estos conceptos hay que sumar los pagados por los otros supuestos excepcionales de liquidez (desempleo de larga duración, enfermedad grave o dependencia), y que Inverco cifra en casi 240 millones de euros en 2020, un 12% más respecto al año anterior. La partida más abultada fue por desempleo de larga duración, 226 millones de euros (201 millones en 2019).

Todas estas cifras muestran la importancia de contar con ahorros en las vacas flacas, y la utilidad de instrumentos como los planes de pensiones cuya finalidad última es complementar la pensión pública en el momento de la jubilación. Y como estamos en una semana muy especial, en la que se conmemora la lucha de la mujer por la igualdad en todos los ámbitos y sin estigmas, conviene recordar, que si alguien necesita tener esos ahorros son las mujeres.

Entre otras cosas porque esa igualdad tan necesaria y justa no ha llegado. En primer lugar, son las que más sufren el paro. Según los últimos datos, la tasa de paro entre las mujeres es del 17,4%, mientras que entre los hombres es del 13,8%. Por tanto, les afecta más el desempleo. Pero, además, aunque las mujeres cada vez participan más en el mercado laboral y durante más años, continúan trabajando menos horas y con un menor salario que los hombres. ¿Conclusión? Sus pensiones de jubilación son más bajas, a lo que se une que la esperanza de vida es mayor.

Según datos del Instituto Santalucía, la brecha de género de jubilación está en torno al 40%, lo que supone que una buena parte la población femenina retirada de la vida laboral tiene muchas probabilidades de vivir en pobreza y exclusión social. Y la previsión es que para 2055 esta brecha crezca hasta el 49%.

No son las únicas brechas que separan a hombres y mujeres que hay que cerrar. De hecho, hay tantas que si se eliminaran sumarían cerca de 231.000 millones de euros al PIB español cada año, un 18,5%. Las mujeres generan un 41,5% del PIB nacional a pesar de representar el 51,4% de la población en edad de trabajar.

Estas últimas cifras son de ClosinGap, un clúster de empresas entre las que se encuentra Mapfre, que ha creado el Índice ClosinGap, elaborado por PwC. Es el primer indicador que permite cuantificar el impacto de la desigualdad de género en España en cinco ámbitos clave (empleo, educación, conciliación, digitalización y salud y bienestar) y analizar su evolución anual. Este índice se situó en 2020 en el 64,1%, entendiendo el 100% como la paridad total. Por tanto, queda por cerrar un 35,9% de brecha de género. Esta se ha estrechado cuatro puntos entre 2015 y 2020. Si no se hace nada, la brecha de género en España no desaparecería hasta 2055. ¿35 años más para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres? Demasiado.

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