Retorna a las car­teras a 1.700 dó­lares como me­ca­nismo de pro­tec­ción contra la in­fla­ción

El oro vuelve al punto de mira de gestores y fortunas tras una corrección exagerada

Alcanza un valor que da vér­tigo a pesar de la com­pe­tencia cre­ciente de las crip­to­mo­nedas

Oro
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Pocas veces ha ha­bido más al­ter­na­tivas a la in­ver­sión en oro. Al po­tente re­bote de las ren­ta­bi­li­dades de los bonos por las ex­pec­ta­tivas de cre­ci­miento y de in­fla­ción glo­bal, se suma la com­pe­tencia de las crip­to­mo­ne­das, con el bit­coin al frente. Cada vez hay más voces de­fen­diendo el papel de estos ac­tivos como al­ter­na­tiva al metal ama­ri­llo. Pero son mu­chos los ges­tores que ya vuelven su mi­rada hacia el oro en las in­me­dia­ciones de los 1.700 dó­la­res.

La caída es muy cercana al 20% respecto a los máximos del mes de agosto del año pasado, cuando el oro cotizaba por encima de los 2.000 dólares la onza. Ahora, el metal retrocede hasta los niveles más bajos en los últimos ocho meses. Lo hace mientras, en los mercados de acciones, por ejemplo el Ibex marca los máximos del año o el Dax alemán salta hasta sus máximos históricos. La cuestión es si hay razones para un cambio de expectativas tan radical.

La realidad es que mientras el dinero sigue llegando a la Bolsa y a los mercados de bonos, los fondos cotizados que están respaldados por el oro han sufrido las salidas más voluminosas del año. "Estamos viendo un movimiento demasiado radical, poco justificado desde mi punto de vista que, a otra escala, ya se repitió en noviembre del año pasado. Entonces hubo una gran oportunidad para comprar oro", señalan en un gran 'family' office español.

Efectivamente, en noviembre el precio del oro se vino abajo hasta perder el nivel de los 1.800 dólares mientras que, en clave española, el Ibex 35 subía hasta los niveles más altos desde marzo de 2020 alentado por las expectativas generadas por las vacunas. Pero las bolsas no pudieron aguantar el ritmo tras el comienzo de una nueva ola del coronavirus al tiempo que el oro empezaba una nueva remontada que lo llevaría a finales de año a las puertas de los 2.000 dólares.

Repetición a corto plazo

Muchos gestores confían en que la jugada se pueda repetir a corto plazo, porque la caída del precio del oro ha sido demasiado rápida y brusca y porque los precios de otros activos producen ya mucho vértigo. "Se puede apostar por el bitcoin, pero a estos niveles ya no se pueden hacer grandes movimientos. El oro es ahora una opción mucho más estable y razonable. Creo que hay poco que perder a estos niveles", señalan en una gestora internacional.

En unos mercados muy cambiantes en los que los estados de ánimo varían a enorme velocidad, el oro puede ser también una alternativa muy válida para generar buenas plusvalías a corto plazo. Pero, sin ninguna duda, tiene un gran valor estratégico a medio y largo plazo en momentos como los actuales en los que además se está produciendo un movimiento inflacionista que era inevitable en un escenario de continuos estímulos por parte de los bancos centrales.

El oro siempre ha sido un buen escudo contra la inflación, que tanto preocupa ya al Bundesbank alemán (que ha sugerido que habría que retocar la política monetaria de la zona euro si las cosas siguen como van) y que puede condicionar las estrategias de inversión de ahora en adelante. A los niveles actuales, la compra de oro empieza a ser una opción muy atractiva para los gestores, especialmente para los de un perfil más conservador.

"A estos precios vamos a ver también como despierta la demanda de grandes consumidores, como las mayores economías asiáticas. Eso debería dar un importante soporte al precio del oro. El gráfico de los últimos 10 meses demuestra que el de los 1.700 ha ejercido siempre como un soporte muy resistente", señalan en una gestora que está cargando su cartera de fondos de oro con vocación de medio plazo. Cada vez son más los que se mueven en esa dirección.

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